La crisis del coronavirus

Los rectores no contemplan enseñar 100% presencial ni en el mejor escenario

Las universidades trabajan en tres marcos posibles de cara a septiembre. Gran parte de las clases teóricas serán en remoto y las prácticas y seminarios en los campus

Alumnos del grado en Diseños y Tecnologías Creativas de la Universidad Politécnica de Valencia.
Alumnos del grado en Diseños y Tecnologías Creativas de la Universidad Politécnica de Valencia.Mónica Torres

La conferencia de rectores (CRUE) trabaja en tres posibles escenarios de vuelta a las clases en septiembre y ninguno contempla que los alumnos pasen el día en el campus. Una parte —si no toda— de las clases magistrales, en las que el profesor diserta y apenas hay interacción con los alumnos, seguirá siendo online, como en este abrupto final de curso a raíz del confinamiento; y la parte más práctica in situ. La incógnita es si este aprendizaje dual se prolongará todo el año o solo los primeros meses. Así se pone de manifiesto en un documento de su sectorial de Internacionalización y Cooperación sobre escenarios de movilidad de estudiantes internacionales.

A los rectores les preocupa cómo será la vida universitaria en las aulas a través de las prácticas, clases de refuerzo o seminarios, que se organizarán en grupos reducidos. “La presencialidad en los campus es un valor que contribuye a la formación de un alumno, al pensamiento crítico que se genera con la convivencia con otros compañeros y con los profesores. Sin contar con la actividad cultural, deportiva...”, argumenta Miguel Ángel Collado, rector de la Universidad de Castilla-La Mancha y presidente de la sectorial de Estudiantes de CRUE. “Pero hay que aprovechar también que la virtualidad es una oportunidad”.

En el escenario más favorable y optimista de la CRUE se mantendrían las recomendaciones de distanciamiento físico, pero no habría limitaciones de movilidad de los estudiantes. En ese contexto se conservarían “metodologías docentes fundamentalmente presenciales”, se afirma en el documento, y los exámenes se celebrarían en el aula. La conferencia valora entre un 20% y un 30% esta posibilidad.

El escenario intermedio cuenta con una probabilidad de entre el 50% y el 60%, según los rectores. Las medidas sanitarias incluirían “aislamiento selectivo o por zonas geográficas, rastreo de contactos...” y se combinarían docencias presenciales y remotas según “la evolución de los acontecimientos”. En todo caso, las aulas acogerían entre un tercio y la mitad de su aforo y habría una “reducción del coeficiente de presencialidad en las asignaturas”. Es decir, las clases teóricas, en remoto. La evaluación sería virtual.

Y el escenario más aciago, tasado con entre un 10% y un 20% de posibilidades, sería provocado por un “aislamiento masivo de la población” a raíz de un rebrote fuerte. En ese caso, tanto la docencia como la evaluación —puesta en tela de juicio por los estudiantes— serían on line, como ocurre en este cierre de curso.

Pilar Aranda, rectora de la Universidad de Granada, es consciente de que no queda otra que amoldarse al sistema híbrido, pero defiende el contacto. “Hay que mantener la presencialidad porque eso es la universidad. El calor humano, los sentimientos, las emociones… Lo que se pueda presencial, se hará. Nosotros tenemos aulas grandes. Hay que dar presencialmente las clases de problemas, de afianzar conocimientos, las prácticas”. Y se pregunta: “¿Cómo va a quedarse Granada sin su universidad? ¡Nosotros recibimos 25.000 estudiantes de fuera de la provincia!”.

El 20 de mayo, la histórica Universidad de Cambridge anunció que apostaba por el modelo híbrido y la noticia causó cierto revuelo. “Lo que no queremos es que haya promesas de que todo volverá a ser como siempre cuando está claro que no va a ser así”, advirtió Nicola Dandridge, la directora de la oficina de estudiantes. Una semana antes, el sistema de universidades del Estado de California (EE UU) había sido más tajante: toda la docencia seguiría online. El rector de los 23 campus, Timothy White, lo argumentó en un comunicado: “Nuestra universidad cuando abre sin restricciones es un lugar donde se concentran medio millón de personas a diario, en un ambiente de gran dinamismo y cercanía. Lamentablemente, esa cercanía no está sobre la mesa ahora”.

Los alumnos de la Universidad Carlos III (Comunidad de Madrid), una universidad deliberadamente pequeña y de prestigio, ya fueron informados el pasado jueves mediante un correo electrónico. Recibirán las lecciones teóricas desde casa y se pretende que acudan al campus al menos al 50% de las horas totales. A diferencia de otras universidades, también las carreras de Humanidades de la Carlos III —no solo las técnicas o científicas— programan seminarios. Los grupos magistrales se dividen en tres y en los grados experimentales en seis. El resto de universidades tratan estas semanas de encajar el puzle.

El jueves se reunieron el ministro de Universidades, Manuel Castells, los rectores, los sindicatos, las comunidades autónomas, los estudiantes y las agencias de evaluación —porque hay que adaptar las guías docentes a la docencia virtual— para una primera aproximación, y volverán a verse en 10 días. La idea es crear un marco común para que no haya grandes diferencias entre campus, pero siempre ajustado a lo que diga Sanidad y respetando la autonomía universitaria.

En este multitudinario encuentro virtual estuvo Ramón Caballero Klink, responsable de Universidad en CSIF. El sindicato reclamó a Castells que se mantengan o mejoren las plantillas para hacer frente a esta nueva docencia, mejores medios tecnológicos que los improvisados este curso y pruebas PCR para “no limitarlo todo a mascarillas y geles”. También estuvo Manuel Ortega, de UGT, que reclamó la máxima presencialidad posible y recordó que este curso ha habido problemas técnicos -las plataformas no daban abasto- y los criterios de evaluación se han aplicado de forma muy desigual, al criterio de cada docente.

“Si las prácticas son en un laboratorio y las dividen en dos, ¿va a dar clase dos veces el profesor? Porque ya imparten más horas de las estipuladas”, se planteaba este viernes Carolina García, presidenta de la CREUP (Coordinadora de Representantes de Estudiantes de Universidades Públicas), tras reunirse con Manuel Castells. “Porque el ministro ya nos ha dicho que no se va a contratar a más gente”. A esta estudiante se le acumulan las preguntas: ¿qué pasa con quienes viven en residencias? ¿cómo se cuadran horarios cuando tienes asignaturas de otros años? “Todo lo que hemos hablado es sobre el principio de curso, pero lo lógico es que termines el cuatrimestre en la modalidad en la que lo empezaste”.

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