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“Prométeme que me ayudaréis a marchar”

El Ayuntamiento de Portugalete se une a la familia de Maribel, una vecina con alzhéimer, y reclama la despenalización de la eutanasia

Maribel Tellaetxe, sentada en el taburete del piano entre sus hijos, David y Rut, y junto a su marido, Txema Lorente
Maribel Tellaetxe, sentada en el taburete del piano entre sus hijos, David y Rut, y junto a su marido, Txema Lorente

“Si empezara a olvidarme de amar, también quisiera dejar de vivir”. Maribel Tellaetxe (Barakaldo, 1943) les hizo prometer a su marido, Txema Lorente, y a sus hijos, David, Rut y Danel Aser, que iban a cumplir su última voluntad. Con el diagnóstico de alzhéimer en la mano les dejó claro que no quería seguir viviendo si la enfermedad le hacía perder la cabeza. “Tenéis que hacerme una promesa: el día que no recuerde uno de vuestros nombres, ese primer día que veáis que os confundo, que no sepa cómo os llamáis, por favor, no esperéis a que me olvide de vosotros, a que no os reconozca como hijos o que no reconozca a aita (papá). Ese día me tienes que ayudar a marchar”, le dijo a uno de sus hijos. El Ayuntamiento de Portugalete (Bizkaia) se ha solidarizado este jueves con ella y con su familia y ha aprobado con el voto de todos los partidos, PSE, PNV, EH Bildu y Elkarrekin Podemos, —con la abstención del único concejal del PP— una declaración institucional en la que pide la despenalización de la eutanasia. "El Ayuntamiento de Portugalete insta al Congreso a despenalizar las conductas contempladas en el artículo 143.4 del Código Penal", ha leído su alcalde, el socialista Mikel Torres, frente a la familia Lorente.

Maribel obligó a sus seres queridos a prometérselo. En 2006 les escribió una carta y en enero de 2017, cuando ya comprobó que el avance de la enfermedad era exponencial, redactó y registró un documento con sus voluntades anticipadas en el que reclamaba que la ayudaran a morir. Entonces pensó que, quizás, cuando llegara su hora, España sería como Holanda, Bélgica y Luxemburgo, los tres países de la UE en los que la eutanasia es legal. Pero esa legislación no avanza en España. La propuesta de ley del PSOE que la regula está admitida a trámite en el Congreso de los Diputados, pero sigue bloqueada por los partidos de la oposición.

Txema, David, Rut y Danel luchan por concitar el mayor apoyo posible para que siga su curso en la comisión de Sanidad del Congreso y lograr finalmente la despenalización de la eutanasia y la regulación del suicidio asistido. Superado el pudor inicial a airear su drama y a abrir su casa a quien quiera compartir sus problemas, están implicados al 100% en cumplir las últimas voluntades de su esposa y madre. Ahora que en el otro extremo de la mirada de Maribel no hay ningún recuerdo “es el momento de luchar para cumplir lo prometido”, dice David. Txema Lorente ha tomado la palabra esta mañana en el pleno de Portugalete para agradecer a los grupos políticos su solidaridad. Les ha dedicado la letra de una de las canciones que compuso en honor de su mujer: "Caminaremos todos juntos hoy porque somos un pueblo".

El primero de diciembre pasado comenzaron la campaña contra la despenalización de la eutanasia en Change.org y ya han recogido más de 160.000 firmas. Hoy han agradecido al Ayuntamiento de Portugalete el apoyo casi unánime a sus demandas, aunque sea más simbólico que efectivo. El regidor socialista del Ayuntamiento, Mikel Torres, leerá una declaración institucional en la que además de la despenalización de la eutanasia y del suicidio asistido, pedirán la derogación del artículo 143.4 del Código Penal —para que puedan quedar exentos de responsabilidad los que ayuden a morir "de manera segura, pacífica y sin dolor" a una persona que lo pida de forma "libre, expresa e inequívoca"—.

La asociación Derecho a Morir Dignamente DMD, ha solicitado a los ayuntamientos españoles que se sumen a la petición para despenalizar la eutanasia y el suicidio asistido. El primero en hacerlo fue el de Barcelona y después le han seguido varios catalanes, explica la portavoz de DMD en el País Vasco, Concha Castells. “El de Portugalete es el primero de Euskadi que apoya estas reivindicaciones de una vecina. Este jueves estaremos en Portugalete para apoyar a la familia y agradecer al municipio su compromiso con esta causa”, ha asegurado Castell.

Maribel ya no sabe para qué sirve el piano que llena una pared de su casa, pese a que su marido, Txema Lorente, lleva 42 años tocándolo y dirigiendo un grupo de música vocal e instrumental, Barbis Taldea, que ha grabado varios discos. Tampoco reconoce a sus seres queridos. Apenas si habla y su contacto con el mundo exterior se limita a abrir la boca para comer y a mirar, posiblemente sin ver las extraordinarias vistas de la Ría de Bilbao y del Puente Colgante que hay al otro extremo de su ventana, en el octavo piso de una céntrica calle de Portugalete. “Es tan cruel”, explica David.

Los hijos de esta mujer saben que cumplir sus deseos les conduce a una encrucijada, si antes no se produce una reforma legislativa. Ellos mismos explican que si la ayudan a dejar de sufrir y cumplen su deseo irán la cárcel. Y saben que continuar siendo libres supone que su madre “sigue sufriendo sin descanso”.

Danel está acabando un documental que refleja el día a día de la vida de esta familia. Quieren presentarlo a diversos festivales para aumentar la sensibilización de la ciudadanía en torno al alzhéimer. Aspiran a que España sea el cuarto país de la UE que legaliza la eutanasia activa. Holanda se convirtió en 2001 en el primero del mundo que lo hizo, Bélgica fue el segundo en 2002 y Luxemburgo el tercero en 2009.

En Holanda la eutanasia no se considera un delito siempre que el médico actúe respetando criterios muy estrictos: que el enfermo esté sometido a un sufrimiento insoportable sin que exista perspectiva de mejora alguna, que haya expresado de forma inequívoca su voluntad de morir y que el médico pida una segunda opinión a otro colega. Acto seguido el facultativo está obligado a informar de inmediato a una de las cinco comisiones regionales formadas por un médico, un jurista y un experto en ética que estudian el caso y juzgan si se han respetado los requisitos. "No es imposible, vamos a luchar para conseguirlo, para que más temprano que tarde se cumplan sus últimas voluntades", explica David.

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