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La oncología española pierde a uno de sus referentes internacionales

El austriaco Erwin Wagner deja el centro de investigaciones contra el cáncer, el CNIO, debido a la rebaja de su sueldo

Erwin Wagner
Erwin Wagner en una foto de archivo.

Erwin Wagner, el científico creador de los primeros ratones transgénicos, deja el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO). Llegó en 2008 como un auténtico fichaje, con recepción por parte del ministro de Sanidad de entonces, Bernat Soria, quien era a su vez un investigador enrolado para el Gobierno por José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE). Ahora se va, "cansado de la falta de apoyos" y después de que su sueldo sufriera una reducción "del 70%", según sus palabras.

El austriaco (nació en Wolfsberg en 1950) vino a España como especialista en ratones transgénicos y en procesos inflamatorios, la línea de sus investigaciones actuales. Estos se relacionan con el cáncer en que hay una proliferación celular, solo que en este caso están controladas. Por eso conocer cómo se controlan puede ser una clave para frenar el desarrollo oncológico. Fue tratado como una estrella, con un sueldo que, como él mismo admite, estaba al nivel de lo que cobraba en Austria, y que fuentes del Ministerio de Ciencia afirman que duplicaba los más altos del centro. Para poder hacerle una oferta económicamente potente que le convenciera para trabajar en España se juntaron los recursos oficiales con una ayuda de la Fundación BBVA. 

Como aval de su prestigio, Wagner ha conseguido en estos 10 años dos advanced grants del Consejo Europeo de Investigación (ERC), el máximo reconocimiento y las becas mejor financiadas de la UE, con 5 millones de euros para cinco años. Pero al acabar el periodo de las ayudas de la fundación privada su sueldo fue recortado. "En enero de 2016 me dijeron que no me podían seguir pagando lo mismo, y me rebajaron el sueldo un 70%", cuenta el científico. "Yo tenía un contrato, pero no me lo respetaron", se queja.

Wagner opina que se podían haber estudiado otras vías que le permitieran recibir una oferta atractiva, y menciona conversaciones con la Fundación Severiano Ballesteros, pero afirma que "la rigidez del sistema de ciencia español no lo permitió". 

El CNIO ha pasado en este tiempo una mala racha económica. En 2013 tuvo que efectuar una reducción de empleo (ERE) de 53 trabajadores, y posteriormente ha perdido a otros investigadores punteros, como Manuel Hidalgo, quien dejó el centro en 2016. Wagner afirma tajante: "Ya no es un lugar atractivo internacionalmente para investigar. No tiene capacidad de atraer talento extranjero". Y ofrece algunos datos, como que de ocho advanced grants del ERC con los que contaban en 2008, ahora solo disponen de tres, lo que ha supuesto que la financiación de este origen haya pasado de una media de 16,75 millones anuales entre 2010 a 2016 a la mitad (8,09 millones) en los dos últimos años y que el personal investigador fuera de más de 275 personas en 2010 y ahora apenas supere las 150 personas.

El divorcio no ha sido amistoso. El investigador afirma que si ha seguido en el CNIO hasta ahora (tiene previsto volver a la Universidad de Viena el 1 de enero) se ha debido a que ha tenido que resolver varios pleitos. El primero, por los cambios en las condiciones de su contrato, que perdió. El segundo, para poder llevarse a Austria la segunda de las becas europeas que ha conseguido, esta vez en 2017. Las advanced grants van vinculadas al investigador que las solicita, pero también deben contar con una institución que la respalde. Wagner acaba de conseguir —hablando con los máximos responsables del Consejo Europeo de Investigación, según dice— que se le permita llevarse la beca fuera de la institución, pese a la oposición del propio centro.

Pero, sobre todo, se queja de que nadie le ha contactado "para intentar un acuerdo", dice, y afirma que estaba dispuesto a compartir su última beca entre la Universidad de Viena y el CNIO, trabajando a tiempo parcial en cada uno para así mantener el nivel de ingresos.

Wagner no ha estado solo en su enfrentamiento con el organismo y el Ministerio de Ciencia. Mariano Barbacid, quien fue director del centro desde su creación en 2002 hasta 2011, cuando le sustituyó María Blasco llegó a escribir una carta advirtiendo de la situación a Rafel Rodrigo, secretario general para la Coordinación de la Política Científica del departamento que dirige Pedro Duque. Este lo confirma y señala que es consciente de la tensión que produce la salida de Wagner de la institución, pero también apunta a que este nunca se dirigió a él para pedirle que mediara o colaborara para buscar una solución. "He recibido la carta de Barbacid y otra interesándose por el asunto del embajador de Austria en Madrid, en un tono muy diplomático, pero Wagner nunca se ha dirigido a mí", afirma.

Rodrigo dice que la Oficina de Conflicto de Intereses de Hacienda, a la que debe someterse todo funcionario cuando quiere emprender una actividad con otro organismo o empresa, denegó la posibilidad de que Wagner compatibilizara su trabajo en el CNIO (un centro estatal donde el personal tiene la condición de empleado público) con el laboratorio de Viena. Y añade: "Quiero destacar que a Wagner no se le ha hecho en ningún momento la vida imposible y se le ha intentado ayudar en todo lo que se puede".

Fuentes del centro resaltan que el centro incluso pidió poder subir los sueldos al Ministerio de Hacienda después de que lo aprobara su patronato, pero que les fue denegado. "Hace un año, Wagner justificó su traslado a Viena por motivos personales (como que su pareja y su hijo vivían allí), y también motivos salariales", recalcan estas fuentes, que quieren "mostrar su agradecimiento por la labor y servicios prestados por el investigador en los 11 años en los que ha estado trabajando para la Institución, y le desea lo mejor en su nueva etapa fuera de España". 

Y esas mismas fuentes destacan que la principal motivación del investigador para irse es la económica, y rechazan que el organismo haya perdido atractivo o prestigio internacionalmente. "En los últimos cuatro años [desde que Blasco sustituyera a Barbacid] el CNIO ha reclutado seis nuevos grupos de investigación, lo que ha permitido abrir nuevas líneas de investigación, de los que dos han traslado al centro sus advanced grants". Y concluyen afirmando que "comparado con otras instituciones dedicadas en exclusiva a la investigación oncológica, esta está en la élite mundial, y entre los diez primeros a escala global (según Nature Index y Ranking SCImago). En la clasificación SCImago para centros españoles en el área de la salud el CNIO ocupa el primer puesto".

Wagner conoce estos indicadores, pero insiste: "Tenía la oportunidad de trabajar aquí otros cinco años y retirarme en el CNIO, pero me he visto obligado a cambiarme. No se me ha respetado".

Fe de errores

La cifra de investigadores que se da del CNIO corresponde a "personal científico en grupos de investigación", según fuentes no oficiales del centro. Si se suma el "personal científico de unidades de apoyo" el total en 2010 rondaría los 450, y en 2018 sería de unos 365.

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