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Los europeos son una mezcla de tres poblaciones remotas

Sus genes proceden de cazadores, agricultores y habitantes de Eurasia

Cráneo de hace unos 8.000 años, encontrado Kanaljorden (Suecia). Ampliar foto
Cráneo de hace unos 8.000 años, encontrado Kanaljorden (Suecia).

La gran mayoría de los europeos actuales son una mezcla genética de, al menos, tres poblaciones ancestrales claramente diferenciadas: los cazadores recolectores que llegaron de África hace unos 40.000 años; los agricultores procedentes de Oriente Próximo, que son posteriores; y la gente de Eurasia que llegaría después, hace unos 24.000 años. Es la receta de la población europea que emerge de un extenso estudio genético cuyos resultados se presentan en la revista Nature. “Casi todos los europeos contemporáneos tienen en su genoma una proporción de los tres grupos ancestrales, pero en distintas cantidades”, señala Antonio Salas, investigador de la Universidad de Santiago de Compostela y participante en el equipo que ha hecho el estudio.

Bajo la dirección de expertos de Estados Unidos y de Alemania, los científicos han secuenciado nueve genomas antiguos: el ADN extraído de un esqueleto de una campesina de hace unos 7.000 años (encontrado en Alemania) y de restos de hace unos 8.000 (cazadores recolectores de Luxemburgo y de Suecia). Además, han utilizado otros datos de genomas antiguos (incluida una muestra de Asturias), y han analizado y comparado toda esta información con los genomas de 2.345 personas actuales de 203 poblaciones de todo el continente. La presencia de genes de las gentes de Eurasia septentrional permite, además de desvelar la procedencia ancestral de los europeos, conectarlos con los nativos americanos, conexión inexistente atendiendo solo a los genomas de los cazadores recolectores y de los primeros agricultores.

El análisis de los genomas antiguos aporta datos acerca, por ejemplo, del color del pelo o los ojos de aquellas personas. Los individuos de Luxemburgo y de España tenían la piel de color “más bien oscuro, con ojos probablemente azules, y pertenecían a grupos de cazadores recolectores”, señala Salas. Y añade otro dato; “Hoy sabemos que ninguno de estos humanos antiguos tenía la capacidad de digerir la lactosa de la leche, capacidad que emerge en oriente Medio después de la domesticación de la vaca y, posteriormente, aparece en Europa”.