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El Congo desvincula sus casos de ébola de la actual epidemia en África occidental

Los afectados han sido puestos en cuarentena, en una región a 1.200 kilómetros de la capital

La OMS aún no los considera confirmados, ya que sólo han sido estudiados por el país

Niños mirando un cartel de prevención del ébola en Costa de Marfil. Ampliar foto
Niños mirando un cartel de prevención del ébola en Costa de Marfil. AFP

La República Democrática del Congo confirmó el domingo los dos primeros casos de ébola registrados en la región. Los enfermos son parte de un grupo de ocho infectados que presentaban una misteriosa fiebre hemorrágica, pero sólo dos de ellos están contagiados con el virus identificado en este país hace 38 años. Sin embargo, el ministerio de Sanidad se ha apresurado a aclarar que sus procesos infecciosos “no tienen ningún vínculo” con la epidemia que desde principios de año azota África occidental.

“Los resultados son positivos”, dijo el domingo el ministro Felix Kabange Numbi a la agencia France Presse. “La presencia del virus del ébola ha sido confirmada en la República Democrática del Congo”. Horas más tarde, al comparecer por televisión, declaró que ambos casos marcan el séptimo brote de ébola en el país, el mismo donde fue identificada la enfermedad en 1976, cerca del río Ébola. No obstante, agregó que “no tienen relación” con la epidemia presente en África occidental, al tener “cadenas de contagio totalmente independientes”.

Según informa la agencia Reuters, Numbi explicó que en uno de los dos casos que dieron positivo en su país se detectó la cepa sudanesa del virus, mientras que en el otro se trata de una mezcla entre las cepas sudanesa y zaireña. Esta última, la más letal y la que ha causado ya 1.427 muertos de entre los 2.615 casos que se han documentado, según las últimas cifras entregadas por la OMS.

Por otra parte, siempre según Reuters, un portavoz de la OMS sostuvo que los casos en República Democrática del Congo no pueden ser contabilizados aún, ya que las pruebas de laboratorio sólo han sido realizadas bajo competencia de las autoridades del país, que, tras confirmar ambos procesos infecciosos, impusieron una zona de cuarentena alrededor del área donde se encuentran los afectados. Se trata de la región de Djera, en el territorio de Boende, provincia de Ecuador, a unos 1.200 kilómetros de la capital, Kinshasa.

Los análisis realizados a dos enfermos han comprobado que se trata de un virus ébola de la familia Sudán, mientras que el del oeste de África es Zaire. Según confirmó el domingo por la tarde el ministro de Sanidad de Congo, Félix Kabange Numbi, dos personas han fallecido y hay una docena de enfermos. Pero las cifras no están claras. Desde la semana pasada había rumores de una enfermedad hemorrágica en la región, pero los primeros análisis descartaron que fuera ébola. Entonces se llegó a decir que había hasta 70 afectados.

La situación en Congo no parece tan preocupante como la del otro brote. Para empezar, la variante Sudán del ébola —que se ha registrado siete veces desde 1976— tiene una mortalidad inferior que la Zaire. Y, para seguir, estos casos se han dado en un país con más experiencia en el manejo del ébola (ha sufrido seis episodios, el último en 2012) y en una región poco poblada que ya ha sido puesta en cuarentena.

Esa medida, el aislamiento de los enfermos y el seguimiento de los casos sospechosos, son las claves para frenar el brote, ha declarado a la web Allafrica.com Tom Frieden, director del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de EE UU (CDC), la referencia sanitaria mundial. Frieden también ha criticado la lenta respuesta internacional. “Si se hubiera afrontado bien, ya estaría controlado”, ha dicho. Se refiere a que la primera muerte por ébola ocurrió en Guinea el 6 de diciembre de 2013, a que organizaciones como Médicos sin Fronteras y Samaritan’s Purse (a la que pertenecen los dos estadounidenses repatriados) ya estaba trabajando con el ébola desde marzo, y que, en cambio, la alerta mundial no se produjo hasta julio, cuando ya las ONG habían dicho que la epidemia estaba fuera de control. La misma idea se expone en un editorial de la revista The Lancet.

En este momento, con la enfermedad avanzando a velocidad constante (cada 10 días hay alrededor de un 30% más de casos; ya hay 2.615 enfermos registrados de los que han muerto 1.427), la OMS y el CDC coinciden en que hace falta un esfuerzo extraordinario de los países donantes. La organización de la ONU calcula que necesitará en seis meses 325 millones de euros, más del doble de su presupuesto total para emergencias. Frieden, cuya organización tiene a más de 70 expertos sobre el terreno, afirma que falta de todo, sobre todo unidades de aislamiento. “Cuando se construye una ya se necesita otra”, ha declarado.

Pero no solo faltan equipamientos complejos. En muchos hospitales no hay ni siquiera guantes para el personal, afirma la OMS. Y esa es una de las causas de que este brote haya afectado tanto a los sanitarios, que representan el 9% de los afectados. Entre estos, el último caso que se ha sabido es el de la muerte de Abraham Borbor, médico del hospital JFK de Monrovia (Liberia), que ya ha perdido a su director y al jefe de la unidad de ébola. Borbor era uno de los tres liberianos que estaba recibiendo el suero Zmapp. El país de Borbor es el más afectado por el brote. Su ministro de Sanidad, Walter Gwenigale, ha informado de que ya no queda ningún distrito en el país libre de la enfermedad. Los casos se duplican cada 15 días y ya hay 1.082 enfermos en un país de cuatro millones de habitantes.

En Sierra Leona (910 enfermos) el Gobierno ha decidido actuar para evitar que la población esconda a los enfermos —lo que contribuye a propagar el virus—, y ha anunciado penas de dos años de cárcel para quien lo haga.

En el campo científico, la noticia está en Japón, que ha ofrecido un nuevo fármaco. Se trata de un medicamento aprobado para la gripe (otro virus), que en ratones parece que reduce el ébola. Tiene la ventaja de que ya se ha probado su seguridad en humanos, y que está en fase de producción a gran escala, por lo que se podría disponer de hasta 20.000 dosis.

Muere uno de los médicos liberianos tratados con ZMapp

Efe

Uno de los tres doctores liberianos infectados por el virus del Ébola y que eran tratados con el suero experimental ZMapp ha fallecido, informó el lunes el Gobierno. La víctima, Abraham Borbor, no pudo superar la enfermedad de la que fue infectada cuando trabajaba en el hospital John F. Kennedy de Monrovia, uno de los grandes centros de tratamiento y aislamiento para enfermos de ébola en el país.

"Ayer, estaba caminando y los médicos tenían la esperanza de que se iba a recuperar completamente", dijo el ministro de Información, Lewis Brown, en declaraciones a la emisora de radio de la Misión de las Naciones Unidas en Liberia (UNMIL). El pasado jueves el viceministro de Sanidad para Servicios de Prevención, Tolbert Nyenswah, aseguró que los tres pacientes a los que se les estaba suministrado este fármaco habían mostrado síntomas de mejoría.

El ZMapp, que nunca antes había sido probado en humanos, fue suministrado por primera vez a dos ciudadanos estadounidenses contagiados en Liberia, el médico Kent Brantly y la misionera Nancy Writebol, quienes ya recibieron el alta médica tras recuperarse de la enfermedad. Liberia lo recibió después de que la presidenta del país, Ellen Jonhson Sirleaf, lo solicitara a las autoridades estadounidenses el 8 de agosto dentro de sus esfuerzos para combatir la epidemia, que ya ha causado la muerte de al menos 1.427 personas en África Occidental.

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