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Hoteles con conciencia

Las cadenas hoteleras intentan adaptar las medidas de eficiencia energética a sus establecimientos, para reducir emisiones, ahorrar costes y seducir a un turista cada vez más concienciado

El compromiso con el medio ambiente no tiene límites y se puede mantener en cualquier momento del año y en cualquier lugar. También en las vacaciones más cómodas. El sector hotelero está trabajando para ser sostenible, para ahorrar energía y no malgastar recursos. Y han descubierto que sus esfuerzos ecológicos atraen a clientes preocupados por el medio ambiente.

Uno de cada seis viajeros estadounidenses pagaría más por alojarse en un hotel que demuestre su responsabilidad ambiental, según un estudio publicado en julio pasado en Travel Weekly. El sector hotelero es consciente de que invertir en medio ambiente es beneficioso para su imagen y para su bolsillo. Sara Ramis, directora de marketing corporativo de la cadena hotelera Barceló, define como una obligación que sus establecimientos sean cada vez más verdes, para lo que cuentan con su propio equipo de ingenieros y arquitectos.

Cuando se empieza un proyecto de edificio sostenible se tienen en cuenta aspectos como no dañar el entorno, obtener energía de fuentes renovables, reutilizar las aguas y utilizar materiales reciclados en su construcción. Pero cuando se trata de remodelar edificios, la cosa se complica. Ahí ya entra en juego el ingenio y las posibilidades que ofrece cada construcción.

El hotel Tres Reyes de Pamplona decidió prescindir de todos sus balcones para convertir su fachada en un muro con más de mil módulos fotovoltaicos. Un interesante efecto estético que además mejora el aislamiento y que próximamente, cuando sume más módulos, evitará la emisión de unas 14 toneladas anuales de CO2.

Hay remodelaciones que pasan inadvertidas para los huéspedes. Es el caso del hotel Sherry Park de Jerez, de la cadena Hipotels, y de su aparato de tecnología Frío Solar, que utiliza el agua caliente producida por captadores solares para la climatización de sus 174 habitaciones.

La cadena Barceló trabaja para conseguir maximizar la eficiencia energética estudiando cada uno de sus hoteles. Si en las islas Canarias utiliza como fuente de energía placas solares, en el Barceló La Bobadilla, de Granada, se instaló una planta de biomasa que convierte en energía los huesos de las aceitunas de los olivos que rodean el hotel. En un año y medio calculan que han reducido hasta un 80% sus emisiones de CO2. Además de convertirse en un valor añadido, ya que, según su director, Enrique Castellanos, son muchos los clientes que solicitan ver el proceso de generación de la energía.

"Ser sostenible no cuesta dinero, produce eficiencias energéticas importantes y es rentable", asegura Luis Ortega, director de medio ambiente y energía de NH Hoteles. Está convencido de la importancia de tener en cuenta la variable medioambiental en todas las decisiones. Pequeñas iniciativas, pero con grandes beneficios una vez aplicadas en sus casi 400 hoteles: ahorradores de agua, bombillas de bajo consumo reguladas por detectores de movimiento, puntos de recarga para coches eléctricos y reciclaje de los tapones de corcho de las botellas en muebles, suelos o material aislante.

Todo ello forma parte de un proyecto más ambicioso: reducir de 2008 a 2012 un 20% el consumo de agua, energía, las emisiones y los residuos respecto a los datos de 2007. Ya han presentado los primeros resultados ante el Club NH Sostenible -un grupo con sus proveedores estratégicos-. A mitad de proyecto se ha reducido un 12% el consumo energético, un 25% el de agua, y un 16% las emisiones.

A los huéspedes, los hoteles también les piden pequeñas cosas. Gestos como evitar lavar las sábanas y toallas diariamente, algo cada vez más extendido, o informarles de que el kit de baño está realizado con botes que se pueden desechar con la basura orgánica, como hace NH.

Pero el término hotel sostenible aún esconde puntos negros. "Es preferible que se adopten todas estas medidas, pero eso no significa que los hoteles tengan un compromiso medioambiental", afirma José Vicente Barcia, de Ecologistas en Acción. "Que las grandes hoteleras que, por ejemplo, ayudan a destruir el litoral me vendan conciencia social, no me lo creo", dice.

La mayor dificultad es la carencia de un certificado medioambiental unificado y oficial, del estilo de las estrellas para la categoría. Aunque certificados hay (el GreenGlobe, el GreenBuilding, la Q de Calidad española, el ISO, el Biosphere de Turismo Responsable), el cliente no tiene cómo asegurarse de que ha elegido un hotel sostenible.

Sin dejar huella

La cadena NH Hoteles, junto a Carbon Clear, ha desarrollado una calculadora de huella de carbono online para informar a sus clientes del impacto medioambiental exacto de sus estancias y viajes (www.nh-hotels.com). Calcula qué supone la estancia en uno de los 394 hoteles de la compañía, el desplazamiento hasta el hotel según el transporte utilizado y los trayectos a pie. Luego, solo si el huésped lo desea, se traslada el coste de su huella ambiental a euros y esa donación se destina a un proyecto medioambiental, como el desarrollo de cocinas ecológicas en Darfur (Sudán).

Una noche en el NH Master, de Barcelona, por ejemplo, tras un viaje de avión Madrid-Barcelona, tiene una huella de carbono de 195,83 kilos de CO2. Para compensarlo habría que donar 1,50 euros. En uno de los establecimientos más ecoeficientes de la cadena, NH Campo de Gibraltar, en Algeciras, tras viajar 100 kilómetros en coche, significa una huella de 20 kilos de CO2 que se compensarían con 0,10 euros.

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