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Varios policías señalan que fueron vigilados por una pareja de paisano que iba en un coche de la Generalitat

Agentes que actuaron el 1-O cuentan las dificultades para acceder a algunos centros de votación

Xavier Melero, abogado de Joaquim Forn, durante la sesión de este miércoles del juicio del 'procés'. En vídeo, el testimonio de un policía.

Dos hombres de entre los centenares de ciudadanos que el 1 de octubre de 2017 por la mañana se concentraban fuera de la Escuela Pau Romeva de Barcelona han centrado las declaraciones del juicio del procés de este miércoles. Cinco agentes de la Policía Nacional citados como testigos se han referido a esa pareja que, según ha querido demostrar la Fiscalía, son una prueba del supuesto espionaje que ejercieron los Mossos sobre los agentes estatales el día de la consulta independentista. Solo uno de los agentes ha definido a esos dos hombres como mossos, pero todos han coincidido en que portaban equipos de intercomunicación por los que parecían ir contando lo que veían. También han afirmado que cuando la Policía Nacional abandonó el recinto, ellos se subieron en un coche no logotipado pero cuya matrícula corresponde a un vehículo propiedad del Departamento de Presidencia de la Generalitat.

Los cinco agentes fueron declarando de forma consecutiva y, durante sus comparecencias, se ha repetido siempre la misma escena: el fiscal Javier Zaragoza intentaba obtener evidencias de que aquellos hombres eran policías al servicio del Govern que avisaban de los movimientos de los agentes estatales; mientras que las defensas, sobre todo el abogado Javier Melero, que representa al exconsejero Joaquim Forn, se afanaban por demostrar que no hay pruebas de que fueran mossos, pero, incluso en el caso de que lo fueran, nada indica que no estuvieran haciendo la misma labor de contravigilancia que hacían algunos de los policías nacionales que ayer testificaron. “¿Usted cómo vestía?”, ha preguntado Melero a un policía. “De paisano”, ha afirmado el agente. “¿Y su coche cómo era?”. “Camuflado”, ha contestado.

Pero la Fiscalía considera que esa pareja pudo tener algo que ver en el hecho de que la Policía se viera obligada a abortar un primer intento de acceso al colegio Pau Romeva cuando las Unidades de Intervención Policial (UIP) ya iban de camino. Según el relato de un inspecto que el 1-O estuvo a cargo de un equipo que intervino en ese colegio, los policías nacionales que estaban fuera del centro escucharon a ciudadanos alertando de la llegada de la policía. “Entonces montaron un círculo de defensa y cerraron el colegio”, ha contado el testigo.

La operación se retomó pasados 10 o 15 minutos, cuando los agentes que ejercían funciones de contravigilancia avisaron de que todo había vuelto a la normalidad y el centro estaba de nuevo abierto. A la entrada y la salida se produjeron “incidentes gravísimos”, según este policía. Entre estos incidentes, el inspector ha sido el primero en destacar la presencia de esos dos hombres vestidos de paisano y mezclados con la multitud pero equipados con “discretos equipos de comunicación”. “A uno se le veía la defensa extensible entre la ropa y al otro, botas tácticas”, ha dicho.

Los equipos de contravigilancia de la Policía Nacional los detectan y el inspector les pide que les identifiquen. “Cuando se acaba la intervención de las UIP, estos señores se montan en un Seat Ibiza cuya matrícula no recuerdo, pero que estaba a nombre del Departamento de Presidencia de la Generalitat, y salen en persecución de nuestras unidades", ha afirmado el agente, que aunque no se ha referido directamente a esta pareja como “mossos” sí ha afirmado que este episodio, unido a la actitud de los agentes de la policía catalana sí uniformados que vio en los centros, le hicieron ratificar las “sospechas” que él ya tenía sobre el papel de los Mossos d’Esquadra durante la consulta ilegal.

Falta de coordinación

Otro inspector que ha declarado después sí ha identificado explícitamente a esos dos hombres como mossos, mientras que tres agentes de la base que actuaron en el mismo centro han relatado ese  episodio, pero sin determinar si eran miembros de la policía catalana.El abogado Melero ha intentado cuestionar la posibilidad que apunta la Fiscalía. “¿Con quién comunicaban estos mossos?”. “No lo sé”, ha admitido un agente. Sus compañeros también han afirmado que esos dos hombres iban comunicándole a alguien lo que veían, pero que ellos no pudieron escuchar lo que decían.

Al margen de las dudas que ha querido sembrar la defensa sobre el supuesto espionaje de los Mossos, la respuesta del agente (ratificadas en términos parecidos por otros compañeros que han declarado tras él) vuelven a constatar las deficiencias de la coordinación entre los tres cuerpos policiales. El primer inspector que ha declarado este miércoles ha contado que él tenía una cadena de órdenes claras desde la noche previa: “Los equipos de información me decían cómo estaba la situación en el colegio. Yo comunicaba con mis superiores y me daban o no luz verde para actuar. Cuando me la daban, yo comunicaba con el responsable de UIP que me habían asignado y él decidía cuándo entrar”. En esa cadena no entraban los Mossos, ha afirmado el agente a preguntas del abogado de Forn.

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