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No hay resignificación posible en el Valle

Familiares de republicanos discrepan de la idea de un cementerio civil en el Valle de los Caídos

Visitantes fotografían el monumento del Valle de los Caídos.
Visitantes fotografían el monumento del Valle de los Caídos. EFE

“Convertirlo en un cementerio civil en el que vayan a estar víctimas de ambos bandos no nos parece en absoluto que sea un punto de vista razonable sobre este tema”, critica Silvia Navarro, presidenta de la Asociación de Familiares Pro Exhumación de los Republicanos del Valle de los Caídos (AFPERV). Formada por nueve familias, la asociación rechaza la decisión del Gobierno de convertir el monumento en un cementerio.

Han hecho público un comunicado dirigido al Gobierno en el que se quejan de la medida y pide que se tenga en cuenta su voluntad. “Independientemente de lo que se haga o se deje de hacer en un futuro próximo o lejano con los restos del dictador, con la basílica o con el complejo monumental, nuestros familiares deben ser exhumados de los osarios del Valle de los Caídos”, piden. “Somos nosotros, los hijos y nietos de los republicanos inhumados en el Valle los que decidiremos dónde y cómo enterrarlos”, exige el escrito. Las familias se quejan de que se pueda utilizar la urgencia del decreto ley para la exhumación del dictador, mientras ellos llevan desde 2009 pidiendo la recuperación de los restos de sus seres queridos y siempre se les ha denegado. “Lo que no puede ser es que se exhume a Franco y se deje a sus víctimas allí. Es absolutamente humillante”, comenta Navarro.

Solo una familia, los hermanos Lapeña, han logrado que un juez dicte sentencia a su favor, pero llevan dos años y medio esperando su ejecución sin que nadie se haya puesto en contacto con ellos. La presidenta de la asociación afirma que nadie del Gobierno les ha contactado ni les ha pedido opinión sobre el monumento. Únicamente, Patrimonio Nacional, organismo que depende del Gobierno, les remitió hace unos cuatro meses un informe del Instituto Torroja que dice que las exhumaciones del tercer nivel de la capilla del Santísimo Sepulcro son viables. 

Para ellos la resignificación del lugar es un asunto “realmente complicado”. “Es difícil para nosotros reconciliarnos con un lugar como ese, ni como museo ni como cementerio”, comenta Navarro. “No nos pueden pedir eso. Por arte de magia uno no puede cambiar el chip y decir pues ya está, como esto ahora es un cementerio público está bien. No, porque el Valle de los Caídos tiene un pasado, fue construido con mano de obra esclava republicana, nuestros familiares fueron asesinados y enviados a allí sin el consentimiento de nuestras familias y desde luego que es un trago tenerlos allí”, añade.

“Quieren que sea un cementerio civil presidido por una gran cruz y con la abadía benedictina, y nada cambia, y te tienes que tragar la píldora de la reconciliación y ya está todo bien. Pues no, las cosas para nosotros siguen estando exactamente igual” se queja la presidenta de la asociación. Actualmente el mausoleo alberga los restos de 33.833 personas distribuidas en siete capillas y criptas, de los cuales unos 12.000 se encuentran todavía sin identificar en el osario, según datos del CSIC. Por tanto, muchas familias desconocen que los restos de sus familiares se encuentran en este lugar. “Las cosas se hacían como decían los vencedores de la guerra y parece que siguen teniendo carta blanca para decidir lo que quieran. En ningún momento, a nuestras familias se nos preguntó nada. Es más, hay algunas que ni siquiera sabíamos que estaban ahí. Hay otros casos de familias que se negaron y fue en vano”, cuenta Navarro.

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