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Coordinado por Anna Argemí

Cuando los científicos se rebelan

Los investigadores abandonan la universidad y se echan a las calles para salvar el planeta. El movimiento ‘Scientist Rebellion’ hace un llamamiento a la desobediencia civil del 4 al 9 de abril para que la clase política actúe ya y evite el ecocidio

Una joven participa en una concentración convocada por Juventud por el Clima en la Plaza de la Virgen, a 25 de marzo de 2022, en Valencia, Comunidad Valenciana (España).
Una joven participa en una concentración convocada por Juventud por el Clima en la Plaza de la Virgen, a 25 de marzo de 2022, en Valencia, Comunidad Valenciana (España).Jorge Gil (Europa Press)

Cientos de científicos se han aliado esta semana, del 4 al 9 de abril, para hacer actos de desobediencia civil no-violenta en 30 países por todo el mundo. ¿El objetivo? Que no solo se conozcan sus informes alarmantes sobre el futuro que nos espera si el calentamiento global aumenta sin prisa, pero sin pausa. Estos profesionales exigen que se pase por fin a la acción.

Es una invitación, por lo tanto, a la revolución climática porque no hay opción posible. Se trata de una alerta roja para la humanidad. Según se lee en sus pancartas: “Revolución climática o lo perderemos todo”. Los expertos llamarán a la huelga y a encierros en las universidades en una de las mayores campañas de desobediencia civil organizada por científicos.

Las perspectivas son de ecocidio y más genocidio; nos hace falta una fuerte reacción social

No es la primera vez que los investigadores del clima se dedican más a actuar que a hablar. El 6 de noviembre del año pasado, Scientist Rebellion marcó un hito en la historia de la ciencia contemporánea. Por primera vez hubo un arresto masivo de expertos en crisis climática y ecológica. 21 de ellos fueron detenidos por haberse encadenado durante la COP26, en un acto que bloqueó un puente de Glasgow durante varias horas.

Esta semana vuelven a la carga y a la movilización, coincidiendo con la publicación del informe IPCC AR6 WGIII, que ya fue filtrado por ellos mismos en agosto del año pasado. Invitan a quien quiera escucharlos a unirse a la causa echándose a las calles de cada ciudad porque, como se lee en su web, “nadie viene a salvarnos: solo una revolución climática podrá hacerlo.” En este mismo periódico publicaron un manifiesto la semana pasada, titulado Los científicos que nos rebelamos contra la inacción climática.

El secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, les ha prestado la voz y la relevancia de su cargo para explicar en un vídeo la cascada de desgracias que se nos vienen encima en caso de no reaccionar pronto: ciudades costeras desaparecidas literalmente bajo las aguas, olas de calor sin precedentes, tormentas monstruosas, escasez global de agua, la extinción de un millón de especies animales y vegetales.

En la nota de prensa que ha difundido el colectivo, destacan las declaraciones del filósofo ecologista Jorge Riechmann: “Estamos viviendo una situación histórica absolutamente excepcional, en términos no ya de historia de nuestras universidades, nuestras ciudades o nuestros países; sino de historia de la especie humana y del planeta Tierra. Las perspectivas son de ecocidio, más genocidio, y nos hace falta una fuerte reacción social”. Riechmann fue uno de los detenidos en 2019 por participar en una acción de desobediencia civil en Madrid.

Más recientemente, en octubre del año pasado, más de veinte miembros de Scientist Rebellion y de Extinction Rebellion en España decidieron empapelar el Ministerio de Transición Ecológica con el último informe del IPCC y lanzaron pintura en el suelo a la entrada, a riesgo de ser detenidos. Oigo en el vídeo del evento a una astrofísica, que se presenta como Elena, y confiesa que no le da miedo ser arrestada o multada. Terror le produce la idea del futuro hacia el que nos dirigimos.

Para Scientist Rebellion, la inacción política también en España nos aboca en el futuro al apocalipsis: la ley española sobre el Cambio Climático no es suficientemente ambiciosa y llega demasiado tarde. La Asamblea Ciudadana propuesta por el Gobierno no servirá para nada, según afirman, de la manera que ha sido planteada. La comunidad científica lleva 30 años alertando de la tragedia sin provocar cambios notorios y han comprendido que ya no es suficiente tampoco investigar y comunicar. O la rebelión o la extinción total. Eso dicen.

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