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Italia evita el choque con Bruselas ante el inicio del procedimiento infractor

La Comisión Europea formaliza la apertura del expediente a Roma para tutelar sus cuentas por su creciente deuda

El comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, este miércoles en Bruselas.
El comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, este miércoles en Bruselas. AFP

Roma se apartó este miércoles de la bronca y, de forma inesperada, reaccionó con templanza a la decisión de Bruselas de poner en marcha el procedimiento para tutelar las cuentas de Italia, percibidas como uno de los mayores riesgos internos para el euro. En un momento de extrema fragilidad para el Gobierno, el primer ministro, Giuseppe Conte, aseguró que hará “todo lo posible” para evitar las sanciones que podría acarrear ese expediente que, como avanzó EL PAÍS, considera “justificado” meter a Italia en el brazo correctivo de la UE.

Los líderes del Gobierno de coalición de la Liga y el Movimiento 5 Estrellas (M5S) evitaron las provocaciones y los insultos pese a la dureza del informe, que por primera vez rechaza de lleno los argumentos de Roma para poner freno a una escalada de la deuda, que supera ya el 132% del Producto Interior Bruto (PIB). El Ejecutivo italiano aceptó sus conclusiones y en esta ocasión culpó de esa bola de nieve ala Administración que le precedió.

La Comisión Europea, que encara los últimos meses de su mandato, tampoco quiso elevar el tono e incluso tendió la mano a Italia. “Mi puerta está abierta”, dijo en italiano el comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Pierre Moscovici. La decisión de atar en corto al Gobierno de Giuseppe Conte podría llegar a principios de julio, según fuentes comunitarias, a la mesa de los ministros de Finanzas de la UE. Y allí el titular italiano, Giovanni Tria, no lo tendrá fácil, puesto que algunos se lamentan de no haber iniciado el procedimiento contra el Ejecutivo de Conte el pasado mes de diciembre.

Fuentes diplomáticas sostuvieron que en esta ocasión Italia deberá ir armada de buenas razones, en forma de recortes o subidas de ingresos, para convencer a sus homólogos, sobre todo los nórdicos. De momento, el vicepresidente del Gobierno italiano Luigi Di Maio aseguró que la reforma de la ley de pensiones no se tocará, como le reclama Bruselas.

El otro vicepresidente, Matteo Salvini, el más beligerante de las tres cabezas visibles del Ejecutivo —la semana pasada retó a Bruselas a mandar la “cartita”— y quien más poder acumula tras la victoria en las elecciones europeas, emitió una declaración en la que también eludió el choque frontal. Los mercados y una prima de riesgo amenazante han contribuido a cierta moderación.

“La única manera de reducir la deuda creada en el pasado es bajar los impuestos (tarifa plana de IRPF) y permitir trabajar a los italianos más y mejor. Con recortes, sanciones y austeridad, han crecido la deuda, la pobreza y el paro. Queremos hacer lo contrario. No pedimos dinero a los demás, sino invertir en crecimiento, investigación e infraestructuras. Seguro que Bruselas respetará esta voluntad”, sostuvo.

Más allá de las líneas rojas marcadas por los líderes del M5S y la Liga, Conte se mostró dispuesto a hacer “todo lo posible” para evitar una sanción muy “perjudicial” para el país. La Comisión trató de lanzar el mensaje a Roma de que aún hay tiempo. Pero tras haber rechazado las propuestas que le mandó Tria el pasado viernes, envió otro recado a Italia: el tiempo de la tolerancia con su política financiera se ha terminado. “Es posible encontrar un camino para la recuperación de Italia”, afirmó Dombrovskis, quien no obstante recordó que ello requiere “un esfuerzo renovado” y “no gastar” si no hay espacio fiscal para ello.

Recelos de los nórdicos

Bruselas no quiere volver a cerrar en falso un acuerdo con el Gobierno de Conte que apenas dure cinco meses, como ocurrió en diciembre. Entonces, todos los países miembros cerraron filas con la Comisión y le encargaron que dialogara con Roma para que enderezara sus finanzas. El resultado fue un pacto que no gustó a ninguna de las partes: el Gobierno de la Liga y el M5S rebasaría los límites del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, pero a cambio el déficit planeado sería 10.000 millones inferior al ideado inicialmente.

El acuerdo levantó recelos entre varios países de la UE, en especial Holanda. Su ministro de Finanzas, Wopke Hoekstra, incluso cuestionó en el Eurogrupo el papel de la Comisión, que tuvo que darle explicaciones por escrito. En lugar de agarrarse al mandato que le habían dado los países, Moscovici prefirió seguir la doctrina de Edith Piaf: “Je ne regrette rien” [“No me arrepiento de nada”].

Fuentes diplomáticas dudaron de que la calma con la que Bruselas lanzó el procedimiento e Italia lo recibió pueda ser eterna. La Comisión ha mandado el borrador al Comité Económico y Financiero, que reúne a los responsables en este terreno de los países miembros. Este organismo deberá emitir un informe en un máximo de dos semanas. Posteriormente, este irá al Consejo de la UE. Y ahí es donde puede volver a reproducirse la bronca. Sobre todo si Salvini por entonces ha logrado armar un grupo en el Parlamento Europeo.

Otras fuentes diplomáticas dudaron que los ministros vayan a transigir esta vez con un acuerdo que no esté dentro de las reglas del Pacto de Estabilidad y Crecimiento. En especial, ante una situación de desaceleración económica. “Lo que le pasa a un país de la eurozona afecta a los demás”, acertó a decir el vicepresidente Valdis Dombrovskis. Bruselas recordó que esas crisis pueden “amplificarse” y afectar a otros países con el temido efecto contagio. La angustiosa crisis de las primas de riesgo, de momento, no dio ayer signos de tensión. Los mercados castigaron a Italia, pero en cambio España vio cómo su bono a 10 años bajaba hasta mínimos históricos.

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