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La UE ve con inquietud la inestabilidad en Italia y el contagio a la periferia

Bruselas tema el populismo euroescéptico del Gobierno italiano y la incertidumbre política en España

El líder del M5S, Luigi Di Maio, el viernes en Roma.
El líder del M5S, Luigi Di Maio, el viernes en Roma. EFE

Europa redescubre los riesgos políticos. Bruselas ve con inquietud el futuro de Italia, con el populismo ya instalado en uno de los grandes países del continente. Roma amaga con una política económica con potencial para desestabilizar el euro y que automáticamente ha provocado el regreso de las temidas primas de riesgo. El contagio se deja sentir por todo el Sur: en las últimas horas, con especial virulencia en España, donde la sentencia del caso Gürtel y la inestabilidad política asociada a la moción de censura contra Mariano Rajoy no han generado aún desasosiego en los cuarteles generales de la UE, pero sí en el mercado.

“No hay inquietud con España: la aprobación de los presupuestos genera un horizonte de estabilidad. El resto son juegos políticos internos. Los seguimos de cerca: Vamos a ver cómo acaban”, ha dicho este viernes una alta fuente europea. “Puede que haya incertidumbre en los mercados, pero es difícil imaginar un Gobierno radical en La Moncloa: la auténtica fuente de problemas del continente es Italia”, ha agregado un portavoz del Eurogrupo.

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Italia, en fin, da miedo; España, por el momento, no. Al cabo, la economía española crece con fuerza, no hay amenazas populistas a la italiana y el castigo en los mercados es —por ahora— asumible. Aunque los últimos episodios en Madrid provocan una mezcla de estupefacción y recelo en la UE, con un Gobierno que lleva varios trimestres diluyéndose, incapaz de resolver la mayor crisis institucional de la democracia —Cataluña— y cuya parálisis solo puede ir a más tras el desenlace del caso Gürtel y sus implicaciones políticas.

La extraña combinación que forman el populismo izquierdista del Movimiento 5 Estrellas y la ultraderecha de La Liga Norte ha despertado a los mercados financieros, que castigan con saña desde hace días a Italia y, en menor medida, al resto de países del Sur. La revelación de un contrato de Gobierno, que desafiaba las reglas de la gravedad europea y abría la puerta a la salida del euro y reclamaba una cancelación de la deuda italiana en manos del BCE, encendió todas las alarmas. Roma acabó retirando esas medidas, pero los mercados no se fían: ese programa, aún anulado, elimina la posibilidad de que el BCE pueda acudir al rescate de Italia si viene un verdadero lío en los mercados. “Roma se ha disparado en el pie: ha hecho que se esfume el seguro del BCE”, han explicado fuentes de un gran banco de inversión. Es poco probable que Italia desafíe las reglas del euro, pero Bruselas, Fráncfort y Berlín son auténticos maestros en dejar que el mercado haga el trabajo por ellos: los tipos de interés de la deuda italiana multiplican por seis los de los bonos alemanes. “Disciplina de mercado”, resume Bruselas.

El problema de Italia son los efectos colaterales: el contagio se ha dejado sentir en toda la periferia. En las últimas horas, particularmente en los bonos españoles, lastrados también por una inquietante inestabilidad política derivada de la sentencia del caso Gürtel y la moción de censura presentada por el PSOE, amén de la crisis catalana. España debería quedarse de perfil y dejar que en este capítulo de la crisis sea Roma quien se exponga al látigo del mercado, coinciden media docena de fuentes en Bruselas. La Comisión Europea se tienta los ropajes ante la formación del nuevo Gobierno italiano, con un posible ministro de Economía antieuro, y en todo caso preocupan las sacudidas que pueda provocar la política de exterior de Trump. “España no está entre los principales motivos de alarma porque no hay Le Pens ni Salvinis en Madrid. Pero el legado de la crisis está ahí, en las cifras de paro y deuda, así que Madrid no debería jugar con fuego”, señala una de esas fuentes.

La UE ve con inquietud la inestabilidad en Italia y el contagio a la periferia

El Gobierno español ha dedicado este viernes sus esfuerzos a reforzar esa idea. El ministro de Economía, Román Escolano, había asegurado el jueves que España es “un ancla de estabilidad política” en la UE. Los acontecimientos en Madrid dejaron esa frase fuera de juego en apenas unas horas. Escolano, sin embargo, ha insistido ante la prensa. “La aprobación de los presupuestos otorga a España estabilidad política y económica”. “España es un país estable”, ha reiterado, “y quien ponga en peligro esa estabilidad [en relación al PSOE y su moción de censura] debería explicarlo bien”. Lo único que ha admitido Escolano es que las últimas noticias “son malas para España y para la economía española”.

Y tan malas: la Bolsa española ha sufrido este viernes su mayor caída desde marzo. La prima de riesgo —la tristemente famosa diferencia entre los tipos de interés del bono alemán a 10 años y el bono español— se ha elevado por encima de la barrera de los 100 puntos básicos, con tipos por encima del 1,5%. La incertidumbre en España e Italia ha vuelto a debilitar el euro, por debajo ya de los 1,16 dólares.

Esa retahíla de cifras cuenta dos historias bien distintas. “La actual incertidumbre política en España es saludable: los tribunales están limpiando el sistema de partidos. La crisis italiana, en cambio, es muy dañina a la vista de que las promesas de los populistas son incompatibles con las reglas del euro”, ha subrayado Daniel Gros, director del laboratorio de ideas CEPS. “La preocupación en la UE no está relacionada con el Sur en general, sino con Italia en particular, y el contagio ha sido hasta ahora limitado”, ha añadido Gros, que no ve un problema general en la eurozona como en 2011, sino un lío italo-italiano.

Y en el fondo los mercados le dan la razón. La prima de riesgo española, es cierto, está ya por encima de los 100 puntos. Pero la italiana se ha encaramado a los 200 y no está claro hasta dónde puede subir. Porque los manguerazos del BCE han apagado todos los incendios desde 2012, pero Mario Draghi está con las manos atadas desde que los italianos amagaron con un impago de la deuda pública en manos del Eurobanco. Craso error. Manca finezza.

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