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Los Verdes crecen como alternativa europeísta frente a los grandes partidos

Las proyecciones de voto para los ecologistas pasaron del 4,5% al 7% en el último trimestre de 2018

Ska Keller y Sven Giegold, el pasado noviembre en un acto en Leipzig (Alemania).
Ska Keller y Sven Giegold, el pasado noviembre en un acto en Leipzig (Alemania). Getty Images

Los Verdes han experimentado un fuerte crecimiento electoral en varios países de la UE a finales de 2018 y buscan afianzarse como alternativa europeísta en los comicios al Parlamento Europeo de mayo. Frente al desencanto con los grandes partidos tradicionales, pero también como antídoto a la ofensiva de la extrema derecha. Las proyecciones de voto para la papeleta ecologista pasaron del 4,5% al 7% en el último trimestre de 2018. Un grupo de Los Verdes reforzado aspiraría a convertirse en una palanca para el reparto de poder en Bruselas ante un hemiciclo que se augura sin una mayoría clara

Los sondeos apuntan a una victoria muy estrecha de los conservadores del Partido Popular Europeo (PPE), que podrían verse tentados a buscar alianzas más o menos tácitas con el ala de la extrema derecha. Los Verdes, mientras, aspiran a aprovechar sus recientes éxitos en el corazón de Europa para convertirse en el antídoto de un posible giro de la UE hacia posiciones ultraconservadoras o reaccionarias.

El gran aldabonazo de los ecologistas llegó el 14 de octubre pasado en las elecciones de Baviera, donde lograron un récord histórico con el 17,6% de los votos y contribuyeron a poner fin a la mayoría absoluta de los conservadores (CSU). El éxito se repetía el mismo día en las elecciones locales en Bélgica y en las generales en Luxemburgo (donde superó por primera vez el 15%).

“El voto verde ha sido una reacción a la extrema derecha de los electores que buscan una opción europea y abierta”, considera Ernest Urtasun, eurodiputado español de Los Verdes. Urtasun cree que el trasvase de papeletas llega tanto desde el campo socialista, desencantado con la inoperancia de parte de la izquierda, como del votante conservador, preocupado ante el giro hacia la extrema derecha de algunas formaciones del PPE. Y en ambos casos, parece desinflarse la fórmula liberal impulsada por París. “La opción de Emmanuel Macron como salvador del proyecto europeo ha caído en barrena”, opina Urtasun.

La alternativa ecologista, en cambio, está en alza, con proyecciones de intención de voto que cerraron el año en torno al 7%, según los datos de Europe Elects, plataforma que recopila y analiza sondeos de todo el continente. Si el ascenso se mantiene, el grupo de Los Verdes en el Europarlamento podría convertirse en una palanca imprescindible para el reparto de poder en las instituciones comunitarias.

Su influencia, paradójicamente, aumentaría incluso si perdiera escaños porque su peso proporcional sería mayor en un hemiciclo con menos escaños (pasará de 751 a 705 como consecuencia de la salida de Reino Unido) y con los dos principales grupos (PPE y Socialistas y Demócratas) pendientes de una hemorragia de votos sin precedentes. Los sondeos indican que, por primera vez desde el inicio de las elecciones europeas en 1979, populares (PPE) y socialistas (S&D) sumarán menos del 50% de los escaños tras los comicios del 26 de mayo.

En la previsible reconfiguración del hemiciclo, el polo conservador en torno al PPE parece llamado a atraer al grupo liberal, previsiblemente controlado por la formación de Macron y por Ciudadanos. El líder de los populares, el alemán Manfred Weber, tampoco cierra la puerta a buscar apoyos más a la derecha, un guiño hacia el líder de la Liga y vicepresidente italiano, Matteo Salvini. El polo opuesto giraría en torno a un debilitado grupo socialista y a una Izquierda Unitaria (grupo de Podemos) que aspira a mantener su apoyo actual.

El nuevo reparto puede convertir a Los Verdes en el fiel de la balanza. Y los ecologistas no ocultan que la inclinarán hacia posiciones progresistas y europeístas que contrarresten la anunciada ofensiva trumpiana promovida desde Italia por Salvini, con sus aliados en Francia (Marine Le Pen), Polonia (Jaroslaw Kaczynski), Hungría (Viktor Orbán) o, en España con la emergencia de Vox.

Obstáculos

Un movimiento minoritario en España

Nicolás Pan-Montojo

El movimiento verde trata de cobrar relevancia en España, pero aún es minoritario y en gran parte se ubica dentro de otras corrientes de izquierdas. Equo es el partido ecologista más importante; fundado en 2011, forma parte del Partido Verde Europeo y concurrirá a las europeas con Unidos Podemos. Según Carmen Molina, portavoz del partido, los verdes españoles “no tienen todavía la madurez del movimiento europeo”. “El ecologismo está llegando, pero está costando algo más que en el resto de Europa”. El movimiento está, además, dividido, con la competencia por el espacio del Partido Animalista. Según la politóloga Berta Batet, el sistema electoral ha hecho que los verdes se aglutinen en torno a IU y ahora Unidos Podemos, “que han asumido una gran parte del discurso ecologista como propio”.

El desenlace menos rupturista de la batalla europea incorporaría a Los Verdes a la actual alianza entre populares y socialistas, en la que ya colaboran los liberales. Esa fórmula permitiría aislar a las fuerzas euroescépticas, si se mantienen en torno al 25% de los escaños como en esta legislatura. “Pero si logran el 33% y se organizan, será muy complicado lidiar con la situación”, advierte una fuente comunitaria. En ese escenario, la capacidad de negociación de Los Verdes aumentaría de manera significativa.

Pero el enemigo a batir en las urnas de Los Verdes, curiosamente, no serán Salvini y los suyos, sino el grupo de Macron. Los ecologistas confían en arrebatar parte del electorado a un Macron desestabilizado por la revuelta de los chalecos amarillos y que aspiraba a presentarse como única alternativa al populismo euroescéptico de derecha e izquierda. “No se puede defender la refundación de Europa, como ha hecho Macron, invocando las mismas recetas de la gran coalición [populares y socialistas] durante toda la crisis”, dice Urtasun.

Para afianzar su proyecto europeísta, Los Verdes han elegido a la eurodiputada alemana Ska Keller, y al eurodiputado holandés Bas Eickhout, como cabezas de lista. El plan verde, sin embargo, tiene importantes obstáculos por delante. Su punto de partida (con 52 escaños) es bajo y su posibilidad de mejorarlo es limitada.

Su presencia solo es significativa en un puñado de países (Alemania, en particular) y en las últimas elecciones en 2014 solo obtuvieron escaños en 18 de los 28 socios de la UE, mientras que populares y socialistas sumaron en todos y los liberales, en 21. Los recientes éxitos electorales de Los Verdes se han producido, además, en algunas de las zonas más ricas de la UE, lo que revela una base electoral urbana y pudiente pero no tan amplia como la de los otros partidos principales.

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