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Estrasburgo concluye que las detenciones al opositor Navalni tuvieron “motivación política”

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos condena a Rusia y da un espaldarazo al activista anticorrupción, líder de la oposición extraparlamentaria contra Putin

Navalni
El opositor Alexéi Navalni este jueves en el Tribunal de Estrasburgo. AP

Nuevo varapalo para Rusia en una institución internacional. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) ha concluido este jueves que las siete detenciones al opositor ruso Alexéi Navalni, entre 2012 y 2014, tuvieron una "motivación política". Estos arrestos, han afirmado los jueces, buscaban "reprimir el pluralismo político". La Gran Sala del tribunal de Estrasburgo no solo ha confirmado así la sentencia condenatoria emitida el año pasado, que consideró que los derechos de Navalni habían sido vulnerados --y que ambas partes recurrieron-- sino que además dan la razón al opositor, que había insistido en el trasfondo político de las detenciones.

Navalni, de 42 años, abogado y activista anticorrupción que se ha convertido en el líder de la oposición extra parlamentaria rusa, se ha mostrado exultante por el fallo de Estrasburgo. "Ganamos. El Gobierno ha quedado aplastado", ha dicho en su cuenta de Twitter. Para Navalni el fallo supone un ejemplo de "justicia genuina" y una señal importante para muchas personas en Rusia que enfrentan detenciones arbitrarias por sus actividades políticas. "Hoy hemos ganado todo lo que solicitábamos, y lo más importante hemos obtenido el reconocimiento de que los arrestos tuvieron una motivación política", ha comentado en Estrasburgo, donde ha acudido a la lectura de la sentencia. El martes, cuando trataba de salir del país, las autoridades se lo impidieron, alegando después que tenía una multa pendiente de pago. Un día más tarde levantaron el veto.

La condena de la Gran Sala del Tribunal de Derechos Humanos es un golpe para el Gobierno ruso, que en numerosas ocasiones se afana por presentar a Navalni como un opositor ruidoso pero sin poder. Director de la organización llamada Fondo de la Lucha contra la Corrupción (FLC), el opositor se ha hecho conocido por destapar supuestos escándalos de la élite empresarial y política rusa. Y es hoy la voz conocida más crítica contra el presidente Vladímir Putin, a quien las autoridades electorales le impidieron medirse en las elecciones del pasado marzo por una condena anterior que Navalni también define como "política". Ha ha sido condenado por fraude en dos procesos distintos, que muchos perciben como un castigo por sus investigaciones contra la corrupción y su liderazgo en las protestas contra el Ejecutivo. El opositor, que encabezó las marchas contra Putin en 2011, acumula numerosas estancias en cárceles rusas por organizar manifestaciones no autorizadas. En el último año y medio, ha pasado más de 140 días entre rejas.

Ahora, Estrasburgo ha determinado que debe recibir una compensación por parte del estado ruso de más de 63.000 euros. La sentencia es definitiva y vinculante para Rusia, miembro del Consejo de Europa, una organización que vela por los derechos humanos a la que se unió en 1996 y ha amenazado varias veces con que va a abandonar. El Ministerio de Justicia ruso ha afirmado que no está de acuerdo con la sentencia pero que pagará.

La clave del endurecimiento de la sentencia está en una revisión de las diversas detenciones, especialmente la quinta y la sexta —el 27 de octubre de 2012 y el 25 de febrero de 2014— del opositor, que llevaron a los magistrados a considerar que, efectivamente, hubo una violación del artículo 18 del Convenio Europeo de Derechos Humanos relativo a la “limitación de la aplicación de las restricciones de derechos”. En la primera sentencia, los jueces habían desestimado este cargo.

Ahora sin embargo, consideraron probado, más allá de toda duda razonable, que las restricciones impuestas a Navalni en el “quinto y sexto episodio” buscaban un propósito ulterior: “Reprimir el pluralismo político que forma parte de una democracia política efectiva gobernada por el estado de Derecho”.

En su sentencia, el TEDH señala la existencia de un “cierto patrón” en las siete detenciones de Navalni denunciadas ante Estrasburgo. “Además, los pretextos para los arrestos eran cada vez más inverosímiles, mientras que el grado de desorden potencial o actual causado por el demandante [Navalni] disminuía”, agrega el fallo. Este destaca además que aunque en los primeros cuatro arrestos, demandante era uno de los líderes de la protesta organizada, lo que “podría explicar hasta cierto punto por qué fue de los primeros en ser detenidos”, en las demás ocasiones “este no fue el caso”, ya que el opositor “no tuvo ningún papel especial” en las manifestaciones, pese a lo cual, fue nuevamente detenido.

El TEDH ordenó por tanto al Estado ruso a pagar en un plazo de tres meses 50.000 euros a Navalni en concepto de restitución de daños no pecuniarios, otros 1.025 por daños pecuniarios y, finalmente, 12.653 euros más por costos del proceso.

Otras sentencias

El año pasado, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ya condenó a Rusia a indemnizar a Navalni con casi 20.000 euros en otro caso de 2014, cuando trabajaba en la empresa de cosméticos Yves Rocher. En esa ocasión, los jueces consideraron que la condena de tres años y medio de cárcel al abogado y político por fraude fue "arbitraria y manifiestamente injusta".

Además, el Tribunal de Estrasburgo invalidó por irregularidades de procedimiento otro proceso en su contra, concluido en julio de 2013, por robo y malversación de 16 millones de rublos (casi 210.000 euros al cambio actual), de la empresa maderera Kirovles, cuando Navalni era asesor del gobernador de la provincia, Nikita Belij. Las autoridades rusas volvieron a abrir el proceso después y Navalni fue declarado culpable. Fue esa pena lo que le impidió concurrir a las elecciones del pasado marzo.

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