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El Gobierno de Santos no consigue un cese al fuego bilateral con el ELN antes del final de su mandato

El presidente electo de Colombia Iván Duque tendrá que decidir si continúa la negociación con la guerrilla para alcanzar un acuerdo de paz

Pablo Beltrán, jefe de la delegación del ELN en el proceso de paz.
Pablo Beltrán, jefe de la delegación del ELN en el proceso de paz. AFP

El Gobierno de Juan Manuel Santos se despide sin alcanzar un acuerdo de cese al fuego bilateral e indefinido con el Ejército de Liberación Nacional (ELN). La principal guerrilla de Colombia (tras la desmovilización y desarme de las FARC a finales de 2016) y el Ejecutivo terminan así el sexto ciclo de conversaciones desde que retomaron la negociación para intentar alcanzar un acuerdo de paz el pasado marzo.

“Trabajamos intensamente para acordar un nuevo cese; quedando pendiente concertar elementos que permitirán su implementación”, se lee en el comunicado que las dos delegaciones han leído en La Habana, nueva sede del proceso después de que Ecuador se retirara como país garante. "Para el ELN, el Gobierno no se dispuso a pactar los compromisos de protección a los líderes y comunidades afectadas por la violencia durante un nuevo cese", ha especificado la guerrilla en su cuenta de Twitter.

La falta de acuerdo para avanzar en el proceso deja en manos del nuevo Gobierno de Iván Duque, que asumirá la presidencia de Colombia el 7 de agosto, la decisión de continuar o no con estas negociaciones. "Reiteramos nuestro convencimiento de que el diálogo es la mejor manera para lograr una solución política a los conflictos que aquejan al país", han asegurado ambas partes.

“Hicimos todos los esfuerzos para alcanzar ese cese al fuego”, ha dicho Santos durante un evento en el departamento de Bolivar, en el norte del país, minutos después, “pero se necesita una verificación, para que las comunidades estén tranquilas que se va a cumplir”. Como ocurrió con el primer cese al fuego, la verificación estará a cargo de la Iglesia y la ONU, explicó el mandatario, pero no lograron finalizar los protocolos correspondientes. El organismo internacional ya había expresado su voluntad de esperar a la posición del gobierno entrante antes de tomar una decisión. 

Las dos delegaciones permanecerán por el momento en Cuba sin trabajar a la espera de que el futuro mandatario se pronuncie. Duque ha mostrado sus dudas acerca de esta negociación que ha sufrido constantes retrasos e interrupciones desde que se iniciara en 2017 por orden de Santos. "Debe darse una suspensión de todas las actividades criminales y una concentración previa con supervisión internacional", ha reiterado.

Un proceso largo y sin resultados

Desde que el ELN comenzara a combatir al Estado colombiano a mediados de los setenta, no se había conseguido un acercamiento sólido con el Gobierno tras varios fracasos durante los períodos de los exmandatarios César Gaviria y Álvaro Uribe. Desde 2017, las dos delegaciones consiguieron pactar un cese bilateral y temporal entre el 1 de octubre de ese año y el 9 de enero de 2018. El acuerdo terminó después de que la guerrilla atentara en Barranquilla contra la policía y causara la muerte de siete agentes.

La mesa de conversaciones se reanudó en marzo después de dos meses de enfrentamientos constantes con este grupo insurgente con una ideología que mezcla cristianismo y marxismo, y con gran presencia en la frontera de Venezuela y la costa del Pacífico. En esta segunda fase el Ejército no ha dejado de combatir al ELN que solo ha cejado su actividad criminal de manera unilateral durante las citas electorales que se sucedieron en Colombia a mediados de este año.

Uno de los momentos más delicados del proceso se produjo cuando el pasado abril el presidente ecuatoriano Lenín Moreno se retiró como garante de la negociación. Quito era el lugar elegido entre ambas partes para intentar acabar la guerra. El presidente del país vecino decidió apartarse en medio de un clima de tensión por las actividades criminales de la disidencia de las FARC, el ELN y bandas de narcotraficantes en la frontera entre los dos países. Dos periodistas ecuatorianos y su conductor fueron asesinados por uno de los frentes de la exguerrilla que no se acogió al acuerdo de paz. Una semana después otros dos ciudadanos ecuatorianos fueron secuestrados.

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