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Zuckerberg pide perdón en el Senado y advierte de la amenaza de Rusia

El fundador de Facebook comparece en el Capitolio para dar explicaciones por el masivo robo de datos por parte de Cambridge Analytica.

El fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, al comienzo de su declaración. En vídeo, sus testificaciones más destacadas.

El fundador y máximo responsable de Facebook, Mark Zuckerberg, testificó este martes por primera vez ante el Congreso de Estados Unidos para dar explicaciones por el escándalo de la fuga masiva de datos de Cambridge Analytica, un conflicto que se suma a la difusión de propaganda rusa en las elecciones de 2016. “No hicimos suficiente", dijo en su comparecencia, de cinco horas. "Fue mi error y lo siento”, recalcó. También lanzó una advertencia a los legisladores: “Hay gente en Rusia cuyo trabajo es intentar explotar nuestros sistemas. Esto es una carrera de armamento”. La imagen Zuckerberg, de 33 años, paradigma del sueño emprendedor americano, vive horas bajas ante la mayor crisis de esta la compañía.

Hasta ahora, el empresario nunca había comparecido en el Capitolio. La estrella de Silicon Valley, un multimillonario acostumbrado a vestir con camisetas de manga corta, siempre había delegado a sus subordinados la tarea de ofrecer explicaciones a los legisladores en las cámaras, pero estos días se pasea por Washington con traje, corbata y cara de circunstancias. Zuckerberg dio ante los legisladores una nueva dimensión a la tarea a la que se enfrentan las redes sociales y la sociedad en general: “La naturaleza de estos ataques es que hay gente en Rusia cuyo trabajo es intentar explotar nuestros sistemas y otros sistemas de Internet, así que esto es una carrera de armamento, debemos invertir en mejorar en esto”, afirmó.

El empresario se encontró con unos legisladores duros, republicanos y demócratas, que le cuestionaron por todo lo ocurrido, así como por la fiabilidad de sus explicaciones. La prensa americana ha recopilado estos días las múltiples disculpas que Zuckerberg ha expresado en 14 años de carrera, desde que inventó la red en Harvard. Una pregunta del republicano John Thune resumió bien la inquietud general en la Cámara: “Después de diez años diciendo que podían haberlo hecho mejor, ¿qué hay de diferente en la disculpa de hoy?”, inquirió. Zuckerberg insistió en el aprendizaje de los errores. “No espero que nada de lo que diga aquí cambie su visión”, dijo el empresario, pero “confío en que los cambios se vean y se valoren en adelante”.

"Fue mi error y lo siento"

El detonante de la audiencia de este martes es el caso de Cambridge Analytica la consultora que tuvo acceso a los datos de 87 millones de usuarios de Facebook sin que ellos lo supieran. El botín informativo sirvió al equipo de Donald Trump para segmentar a los votantes en su carrera a la Casa Blanca y también fue explotado por las plataformas partidarias del Brexit en Reino Unido. Además, según la propia empresa, los perfiles de la mayoría de su ingente comunidad de miembros —2.200 millones— eran vulnerables a ataques de este tipo.

“No hicimos lo suficiente”, para evitar un uso dañino de los datos, admitió Zuckerberg al inicio de su comparecencia, un mea culpa que extendió a “las noticias falsas, la interferencia extranjera en las elecciones y los discursos del odio”. “Fue mi error y lo siento”, insistió.

Porque, aunque el escándalo de Cambridge Analytica haya provocado la comparecencia de este martes, Facebook y otras grandes tecnológicas como Twitter o Google llevan más de un año en el centro del debate en Washington. Las elecciones presidenciales de noviembre de 2016 pusieron sobre la mesa el uso perverso de las redes sociales para difundir informaciones falsas, fomentar la división y —en el caso de la trama rusa— intentar favorecer la victoria electoral de Trump. El pasado octubre Facebook admitió que la propaganda rusa había alcanzado hasta a 126 millones de usuarios entre enero de 2015 y agosto de 2017. Este martes Zuckerberg confirmó a los legisladores que la compañía está colaborando en la investigación sobre la injerencia del Kremlin que está llevando a cabo el fiscal especial, Robert S. Mueller.

Las acciones se disparan tras el discurso

El interrogatorio, que comenzó sobre las dos y media de la tarde hora de Washington se alargó hasta pasadas las siete. Frente a sus explicaciones en el Congreso de EE UU, que proseguirán hoy ante otro comité, Zuckerberg ha rechazado acudir al Parlamento británico para dar explicaciones, algo que ha molestado a los legisladores de Reino Unido.

En vídeo, un senador pregunta a Zuckerberg por el hotel en el que se aloja y las personas con las que se escribe.

La compañía se halla inmersa en una fenomenal crisis de reputación. Las acciones han caído un 14% en Bolsa en las últimas tres semanas, la campaña #deletefacebook (en español, #borrafacebook) causa estruendo —al margen de los efectos reales— y algunos analistas creen que la red puede ser objeto de multas millonarias. Este martes, sin embargo, la intervención de Zuckerberg convenció a los inversores y Facebook registró la mayor ganancia en un día (4,5%) desde abril de 2016.

El joven empresario transmitió tranquilidad al mercado al recalcar que no planea cambios en su modelo de negocio, basado en la publicidad, para lo que la información de los usuarios es crítica. También recalcó en que están desarrollando nuevas herramientas para identificar mejor las cuentas falsas y automatizadas. Y, preguntado por la cuestión, afirmó que "valdría la pena" discutir si hace falta nueva regulación para la protección de datos, aunque advirtió de las diferencias con Europa, que aplicará a partir de mayo una nueva norma común. Los miedos a una regulación más estricta que perjudique el negocio de la firma se disiparon en Wall Street.

"Señor Zuckerberg, ¿quiere contarnos en qué hotel durmió anoche?"

Mark Zuckerberg se mantuvo durante toda la comparecencia muy serio, pero sereno, evitando contestar de forma concreta a muchas preguntas de legisladores que le pedían cifras o datos concretos. “Mi equipo le responderá”, decía en muchos casos. Quien más le descolocó fue el senador Dirk Durbin, demócrata por Illinois, quien de repente le preguntó: “Señor Zuckerberg, ¿se sentiría cómodo diciéndonos el nombre del hotel en el que se quedó anoche?”. Tras titubear unos segundos, el fundador de Facebook respondió un “aaah, no”. Durbin continuó: “Si se ha mensajeado con alguien estos días, ¿nos diría sus nombres?”. Y Zuckerberg dijo: “No, senador, probablemente preferiría no hacer público esto aquí”. “Probablemente de esto va lo de hoy, del derecho la privacidad, sus límites, y a cuánto se renuncia en la América moderna en nombre de conectar a la gente por el mundo”, dijo Durbin.

Cuando comenzó a trascender la trama rusa, el fundador de Facebook quitó hierro al papel que la red social y las noticias falsas. “Creer que influenció las elecciones de alguna forma es una idea bastante loca”, llegó a decir, pero los números fueron haciéndole cambiar de parecer. Los servicios de inteligencia publicaron un informe en el que daban por seguro que el Kremlin había tratado de interferir en las presidenciales y que la propaganda a través de redes sociales era una pata de esta estratagema.

Al margen del mea culpa, Facebook ha empezado a notificar lo sucedido a los usuarios afectados. También ha anunciado la creación de una comisión independiente que investigará “los efectos de las redes sociales en las elecciones y la democracia”. Las medidas para evitar el robo de datos, por complejas que parezcan, plantean menos problemas que lo que las redes sociales pueden hacer para controlar el flujo de propaganda o informaciones apócrifas, un asunto que entra de lleno en la libertad de expresión.

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