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La derrota en el Supremo obliga al partido de Lula a replantearse su candidatura

Con la inminente entrada en prisión del expresidente brasileño, el PT debe decidir si nombra otro precandidato para las presidenciales de octubre

Gleisi Hoffmann, presidenta del PT brasileño, en la ciudad de Sao Bernardo do Campo este jueves.
Gleisi Hoffmann, presidenta del PT brasileño, en la ciudad de Sao Bernardo do Campo este jueves. REUTERS

Los líderes del Partido de los Trabajadores (PT) se desplazaron este jueves por la mañana a São Paulo para participar en una reunión de la dirección para analizar la decisión de la Corte Suprema, que el miércoles rechazó el recurso de habeas corpus, con el que Lula pretendía eludir su encarcelamiento, alegando que debía permanecer en libertad hasta que agotara todos los recursos posibles contra la sentencia condenatoria. Por seis votos a cinco, la Corte acabó con el sueño del partido y sus seguidores de ver a Lula libre y más cerca de las urnas. Con su inminente entrada en prisión, se presenta un panorama insólito para el PT.

De momento, los petistas están asimilando el peso de la derrota en el Supremo, que, teóricamente, moverá las piezas en el tablero electoral del partido. Según los sondeos, que muestran que el expresidente estaría en primer lugar contra cualquier adversario, el PT asegura que Lula sigue siendo su precandidato y descarta cualquier posible plan B en el caso de que su mayor líder no pudiera presentarse. “Lula sigue siendo nuestro candidato, porque es inocente. Será candidato, no porque solo porque así lo desea el PT, sino también gran parte de la población”, dijo la presidenta del partido, Gleisi Hoffmann. El último sondeo, realizado por el Instituto Datafolha en enero, mostraba que Lula tenía un 36% en intención de voto.

Solo Lula podría tomar la decisión de no presentarse. Si fuera por el PT, todo seguiría igual, aunque vaya a prisión. Cuentan con poder presentar los recursos necesarios para poder registrar al expresidente como candidato en el Tribunal Superior Electoral –incluso apelando al Supremo– y para driblar la Ley de la Ficha Limpia, que prohíbe que candidatos con problemas judiciales se presenten a las elecciones. Según Hoffmann, la defensa de Lula está analizando las medidas que pueden tomarse tras la decisión del Supremo. En un comunicado, los abogados Cristiano y Valeska Zanin Martins han afirmado que tomarán las medidas legales para evitar “que se ejecute la anticipación de la pena impuesta automáticamente por el Tribunal Federal de la Cuarta Región, porque es incompatible con la Constitución Federal y con el carácter ilegal de la decisión que ha condenado a Lula por un crimen de corrupción basado en “actos indeterminados”, y han señalado que tienen “la firme expectativa de que un órgano justo, imparcial e independiente revierta esa condena”.

Por su parte, la presidenta del PT ha destacado que se “está violando el Derecho constitucional y la presunción de inocencia”. Y refiriéndose a la detención, Gleisi Hoffmann ha añadido: “Si se produce cualquier acto violento contra el presidente, será una prisión política”. El juez Sérgio Moro emitió el jueves por la tarde la orden de prisión. Anteriormente, el Tribunal Federal de la Cuarta Región había publicado la decisión de negar el recurso presentado por la defensa de Lula el 27 de marzo en el que se solicitaba que el tribunal explicara determinados aspectos de la decisión judicial tomada con relación al crimen de corrupción pasiva y blanqueo de dinero en el ‘caso del tríplex’. Teóricamente, desde ese momento el expresidente ya podía ser detenido. Pero un recurso permitió que la sentencia solo se cumpliera después de que el Supremo analizara la solicitud de habeas corpus, lo que ocurrió el pasado miércoles, día 4 de abril.

En los bastidores, entre los periodistas especializados en política, corre la noticia de que Lula finalmente estaría decidido a renunciar a su candidatura y dejar el camino libre a otro nombre. No dejan de ser especulaciones que pueden aclararse en los próximos días.

Durante el juicio en el Supremo, Lula estuvo en la sede del sindicato de los metalúrgicos en São Bernardo do Campo, junto a los líderes del PT como la expresidenta Dilma Rousseff, el exalcalde de São Paulo, Fernando Haddad, y el candidato a gobernador de São Paulo, Luiz Marinho. Tras la decisión del Supremo, optó por guardar silencio. De momento, lo único que es seguro es que se han suspendido las caravanas que el PT realizaba desde el año pasado por todo Brasil. Otra posibilidad que no se descarta es que el expresidente se entregue voluntariamente, para evitar que la Policía Federal lo detenga y lo lleve a prisión. Un final dramático para el líder que despierta pasiones, para bien o para mal, en Brasil y en el exterior.

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