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Merkel defiende que la zona euro tenga presupuesto y ministro de finanzas

La canciller alemana acusa a los países de la UE de “no hacer los deberes” en la crisis de los refugiados

Doce imágenes de Merkel durante su comparecencia ante los periodistas este martes en Berlín.

La idea de que la eurozona necesita una reforma profunda que permita afrontar futuras crisis va cobrando forma en Berlín. La canciller alemana, Angela Merkel, ha aprovechado su tradicional conferencia de prensa de verano para detallar hasta dónde está dispuesta a llegar la mayor economía de la zona euro en el apoyo a las reformas que defiende París para reflotar la Unión en tiempos de eurofobia, Brexit y cisma trasatlántico. Y para ello, puso de ejemplo a España, un país que según Berlín ha aplicado reformas, pero que para evitar sobrepasar los límites de déficit ha recortado en sectores como la educación, que por naturaleza merman la competitividad.

Merkel respondió durante más de hora y media a las preguntas de decenas de periodistas que este martes abarrotaron el centro de prensa de Berlín. La comparecencia se produce a un mes escaso de unas elecciones en las que la canciller parte como clara favorita. El escándalo del dieselgate, la política de refugiados, o las maltrechas relaciones con Turquía fueron los temas que dominaron una comparecencia, en la que la canciller se mostró risueña y negó que la campaña sea tan soporífera como la pinta la prensa. “A mí me está pareciendo muy interesante”, dijo sin aparente sorna.

Merkel es consciente de que los estragos financieros en la zona euro han alimentado los populismos eurófobos que ponen en peligro la propia superviviencia del proyecto europeo y que por lo tanto ha llegado el momento de actuar de la mano de Francia. “Queremos demostrar al mundo que somos capaces de resolver los problemas financieros dentro de la eurozona y reaccionar a situaciones inesperadas”, declaró la canciller para después detallar qué tiene en la cabeza cuando habla de reforma de la zona euro.

Ataque “racista” contra una política conservadora

El tono amable de la comparecencia de prensa de Merkel se volvió claramente hostil cuando la canciller se refirió a Alexander Gauland, el cocandidato de la extrema derecha alemana, Alternativa por Alemania (Afd). Merkel, candidata de la conservadora CDU, consideró “racista” el ataque de Gauland a Aydan Özoguz, secretaria de Estado de integración en el Gobierno. El líder de Afd consideró que en Turquía deberían “deshacerse” de Özoguz, una política de origen germanoturco.

Martin Schulz, el candidato socialdemócrata a la cancillería consideró la actitud de Gauland, –ex CDU- “asquerosas” y sostuvo que “hay que hacer todo lo posible para que esos racistas no entren en el Bundestag [Parlamento]”. El deseo de Schulz y el de millones de alemanes, de apartar a Afd de la política alemana se verá probablemente frustrado el 25 de septiembre, el día después de las elecciones. Con cerca de un 8% de intención de voto en los sondeos, Afd tiene muchísimas papeletas de entrar por primera vez en el Parlamento.

Merkel defendió la creación de un presupuesto europeo que ayude a los países que llevan a cabo dolorosas reformas y amplíe su capacidad de gasto. Siempre cuando eso sí, se trate de un proyecto modesto que no suponga necesariamente una mayor integración europea. “Desde un principio me he mostrado a favor. No se trata de un presupuesto de cientos de miles de millones, sino de cantidades pequeñas para que los países que hagan reformas puedan tener más margen del que les ofrece el Pacto de Estabilidad. Y puso el ejemplo de España. La canciller alemana dijo que “España ha implementado una serie de reformas como el recorte en investigación y las universidades que por su naturaleza no son beneficiosas para la competitividad del país. Un fondo europeo serviría para ayudar en la fase de reformas”.

Los votantes alemanes no quieren ni oír hablar de la llamada mutualización de la deuda. Es decir, no quieren que sus impuestos acaben pagando las deudas de países que del sur de Europa que a sus juicio no hacen los deberes. Un periodista le preguntó a Merkel durante la comparecencia si no pensaba explicarle a los votantes antes de las elecciones sus planes de reforma para la eurozona. La canciller le respondió que respalda la idea de su ministro de Finanzas Wolfgang Schauble, que consistiría en ampliar el llamado Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), el fondo de rescate europeo y convertirlo en una especie de Fondo monetario europeo.

La idea sería ampliar el mecanismo a todos los países de la zona euro y no solo a los rescatados para poder prevenir futuras crisis. El mandato, también se podría ampliar hasta el punto de vigilar los presupuestos nacionales. Eso supondría dotar de control presupuestario a un organismo intergubernamental, en el que son los Estados los que toman las decisiones y tiene derecho a veto. Es decir, se evitaría cualquier transferencia de soberanía a Bruselas.

Son numerosas las interpretaciones que flotan sobre qué alcance debería tener ese fondo y qué presupuesto gestionaría. Algo parecido sucede con la idea de nombrar a un ministro de Finanzas y Economía para la zona euro, que Merkel no descartó este martes. “No tengo nada en contra de un ministro europeo, pero tenemos que trabajar la idea con Francia para saber cuáles serían las funciones”, dijo la canciller.

“Reparto justo” de refugiados

La llamada crisis de los refugiados y la gestión de los flujos migratorios fue otro de los temas que acapararon buena parte de la comparecencia de la canciller alemana. El diario sensacionalista Bild publicaba este martes con una cifra según la cual el año que viene habrá 400.000 reunificaciones familiares de refugiados que ya están en Alemania. Controlada la entrada de demandantes de asilo en los últimos meses, las reunificaciones familiares se perfilan como el próximo debate migratorio en Alemania.

La crisis de los refugiados pasó una importante factura política a Merkel, que sin embargo ha dejado aparentemente atrás, a juzgar por su sólida ventaja en los sondeos preelectorales. La canciller volvió el martes a defender su apertura de fronteras en 2015, que ha permitido la entrada a 1,3 millones de demandantes de asilo “fue una decisión correcta e importante”-, pero reconoció que hacen falta mecanismos a largo plazo para regular las llegadas y crear vías seguras que dejen fuera de juego a los traficantes de personas.

Y acusó a los países europeos de no estar a la altura. “Europa no ha hecho sus deberes”, y “no hay voluntad de que haya un reparto justo de refugiados”, dijo la canciller de un país que ha acogido a un número de refugiados infinitamente mayor que la gran mayoría de sus socios europeos.