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El Fondo Indígena pide más ayuda a los países latinoamericanos

La pobreza se instala entre las mujeres aborígenes que viven en zonas rurales

Hombres y mujeres indígenas, en una calle de La Paz (Bolivia).
Hombres y mujeres indígenas, en una calle de La Paz (Bolivia).

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) cifra en 50 millones el número de indígenas que viven en la región y para ellos el Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe pidió ayer más recursos. “Queremos hacer un llamado a la sensibilización y al aporte. Creo que los presupuestos nacionales de los países de la región deben orientarse hacia estos objetivos: sí necesitan a las mujeres indígenas, sí necesitan a las mujeres que viven en áreas marginadas, porque de lo contrario estaríamos reproduciendo la pobreza”, afirmó Otilia Lux de Cotí, exministra de Cultura y Deporte de Guatemala y miembro del Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de la ONU.

“Cuando uno habla de pobreza el rostro humano que aparece es el de una mujer, indígena y que vive en zonas rurales y, junto a él, el de los niños”. La política y activista está de visita en Madrid para dar cuenta de un programa del Fondo dedicado al empoderamiento de la mujer indígena, que dirige. En ocho años, afirman con orgullo, han formado a más de 600 lideresas que han sido diputadas, senadoras, ministras, concejalas e incluso “directoras de organismos internacionales”. “Para las mujeres indígenas, salir de sus comunidades es un primer gran reto. Pero dar el salto al ámbito internacional es un desafío aún mayor porque son espacios copados por los varones”, explica en la Casa de América Amparo Morales, responsable de Relaciones Internacionales del organismo.

Peores condiciones

Lux de Cotí resalta que la mayoría de estudios sobre desarrollo indica que las mujeres indígenas son quienes tienen niveles más altos de analfabetismo y de desnutrición. Aquí, el papel que puede realizar cada Estado —desde construcción de infraestructuras a educación— es inmenso. “¿Cómo podemos exigirle a una mujer que tiene que acarrear agua del río o del pozo y no tiene carreteras que produzca y logre sacar su producción al mercado?”, se pregunta la extitular de Cultura guatemalteca. En el Fondo Indígena se realiza un trabajo de apoyo. Se asesora, por ejemplo, a una mujer indígena para que pueda luchar por un título de propiedad de la tierra, para que sea consciente de que no solo los hombres tienen derecho a ello.

El Fondo fue creado en 1992, en el marco la Segunda Cumbre Iberoamericana. Hoy cuenta con 22 países miembro: 19 de América Latina (Argentina, Belice, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela), y tres extraregionales (Bélgica, España y Portugal).