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El Parlamento brasileño apoya la propuesta de Temer para un techo de gasto público

La propuesta de enmienda constitucional, prioridad máxima del presidente, aún debe votarse otra vez en la Cámara y otras dos en el Senado

El presidente de la Cámara, Rodrigo Maia, en la sesión que vota la PEC 241.

Los diputados federales de Brasil aprobaron la noche de este lunes el texto principal de la propuesta de enmienda constitucional que crea un techo de gasto público por los próximos 20 años, la PEC 241 —llamada por los gubernamentales la PEC del Nuevo Régimen Fiscal y por los opositores la PEC de la Muerte. El resultado final fue de 366 votos a favor, 111 en contra y dos abstenciones — 58 apoyos de más de los 308 necesarios para la aprobación de la propuesta—. Aún son necesarias tres votaciones más para que la propuesta se haga ley, otra en la Cámara y dos en Senado. La expectativa es que las etapas, consideradas prioridad máxima para el Gobierno de Temer, se completen antes del fin de este año para que la nueva regla entre en vigor en 2017.

Si la aprobación de la PEC 241 se confirma, todos los gastos, inclusive el salario mínimo, solo serán reajustados conforme a la inflación del último año. La bancada de la oposición en la Cámara constató que, si esa regla ya hubiera estado en vigor en la última década, el salario mínimo que hoy es de 880 reales sería de aproximadamente 550 reales. El congelamiento del salario mínimo es el primer paso para asegurar la reforma de la Sanidad, la próxima meta de la gestión de Michel Temer (PMDB) en el Congreso Nacional. Una parte de las jubilaciones está directamente vinculada al salario mínimo.

En las áreas de salud y educación el límite de gasto entrará en vigor en 2018. Para el resto de ámbitos, a partir del año que viene, si la propuesta se cumple al pie de la letra. A última hora de este lunes, los diputados votaron nueve enmiendas parlamentarias para intentar alterar algunas reglas, como las inversiones en salud y educación.

Victoria significativa

Para llegarse al significativo resultado de este lunes en la Cámara, que presupone uno de los mayores cambios fiscales para el Estado brasileño en décadas, el Gobierno de Temer actuó intensamente entre bastidores los últimos días. El propio presidente concedió una serie de entrevistas y promovió una cena en el Palacio de la Alvorada para los diputados la noche del domingo solo para garantizar el quórum alto en Brasilia en la votación del lunes. Los movimientos más recientes de su gestión fueron: la exoneración de tres ministros que también son diputados para que pudieran votar a favor del proyecto y una presión hecha por miembros de confianza sobre parlamentarios, amenazando inclusive con eliminar su designación para cargos comisionados.

Los ministros Bruno Araújo (Ciudades), Max Beltrão (Turismo) y Fernando Conejo Hijo (Minas y Energía) retomaron sus sillas en la Cámara porque temían que sus suplentes votaran en contra de la enmienda constitucional o que se abstuvieran. Ya los ministros Ricardo Barros (Salude) y Maurício Quintela (Transportes) circulaban por los pasillos del Congreso para convencer a sus correligionarios del PP y del PR a votar con el Gobierno. 

El día también fue marcado por una serie de maniobras para intentar concluir la votación aún este lunes. Los parlamentarios redujeron el tiempo de discusión del proyecto de ley y consiguieron anticipar en al menos un día la votación. La prisa del Gobierno en aprobar el proyecto aún esta semana tiene en cuenta el tiempo que llevará tramitar la PEC 241 en el Senado para que entre en vigor el año que viene. La expectativa es que la votación en segundo turno en la Cámara ocurra el día 24 de octubre. En el Senado, el proyecto debe ser votado, en dos etapas, antes de la primera quincena de diciembre.

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