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El Papa juega una carta en la lucha contra la corrupción en Argentina

El pontífice invita al Vaticano a cinco jueces federales que investigan lavado de dinero y narcotráfico

No es la primera vez que Francisco recibe a jueces argentinos.
No es la primera vez que Francisco recibe a jueces argentinos. EFE

En medio de la cruda batalla que enfrenta al oficialismo y la oposición en los tribunales, el Papa Francisco invitó al Vaticano a 5 jueces argentinos a un coloquio sobre crimen organizado, del que también participarán diversos funcionarios judiciales. Será el 3 y 4 de junio en la Casina Pío IV y el temario incluirá temas centrales como narcotráfico, corrupción, trata de personas, prostitución infantil, tráfico de órganos y lavado de dinero. El gesto de Francisco se lee en Argentina como un apoyo político para fortalecer la independencia de la Justicia.

La invitación formal corrió por cuenta del organizador, el canciller de la Academia de Ciencias Sociales, el arzobispo argentino Marcelo Sánchez Sorondo. Además, los magistrados recibieron última encíclica, 'Laudato si' sobre medio ambiente, firmada y dedicada por su autor, el sumo pontífice y una bendición apostólica.

Los elegidos son jueces clave en los casos más resonantes de los últimos tiempos, además del presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti. Una es María Romilda Servini de Cubría, a cargo de la causa del triple crimen de General Rodríguez, que a principios de año tuvo la entreverada fuga de la prisión de los detenidos Martín Lanatta, Cristian Lanatta y Víctor Schillaci. La mujer también lleva adelante la causa que investiga el manejo de los fondos del fútbol argentino, la represión popular de 2001 que dejó 39 muertos y el robo de bebés ocurrido durante el franquismo en España.

Otro de los jueces es Sebastián Casanello, un apellido que en la última semana resonó por ser quien envió tras las rejas al empresario kirchnerista Lázaro Báez, en una causa por lavado de dinero. La decisión sorprendió a buena parte del mundillo judicial, que identificaban a Casanello con el alias “tortuga”, en alusión a las demoras con las que investiga dicho proceso. Además, investiga el derrame de Barrick Gold en la mina Veladero, de San Juan, y elevó a juicio oral la causa por escuchas ilegales que involucra a funcionarios del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y la Policía Metropolitana.

También viajarán los jueces federales Zunilda Niremperger y Carlos Vera Barrio, de reconocida trayectoria en la lucha contra el narcotráfico. La mujer cobró notoriedad en junio de 2015 en el marco de la operación carbón blanco que en 2012 destinó 380 kilos de cocaína a España y Portugal. La mujer rechazó ofertas de sobornos por 4.000.000 de dólares de parte de los traficantes y recibió amenazas de muerte. Otros de los que irán son el juez federal Ariel Lijo, quien procesó al ex vicepresidente Amado Boudou, y los fiscales Federico Delgado y Marcelo Colombo. La delegación argentina será la más grande de todas.

La de junio será una nueva edición del coloquio que se realiza desde 2013 y que ya recibió a organizaciones no gubernamentales, jefes policiales, líderes religiosos y alcaldes.

Cabe recordar que con Lorenzetti, Francisco tuvo algunos intercambios epistolares que redundaron en la preocupación del Papa por la conformación de un Poder Judicial independiente y el crecimiento del tráfico de drogas: en consecuencia, el máximo tribunal argentino dispuso la creación de una comisión judicial afín a ese problema.

La invitación llegó de manos del diputado Gustavo Vera, fundador de la Asociación Civil La Alameda, que lucha contra toda forma de esclavitud humana y las mafias, y que tiene una reconocida afinidad con Francisco desde que este era arzobispo de Buenos Aires.