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La Iglesia argentina pide a los fieles que aporten datos sobre bebés robados

La jerarquía eclesiástica se había mantenido distante de las Abuelas de Plaza de Mayo

Ignacio Hurban y su abuela Estela de Carlotto. Ampliar foto
Ignacio Hurban y su abuela Estela de Carlotto. AP

La cúpula de la Iglesia argentina, que en general había apoyado la última dictadura militar (1976-1983) y se había desentendido de las reclamaciones de las Abuelas de Plaza de Mayo en la búsqueda de sus nietos robados, empieza a ofrecer señales de cambio. La Comisión Episcopal de Pastoral Social de Argentina difundió este miércoles un documento en el que pide a los católicos que aporten datos sobre el destino de los bebés sustraídos de madres desaparecidas, que ahora ya son jóvenes treintañeros.

Cuando Jorge Bergoglio, el actual papa Francisco, era arzobispo de Buenos Aires, nunca se encontró con la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela Barnes de Carlotto. Tal vez existía un recelo por el pasado de la jerarquía eclesiástica en la dictadura, con la excepción de algunos obispos que la enfrentaron, y por las versiones contradictorias sobre la actuación de Bergoglio como entonces provincial (jefe) de los jesuitas argentinos. También había habido tensión entre el entonces arzobispo, que criticaba la pobreza y la corrupción en Argentina, y los Kirchner, con los que se han identificado Carlotto y buena parte de las organizaciones de defensa de los derechos humanos. Pero desde que Bergoglio es Francisco, han cambiado para bien las relaciones entre él y la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner. También las del pontífice con Carlotto.

El Papa recibió el año pasado a la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo en la plaza de San Pedro. Carlotto había pedido el encuentro después de recordar las “acusaciones muy serias” que pesaban sobre él. Fue un encuentro de solo dos minutos, tiempo suficiente para que Francisco le prometiera: “Cuenten conmigo”.

Carlotto le entregó una carta pidiéndole que abriese los archivos de la Iglesia argentina y del Vaticano referidos a los desaparecidos y sus hijos robados. Hasta ahora se desconoce qué respuesta concreta ha dado el Papa. No obstante, Francisco la ha citado para verla en noviembre próximo en Roma. Ella viajará con sus 14 nietos, incluido el que acaba de recuperar, el que habían robado a su hija desaparecida, Ignacio Guido Montoya Carlotto, que también fue invitado expresamente.

Dos semanas antes de ese viaje, la Comisión de Pastoral Social de Argentina ha difundido el documento pidiendo ayuda a los católicos. “Hay cerca de 400 familias que buscan a sus nietos apropiados durante la época del terrorismo de Estado. Ha habido una red de silencio y complicidad que ha mantenido amordazada la verdad. Parte de esa red de silencio está formada por vecinos, parientes adoptivos, pediatras, sacerdotes, religiosas”, señaló el jefe de la comisión, Jorge Lozano, obispo de Gualeguaychú. Las organizaciones de defensa de los derechos humanos acusan al católico Movimiento Familiar Cristiano de colaborar con el robo de bebés, pues algunos de sus miembros eran contactados por los militares y policías para conseguir hogares en los que entregar a esos niños. El año pasado fue detenido por este motivo uno de los integrantes del movimiento, Francisco Zabalo.

“Se nos mantiene escondida una verdad que nos merecemos como comunidad nacional”, advirtió la Comisión de Pastoral Social. “No fueron niños abandonados al nacer o sin parientes. Fueron sustraídos, podemos decir arrancados, a su mamá y al resto de la familia. La moral no es solamente mentir; esconder la verdad o callarla también es inmoral”, añadió el obispo Lozano.