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Nicolás Maduro instaura en Venezuela un órgano contra el desabastecimiento

La crisis amenaza al oficialismo de cara a los comicios locales y el presidente crea una entidad contra "sabotajes económicos". El Gobierno necesita importar de Colombia alimentos básicos

Nicolás Maduro, el jueves en Caracas.
Nicolás Maduro, el jueves en Caracas. EFE

El gobierno de Nicolás Maduro continúa sitiado por la inflación y el desabastecimiento. Ese y no otro es su verdadero dolor de cabeza. Consciente del riesgo que enfrenta el oficialismo de perder por esa causa alcaldías y curules en los concejos municipales en las próximas elecciones del 8 de diciembre, el presidente de Venezuela instauró este viernes el Órgano Superior de la Economía.

Con esa nueva instancia agregada a la ya elefantiásica burocracia local el gobierno pretende enfrentar lo que considera una “guerra económica” supuestamente liderada por la oposición y el empresariado. “Neutralizaremos así todos los factores que sabotean la economía”, aseguró Maduro en un encuentro televisado a todo el país con las llamadas Salas de Batalla Social.

Maduro está convencido de que hay un plan para derrocarle provocando crisis artificiales de abastecimiento. Por esa razón ha prometido marcar muy de cerca a las empresas privadas productoras de alimentos y a su cadena de comercialización mediante la fiscalización del funcionariado y las denuncias de los consumidores a través del número 0800-SABOTAJE.

Las escandalosas cifras del Banco Central de Venezuela -que reportó en agosto una escasez del 20%, con picos en los rubros de aceite (78%) y el azúcar (66%), y una inflación del 3%- lo han obligado a hacer alardes de firmeza que recordaron los torrenciales y más duros discursos del comandante Chávez. “Tenemos las leyes, los dólares y un presidente honesto para derrotar al fascismo”, dijo.

El presidente Maduro considera que su gobierno se enfrenta a una "guerra económica"

Para llenar los anaqueles de los supermercados el gobierno va a importar de Colombia hasta 600 millones de dólares en alimentos. El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, confirmó la negociación y detalló el pedido. Venezuela, dijo, va a comprar 40.000 toneladas de leche en polvo y de larga duración, 60.000 cabezas de ganado vivo, 42.000 toneladas de carne, 6.000 toneladas de mantequilla y margarina, 20.000 toneladas de aceite de palma, 32.000 cajas de huevos fértiles y casi 1,7 millones de pollos.

Estos anuncios han ocurrido en la misma semana que Empresas Polar, el mayor productor de alimentos del país, aseguró en un comunicado que estaban produciendo a tope harina de maíz precocido, el insumo con el que se elabora la arepa, parte esencial de la dieta venezolana.

También la consultora Ecoanalítica revisó las cifras de la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi), el organismo que autoriza la venta de moneda extranjera a precios controlados, y concluyó que esa oficina mejoró la capacidad para satisfacer la demanda. En abril, cuando el sucesor de Chávez asumió el gobierno, Cadivi entregaba entre 85 y 90 millones de dólares diarios. En julio liquidaron peticiones por casi 150 millones.

Entre los expertos se apuesta por relajar el control de la economía

Está claro que el gobierno pretende disminuir la presión inflacionaria y atacar los problemas de escasez y desabastecimiento presionando a Cadivi para que sea más eficiente, pero después de los anuncios del Central parece que ese esfuerzo no ha sido suficiente. Muchos analistas han comenzado a preguntarse si no es hora de relajar de una buena vez el severo control de la economía, que cumplió una década en febrero pasado, antes que fundar nuevas instancias de supervisión. El director de la firma Datanálisis Luis Vicente León resumió ese sentir en dos trinos de su cuenta de Twitter. “El Presidente no debe buscar golpistas económicos fuera de su gabinete, sino dentro de él, en quienes promueven los controles e intervenciones. Se requiere cambiar hacia un modelo abierto y moderno, con seriedad fiscal y monetaria”.

Este nuevo anuncio de Maduro cohabitará con las reformas que adelanta el ministro de Finanzas, Nelson Merentes, que en agosto reconoció que en los tres lustros de la era chavista la economía no ha tenido éxito. Desde principios de septiembre el gobierno ha anunciado que está trabajando en un nuevo esquema cambiario que flexibilice la entrega legal de divisas a particulares y empresas.

La Asamblea Nacional prepara además una reforma de la Ley de Ilícitos Cambiarios, que considera un delito difundir a través de la prensa el precio del dólar en el mercado negro, que hoy vale siete veces más que el oficial. Petróleos de Venezuela ofertará en el nuevo mecanismo hasta 6.600 millones de dólares y la República colocará bonos de la deuda pública, según el diputado chavista Ricardo Sanguino.

El gobierno sigue con la idea de controlar la cotización de la divisa estadounidense en el mercado negro, que todo el mundo conoce, pero que nadie puede mencionar. Lo que queda claro tras el discurso de este jueves es que Maduro no ha podido hacer buena la promesa que alguna vez hiciera su padre político: convertir a Venezuela en una potencia agroalimentaria.