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Detenido el antiguo apoderado de las Madres de Mayo

Sergio Schoklender está imputado por asociación ilícita y acusado por malversación de fondos públicos

Sergio Schoklender. Ampliar foto
Sergio Schoklender. AFP

Las madres y las abuelas de los desaparecidos de la dictadura le pagaban el equivalente a unos mil euros mensuales por gestionar su fundación, pero Sergio Schoklender, de 54 años, viajaba en avión privado, navegaba en yate, se paseaba con un Ferrari y todo el mundo lo sabía. Era el apoderado de la fundación de las Madres de Mayo, las mujeres que rompieron el silencio de la dictadura manifestándose con pañuelos blancos frente a la Casa Rosada. Contaba con la plena confianza de la presidenta, Hebe de Bonafini, de 83 años. Pero hace casi un año, saltó el escándalo del supuesto fraude y la justicia intervino. Schoklender, quien ha permanecido en libertad hasta ayer, se presentó en los juzgados asegurando: “Voy a contar todo lo que sepa y a contestar todas las preguntas”.

Tras declarar ante el juez Norberto Oyarbide, el antiguo apoderado de las Madres de Mayo quedó detenido. El fiscal Jorge di Lello, el mismo que investiga al vicepresidente, Amado Boudou, por supuesto enriquecimiento ilícito, acusa a Sergio y su hermano Pablo Schoklender de desviar fondos públicos destinados a la construcción de viviendas por un valor de 50 millones de pesos, unos nueve millones de euros.

Schoklender, quien ha estado preso por matar a sus madres, reveló en una entrevista concedida al periodista Martín Caparrós para su blog Pamplinas en Elpais.com, cómo inició su amistad desde la cárcel con Hebe de Bonafini atraída, según él, por su “rebeldía”, al “encontrarse con un tipo que no se doblegaba ante nada. Todo el tiempo puteando, peleando todo el tiempo”. Schoklender declaró en aquella entrevista que estaba “pagando por haber sostenido un mito”, acusó a las Madres de haber enviado a gente para formarse en las FARC y de financiarse con el dinero de atracos en supermercados. “Yo no me llevé ni un peso”, afirmó. “Pero sí hubo plata que se usó para gastos de la Fundación, ordenados por las Madres. Es el sistema de funcionamiento de la política. Yo, aparte de construir, con esa plata tenía que mantener a las Madres, los actos partidarios, los afiches, los caprichos de Hebe, los caprichos de su hija, las casas de su hija, los centros culturales, la radio, la universidad de las Madres, los viajes, los chóferes... Tenía que hacer milagros”.

Desde que saltó el escándalo el pasado junio, Hebe de Bonafini declaró: “[Los hermanos Schoklender] son estafadores y traidores y las Madres pusimos el cuerpo durante 34 años para reivindicar a nuestros hijos y nadie nos va a manchar". El fiscal no ha imputado ningún delito a la presidenta de las Madres de Mayo, aunque, tal como sostiene el diario Página 12, Jorge di Lello considera que el fraude se produjo gracias al amplísimo poder que De Bonafini otorgó a los dos hermanos.