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Tres soldados alemanes muertos y cinco heridos graves en duros combates en Afganistán

Berlín, consternado por las bajas producidas durante una emboscada.- Tokio confirma el secuestro de un periodista japonés al norte del país

Tres soldados alemanes murieron este viernes en duros combates con los rebeldes talibanes registrados en la región de Kundus, en el norte de Afganistán, según fuentes del comando central del contingente alemán, localizado en Potsdam, cerca de Berlín. De acuerdo con esas fuentes, otros cinco soldados alemanes se encuentran gravemente heridos.

Según los informes, los militares alemanes sufrieron una emboscada en el distrito de Char Darah, considerado uno de los más peligrosos de la región y que está situado al suroeste de la capital regional, Kundus, sede del cuartel general alemán. Los soldados fueron atacados desde varios flancos simultáneamente y con una intensidad que, desde Potsdam, fue calificada de "brutal".

Al intentar la retirada, uno de los vehículos de la patrulla pisó una mina, que al estallar provocó los cinco heridos, cuatro de los cuales, según la edición digital de Der Spiegel, están en estado crítico. Al menos un comandante talibán ha resultado también herido en los enfrentamientos.

Berlín ha mostrado su consternación por la muerte de estos tres soldados. "Mis pensamientos y oraciones están con los soldados y sus familias. Combates como los de hoy nos demuestran hasta qué punto es peligrosa y a la vez necesaria esa misión", ha dicho el ministro alemán de Defensa, Karl-Theodorzu Guttenberg, en un comunicado difundido por su ministerio.

Se trata, de acuerdo con informaciones del canal de televisión alemán NTV, de los más duros ataques registrados en esa región en los últimos meses, en el transcurso de los cuales fueron incendiadas varias casas de poblaciones circundantes. Los enfrentamientos se prolongaron durante horas y, al parecer, mientras tanto los insurgentes se replegaron. Con estas tres últimas víctimas sube a 39 la cifra de soldados alemanes muertos en Afganistán desde el principio de la misión ISAF, 20 de ellos en combate o atentados y el resto de forma accidental.

Alemania tiene 4.300 soldados desplegados en el norte Afganistán, lo que lo convierte en el tercer contingente extranjero, tras EE UU y Reino Unido. La Cámara baja del Parlamento alemán (Bundestag) aprobó el pasado febrero por abultada mayoría el nuevo mandato para la misión del Bundeswehr en Afganistán, que prevé la ampliación del contingente en 850 hombres, hasta un máximo de 5.350 soldados.

Tres días sin noticias del periodista

Por otra parte, el Gobierno de Japón ha confirmado el secuestro en Afganistán de un periodista freelance nipón, desaparecido después de viajar esta semana a una zona controlada por los talibanes en la provincia norteña de Kunduz. "Sé que ha sido secuestrado, pero quiero evitar hacer comentarios por razones humanitarias", ha indicado el portavoz del Gobierno, Hirofumi Hirano, en declaraciones recogidas por la agencia Kyodo.

Varios medios japoneses han identificado al periodista como Kosuke Tsuneoka, de 40 años, que viajó a Afganistán el pasado 18 de marzo. Según los mensajes escritos por el reportero en la web de microblogs Twitter, el 29 de marzo se encontraba en Kabul y a primera hora del día 31 entró en una zona de Kunduz controlada por los talibanes, tras lo cual no hubo más noticias. Los mensajes también apuntaban a que su intención era entrevistar a varios cabecillas talibanes. Kunduz se encuentra cerca de la frontera con Tayikistán y, por tanto, en una zona estratégica para el paso de suministros de la OTAN.

Su desaparición fue denunciada por varios de sus compañeros en Afganistán, uno de los cuales expresó su temor de que hubiera sido secuestrado, información que se difundió rápidamente a través de Twitter para pasar de ahí a la prensa nipona. En su perfil en esa red, Tsuneoka se describe a sí mismo como periodista freelance que trabaja para revistas, televisión y otros medios de prensa. El reportero había cubierto, entre otros, los conflictos de Irak y Chechenia, según Kyodo. El Gobierno nipón, uno de los principales donantes a Afganistán, puso fin el pasado enero a su misión logística de apoyo a EE UU en Afganistán, que se centraba en el suministro de combustible a las tropas estadounidenses y aliadas en el Océano Indico. No es el primer caso de secuestro entre la colonia de japoneses en Afganistán, donde viven unos 120. En 2008, un japonés fue asesinado en el este de Afganistán después de ser secuestrado.