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La OTAN causa una matanza en Afganistán

Un bombardeo de la Alianza Atlántica ordenado por el Ejército alemán provoca al menos 90 muertos - La tragedia sacude la campaña electoral en Alemania

Un ataque aéreo de la OTAN ordenado por las Fuerzas Armadas alemanas mató ayer a al menos 90 personas en la provincia de Kunduz, al norte de Afganistán. Es la operación aérea más grave ordenada hasta ahora en la zona bajo mandato militar alemán, según reconocía ayer el Ministerio de Defensa. La sospecha de que había numerosos civiles entre los muertos fue reforzándose según avanzaba el día. Sin embargo, un portavoz ministerial alemán aseguraba que entre "los más de 50 muertos" no había, según sus informaciones, ningún civil. El presidente afgano Hamid Karzai hablaba de 90 muertos y de muchos civiles entre ellos. Dada la virulencia de la explosión, que resultó del bombardeo de dos camiones cisterna llenos de carburante, será muy difícil esclarecer quién murió en el ataque.

El presidente afgano, Hamid Karzai, dice que muchas de las víctimas eran civiles

La Izquierda de Oskar Lafontaine pide la retirada de las tropas alemanas

La misión alemana en Afganistán cuenta con el apoyo de todos los partidos políticos excepto La Izquierda, pero no con la simpatía de la población. Por la tarde, la OTAN reconoció que "muchos civiles" recibían tratamiento médico en los hospitales de la región. La noticia afectará sin duda a la campaña para las elecciones generales del 27 de septiembre. Diversos medios alemanes informaban ayer de "presiones" de la OTAN al Ejército alemán para que cambie su política informativa respecto al atentado. La propia OTAN anunció una investigación de los hechos.

Fuentes militares explicaron que los talibanes habían instalado un falso control de carreteras cerca de la ciudad de Kunduz. Con esta estratagema se incautaron de dos camiones cisterna llenos de combustible. Cuando trataban de llevarse los vehículos a la zona de Char Darah, que ellos controlan, los talibanes embarrancaron en la arena del río Kunduz, a seis kilómetros de la base alemana. Según declararon varios testigos a la agencia AFP, los talibanes ofrecieron combustible gratuito a la población de las inmediaciones, bien como medida propagandística, bien para atraer escudos humanos mientras trataban de liberar los camiones. Decenas o cientos de personas se arremolinaron en torno a las cisternas.

El jefe de la misión alemana en la zona pidió apoyo aéreo a la OTAN, por temor a que los talibanes se apropiaran del combustible y lo usaran para cometer atentados. A las 2.30, 40 minutos después del robo, misiles aire-tierra de la OTAN causaron una explosión que inflamó el combustible y abrasó la zona. Un vecino habló a la agencia alemana DPA de "más de 150 muertos y heridos", talibanes y civiles.

La noticia cayó como un jarro de agua fría en la campaña electoral alemana. La misión alemana en Afganistán es poco popular entre la población, pero los partidos políticos la consideran necesaria. Tanto la canciller Angela Merkel (CDU), democristiana, como el ministro de Exteriores, el socialdemócrata Frank-Walter Steinmeier (SPD), tienen mucho que perder en un debate sobre la conveniencia de mantener o incluso aumentar el contingente alemán en el país asiático.

El ministro de Defensa, Franz-Josef Jung (CDU), niega en una entrevista publicada hoy que se esté librando una guerra en Afganistán. Según explicó al diario Badische Neueste Nachrichten, usar la palabra guerra es "un error, puesto que la guerra significa destrucción". Sí reconoce Jung que la situación es "especialmente crítica" en Kunduz. El nerviosismo en su ministerio quedaba patente cuando un portavoz pidió ayer a un periodista de la agencia DPA que calculara, "desde su sillón calentito de Berlín", si considera probable que se reúna un gran grupo de gente para coger gasolina de un camión en medio de la noche.

El jefe de La Izquierda, Oskar Lafontaine, pidió ayer de nuevo la retirada alemana de Afganistán. Para el cofundador del pujante partido político, "la misión de guerra del Ejército alemán y la OTAN infringe las leyes internacionales". La experta en Defensa del Partido Liberal, Birgit Homburger, pidió a la canciller que explique claramente la peligrosidad de la misión, "que no es de ayuda al desarrollo". Los Verdes, por su parte, acusaron al Ministerio de Defensa de bloquear las informaciones sobre lo sucedido ayer. La gravedad de lo sucedido exige al Gobierno que informe de manera "rápida, creíble y sin cortapisas" al Parlamento y a los alemanes.

Un total de 4.200 soldados alemanes están destacados en el norte de Afganistán, que pasaba por ser una de las zonas más tranquilas del país. Sin embargo, las nuevas rutas de aprovisionamiento de los aliados procedentes del norte atraviesan la región. Así, Kunduz se ha convertido en uno de los objetivos prioritarios de los talibanes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de septiembre de 2009