Juan Ibáñez y Damián Mollá, alias ‘Trancas y Barrancas’: “Tenemos el mejor trabajo del mundo: preguntamos lo que no podría preguntar un presentador”

El dúo cómico de El Hormiguero, que tiene previsto lanzar un nuevo espectáculo el próximo enero, se moja recordando cuáles fueron los mejores invitados del programa... y los peores

Juan Ibáñez y Damián Mollá en la ruta 'Destilando lo nuestro' de DYC.
Juan Ibáñez y Damián Mollá en la ruta 'Destilando lo nuestro' de DYC.

Como dos niños jugando debajo de la mesa, Juan Ibáñez y Damián Mollá dan vida a dos muñecos insolentes, Trancas y Barrancas, las hormigas más famosas del país. El dúo cómico lleva en El Hormiguero 16 años, aunque su amistad es anterior a la tele. Se conocieron en la universidad y desde entonces han tenido varios proyectos juntos: un grupo musical, una tienda de caganers, un show en directo y una productora audiovisual. Su última aventura fue ser guías de la ruta Destilando lo Nuestro, organizada por Whisky DYC, para redescubrir la ciudad de Madrid a través de historias poco conocidas. Además, revelan que tienen previsto lanzar un nuevo espectáculo el próximo enero.

¿Prefieren estar debajo de la mesa de El Hormiguero o trabajar a pie de calle mirando a los ojos de la gente? Cada cosa tiene sus ventajas. Mola mucho realizar la ruta de DYC porque descubrimos historias secretas de sitios que hemos pasado mil veces y nunca nos habíamos dado cuenta. Por ejemplo, la historia de los túneles conectados con un convento y que iba el rey por debajo de la ciudad a hacer maldades. Es divertido, hay salseo. Pero realmente estar debajo de la mesa de El Hormiguero es el mejor trabajo del mundo, porque ahí sí que podemos hacer las maldades nosotros. Y si vienen políticos, preguntarles cosas. Hay cosas que no podría hacer un presentador normal. Ponemos voz al pensamiento del espectador y lo pasamos muy bien, hacemos mucho el gamberro.

¿Durante el programa están de rodillas? ¿Les ven solo los tobillos a la gente? Por suerte estamos sentados, pero es duro para la espalda igualmente. Hubo un tiempo que veíamos los tobillos, hasta que Pablo puso una tela censora.

¿Cómo se conocieron y empezaron a ser amigos? Nos conocimos en la Universidad Complutense estudiando Publicidad y un día haciendo botellón dijimos: “V amos a trabajar juntos”. Al año siguiente empezamos a hacer el programa de radio Ajenjo y Cigarro en Radio Complutense. La cosa gustaba y venían estudiantes a verlo, ¡incluida Isabel Díaz Ayuso! Al año siguiente estábamos ya trabajando con Pablo Motos en El Club de la Comedia. ¡Fue todo muy rápido!

¿Cómo surgió la idea de El Hormiguero? Después del Club, a Pablo le ofrecieron sustituir a Gomaespuma en M80 y empezamos No Somos Nadie, que duró cinco años. En el cuarto, nació la cadena Cuatro, y Daniel Gavela, el director de la Ser, le ofreció a Pablo un programa, al que llamamos El Hormiguero. El primer año no nos atrevíamos a dejar la radio. Nos iba muy bien y en la tele fracasan el 80% de los programas que arrancan. Así que trabajamos el doble de lo normal (que ya era mucho) durante meses. Pero el esfuerzo dio sus frutos y El Hormiguero se convirtió en el programa más visto de la televisión.

¿Cómo ensayan? ¿Cómo surgen los diálogos? Nosotros somos guionistas y escribimos nuestras secciones. Luego a las siete de la tarde se hace un ensayo general y probamos con Pablo las secciones que ya hemos ensayado una o dos veces para que no haya fallos. Después, en directo, improvisamos a tope porque sabemos que la base es sólida.

¿Cuál ha sido el más divertido de los invitados a El Hormiguero? Michael Bublé nos sorprendió por lo gracioso que es. Podría ser humorista.

¿Han tenido problemas con algún invitado? La cantante Bebe nos la lió bastante. El día del programa no se presentó y nos metió en un buen lío. Pero nuestros amigos Flo, Anna Simón y Dani Martínez vinieron de invitados y salvaron el día.

¿Quién ha sido el político más divertido y cuál se mostró más tenso? Martínez Almeida estuvo brillante, la verdad. Tiene mucho sentido del humor y nos ganó a todos. Pedro Sánchez jugó muy bien al baloncesto, pero la verdad es que no contestó a ninguna pregunta. Nos quedamos con ganas de más.

¿Sus chistes han sido censurados en la tele? A posteriori no se puede censurar. Lo que si ocurre es que hay una autocensura dentro del programa. Si vemos que algo va a ofender, avisamos y quitamos el chiste.

¿Qué les parece lo políticamente correcto? La cultura woke de lo políticamente correcto es agotadora. Parece que te estén esperando para montarte un pollo, pero al final nos hemos acostumbrado y yo diría que ahora trabajamos con más precisión. Tiene más mérito entretener sin hacer ningún chiste hiriente.

¿Sobre qué tema nunca harían un chiste? Nunca haríamos un chiste sobre Ana Rosa Quintana ni sobre cazadores. Jamás.

¿Qué tal el humor español comparado con el estadounidense? Los americanos tienen humor de todo tipo porque son todo un continente, pero nunca tendrán a Gila.

¿Qué otros proyectos han realizado juntos? Hemos hecho muchísimas cosas. Hemos tenido un grupo de música llamada El Linterna. Hacíamos versiones de canciones de dibujos animados, grabamos un disco y lo pasamos muy bien durante 12 años. Pero nos hicimos mayores. Ahora tenemos una productora audiovisual que se llama Tres calaveras huecas con Jorge Marron, que es el que hace la ciencia en El Hormiguero. También llegamos a tener una tienda de vapeadores, pero ya la cerramos y ahora tenemos una tienda de caganers [figuras de belén de un hombre defecando]. Y Damián ha escrito tres libros. Dos libros para aprender inglés que se llaman This book is the milk y uno para aprender mitología que se llama Oh, my God. Y hay muchas más cosas. Es que siempre andamos metidos en líos.

También tenían un show en directo llamado El humor que nos prohibieron en la tele. ¿Por qué lo dejaron de hacer? Lo hemos dejado porque llevamos cinco años con el mismo show. Bueno, lo íbamos variando, lo íbamos transformando y cambiando cosas, pero hemos decidido pararlo para escribir un nuevo. Lo deberíamos tener para el próximo enero.

¿Ya tiene nombre? Bueno, a lo mejor cambiamos, pero a día de hoy nuestra idea es que se llame Negacionistas. Vamos a negar toda la realidad.

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