Dani Martínez, el ascenso de un imitador a la noche televisiva

Veinte años después de su debut, el cómico ha conseguido cumplir “el sueño” de capitanear y ser la imagen de un ‘late’ con sello personal, ‘Martínez y hermanos’, que estrenó Movistar Plus+ en abril

Dani Martínez, en el plató de su nuevo programa, 'Martínez y hermanos'.
Dani Martínez, en el plató de su nuevo programa, 'Martínez y hermanos'.MOVISTAR (Europa Press)

Era un chaval cuando empezó con las imitaciones de famosos. Se le daban bien y su entorno respondía a carcajadas, tanto que terminaría por convertir su virtud en su profesión. Así, Dani Martínez (Astorga, 39 años) empezó en la radio local con secciones de humor. Y vio cómo su camino se catapultaba cuando la periodista Pilar Socorro fue a su pueblo a hacer un programa de radio. “Hice tres imitaciones, y con esas tres voces decidió darme la oportunidad, un sueldo y un espacio en radio, con solo 19 años. A mí eso me parece tan arriesgado y tan valiente…”, cuenta el leonés entre los bastidores de un plató de Movistar Plus+. Ahí, el mismo en el que se rodaba el cancelado Late Motiv, acaba de grabar la gala de Martínez y hermanos que se emite este jueves con Antonio Banderas, Javier Cámara y María Escoté como invitados. Veinte años después de aquel debut y de pasar por muchas etapas ha conseguido cumplir “el sueño” de muchos cómicos como él: presentar y ser la imagen de un late con sello personal.

En Martínez y hermanos recibe de manera simultánea a tres invitados populares de distintos campos —”de influencers a deportistas”, explica— para charlar con ellos en un tono distendido, satirizar sus redes sociales o competir en juegos y aplicaciones de móvil. La trayectoria hasta aquí no ha sido un paseo, ni siquiera la etapa en que despegaba. Aunque, sin duda, Socorro le hizo todo mucho más fácil. “Cuando llego a Radio Nacional, por una cosa de presupuestos no se me puede pagar lo que se me había dicho y cobro mucho menos, así que no me da ni para vivir en Madrid. Yo me iba a ir de la radio porque no podía mantener la situación, y ella me dijo ‘te quedas y te quedas en casa’. Entonces ella me mete en su casa, y viví allí con su hijo, en Valdemorillo,” cuenta el cómico. “Además, ella lleva a Chicho Ibáñez Serrador al programa, que es el que me llama después para el Un, dos, tres... porque me ve ahí. Sin ella yo no estaría aquí, imposible, ella es clave en todo el proceso”.

Romper las reglas de la tele

Tras su debut en Un, dos, tres… le llegaron más ofertas, sobre todo la oportunidad de debutar en la ficción como actor con SMS. Aunque su popularidad empezó a despuntar en la sobremesa del 2010 con Tonterías las justas, que cataloga como su universidad, dirigido por Florentino Fernández —de quien “podría enumerar mil cosas y todas buenas”, dice—. “En Tonterías las justas a mí me llaman para hacer doblajes de vídeos, pero no tenía una sección clara ni nada. Y al tercer día allí dijo Flo ‘yo con Dani me lo paso de puta madre, quiero que se siente ahí todo el programa y que presente conmigo’. Él me apoya todo el rato y me da secciones para improvisar constantemente y ahí es donde empiezo a soltarme más allá de las imitaciones”.

Con Fernández aprendió una de las enseñanzas que hoy todavía intenta aplicar: “Rompe las reglas de la tele”, como cree que hace su compañero de parrilla David Broncano, a quien pone en valor “por haber roto la manera de hacer una entrevista”, algo que considera “clave”. Entrevistar a tres invitados y sin colaboradores es un reto “complejo” en el que tiene que encontrar el equilibrio para que todos brillen: “Parte de ese romper las reglas es conseguir que los tres invitados que vienen no tengan una charla tipo entrevista conmigo, sino que se relajen. Que se sienten en el sofá de cualquier manera, que se levanten, que hablen, que participen cuando quieran, que paren al presentador, que me vacilen, que me insulten… Que hagan lo que quieran que se salga de las normas de ‘yo te pregunto y tú contestas con tu respuesta ensayada”.

También tiene claro que, aunque el título lleve su apellido, él no es el protagonista, sino “el colaborador que les sirve las cosas para que ellos disfruten y hagan el programa”. Es otra de las grandes lecciones que se lleva de Flo. “Aunque tú seas la cabeza visible, estos son programas de equipo. Es algo que aprendí rápido”. Con esa filosofía encara los 40 años que cumple en diciembre, y de los que asegura que no se vislumbra crisis en el horizonte. “Yo creo que llevé peor los 30 de lo que voy a llevar los 40. Los 30 de repente era como ya no hacer cosas de 20 años, ya no se parecen un botellón, ya no puedes dormir en un coche si vas por ahí... En los 40 ya te dejas más llevar”, confiesa.

El cómico sigue creciendo en los dos ámbitos, y bromea en que lo nota porque ya no le confunden tanto con Dani Martín, cantante y ex de El canto del loco: “El otro día me sentí muy bien porque vi un artículo en el que ponía que Dani Martínez iba a cantar en un festival. A él le pusieron Dani Martínez también, entonces ya empiezo a ganar pequeñas batallas”.

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