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Canelones de verano (sin leche, sin aceite y sin pasta)

 Canelón parece, ensalada es / EL COMIDISTA
Canelón parece, ensalada es / EL COMIDISTA

¿No os pasa que cuando empieza a hacer un calor de esos que hace que se te arrebolen los mofletes, que la frente te brille y que no quieras nada más que ponerte en remojo como un garbancito, el cuerpo empieza os grita "dame ensalada" en cada comida? Puede ser en forma de ensalada tradicional –verdura cortada y aliñada, vamos–, deconstruida (un gazpacho o sopa fría) o, como en este caso, convertida en unos canelones sin leche, aceite o pasta. "Si no llevan pasta ni bechamel, ¿por qué cojones narices les llamas canelones?", os preguntaréis algunos, además con mucha razón. Pues porque esta receta está diseñada para apoyar una campaña solidaria que busca recaudar alimentos para familias en riesgo de exclusión, y parte de una premisa.

La idea que me propusieron–muy bien planteada a nivel conceptual pero que me hizo romperme la almendra un buen rato pensando qué podía preparar– fue diseñar una receta a base de alimentos básicos como pasta, arroz, leche o aceite en la que faltara el ingrediente principal. Por ejemplo, paella sin arroz, fabada sin judías o carbonara sin pasta. Os preguntaréis –otra vez con toda la razón– el porqué de esta limitación. La respuesta es descorazonadora: porque más de 3 millones de personas en este país carecen de alimentos para cubrir sus necesidades mínimas diarias, o sea, de cosas tan básicas como legumbres, conservas, aceite o leche.

Los creadores de la campaña, llamada No sabes qué es el hambre hasta que pasas hambre, esperan recaudar 800.000 kilos de algunos de los alimentos básicos que les faltan a las recetas que participan en la acción, como arroz, legumbres, conservas, pasta, leche o aceite. Se puede colaborar a través de su página web, donando productos sueltos o packs en forma de carrito de la compra, o enviando un SMS con la palabra HAMBRE al 28029.

Por lo demás, estos canelones sui generis no son más que una manera divertida y diferente de presentar una ensalada. Ya os hemos hablado en otras ocasiones de las virtudes del calabacín crudo, delicioso tanto en forma de bastoncito –por ejemplo, para mojar en un hummus o cualquier otra salsa – como cortado a láminas finas. El aliño, que no lleva aceite ni lo necesita, porque los anacardos ya aportan la textura y la grasa necesaria, está inspirado en una deliciosa receta de paté de anacardo que me enseñó Carla, una amiga vegetariana que siempre tiene ideas cocinillas la mar de inspiradoras, al que se le pueden añadir setas, cebolla o ajo fritos (o, en versión dulce, pasas, orejones o dátiles).

Dificultad

Para gente que cree que la comida de los demás también es importante

Ingredientes

Para 4 personas (12 canelones)

  • 3 calabacines sin semillas
  • 50 gramos de pasas
  • 4 tomates de pera
  • 1 manzana verde
  • 1 cebolla tierna (2 si son muy pequeñas)
  • 150 gramos de queso fresco de cabra
  • 100 gramos de anacardos
  • 100 gramos de rúcula
  • 50 gramos de pipas peladas (las mías eran garrapiñadas, pero no hace falta)
  • 2 limones
  • Sal
  • Pimienta
  • Perejil fresco para el emplatado

Preparación

1. Poner en remojo los anacardos tostados hasta que se hinchen un poco y se vuelvan un poco más blanditos.

Tiempo aproximado: 2 horas.

2. Picar la cebolleta y remojar con el zumo de medio limón y un poco de sal, reservando el tallo para emplatar. Mientras, lavar los calabacines y cortarlos a lo largos en láminas finas con ayuda de la mandolina, un pelador de verduras o un cuchillo afilado y buen pulso. Salar ligeramente y dejar que pierdan algo de agua.

Tiempo aproximado: 15 minutos

3. Pelar los tomates y cortarlos a daditos. Hacer lo mismo con la manzana, pelada o sin pelar (a mí me gusta el punto de resistencia y acidez que da la piel). Poner en una batidora o robot de cocina los anacardos remojados, 1/3 de taza de agua, el zumo de medio limón, sal y pimienta. Procesar hasta conseguir una salsa blanca, que debe tener la textura de una bechamel ligera.

4. Mezclar el tomate y la manzana picados, las pasas, el queso tierno de cabra, la mitad de las pipas, la cebolla escurrida y la rúcula con la mitad de la salsa, y remover hasta que quede bien aliñado. Poner tres o cuatro tiras de calabacín una al lado de la otra –unos 12-15 cm, que será el largo del canelón– en una superfície limpia. Rellenar con parte de la ensalada (tienen que quedar gorditos) y enrollar.

5. Emplatar tres canelones por ración y terminar con un poco más de salsa de anacardos, unas pipas, un poco de perejil fresco picado y la parte verde de la cebolleta picada muy finita.

¿Has intentado hacer esta receta u otras de El Comidista, y no te han salido bien? Quéjate a la Defensora del Cocinero enviando un mail a defensoracomidista@gmail.com

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