la crisis del coronavirus

Abel Caballero: “Hay comunidades que piden usar los ahorros de los ayuntamientos”

El presidente de la FEMP y alcalde de Vigo pide al Gobierno que los alcaldes puedan emplear los remanentes y superávits municipales en la reconstrucción económica

El Presidente de la FEMP, Abel Caballero, en su despacho en el Ayuntamiento de Vigo.
El Presidente de la FEMP, Abel Caballero, en su despacho en el Ayuntamiento de Vigo.OSCAR CORRAL / EL PAÍS

Abel Caballero es expansivo por naturaleza. Con 73 años mantiene una voracidad política insaciable. Una prueba: el alcalde de Vigo se superó a sí mismo hace un año y fue reelegido con el 67,6% de los votos y 20 concejales. En total había 27. Seguidor de Keynes —estudió con sus discípulos en Cambridge—, el presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) desde 2015 pide usar los superávits y remanentes municipales para contribuir a la reconstrucción del país tras la crisis sanitaria del coronavirus. También reclama fondos de ayudas como el que el Gobierno aprobó para las comunidades. “La UE flexibilizó las normas tributarias. Se aplican al Gobierno y a las autonomías pero a nosotros no. ¿Somos distintos?” dice.

Pregunta. Como presidente de la FEMP lleva cinco años solicitando que los Ayuntamientos puedan utilizar sus superávits y remanentes. El Gobierno se resiste.

Respuesta. Digo ahora lo mismo que decía cuando el ministro de Hacienda era Cristóbal Montoro: los remanentes y superávits los tienen que utilizar cada ciudad o provincia que los generó. Parte del superávit lo estamos empleando ya [en 2019 fue de 3.839 millones], mientras que los remanentes nos los tienen paralizados desde hace años. Nos oponemos a esa medida del Gobierno de Mariano Rajoy. Tener que pedir permiso para utilizar nuestro dinero nos parece un abuso. Durante siete años hemos aportado medio punto del PIB. El Estado y la Seguridad Social incumplieron, las comunidades ya no digamos. Nosotros somos los únicos que cumplimos. Es un principio político de sentido común: los ahorros de los ayuntamientos los tienen que utilizar los ayuntamientos.

P. ¿Teme que se destinen a otras instituciones?

R. El presidente del Gobierno nos dijo que algunas comunidades autónomas lo estaban pidiendo para ellas. Yo no le digo a usted ‘Mira, vamos a coger tus ahorros y los míos, los vamos a juntar, los dividimos por dos y los repartimos solidariamente’. No, los tuyos son tuyos y los míos son míos. Es el mundo al revés.

P. Piden que se les autorice a realizar gastos en áreas de las que estrictamente no son competentes, como empleo y educación.

R. Queremos cooperar. Podemos hacer de nuestros ahorros un apoyo a la recuperación económica. No queremos que nuestros ciudadanos se queden sin determinadas atenciones. Si nos autorizan a trabajar en esas áreas y a dedicar recursos las comunidades se los ahorran y nosotros tenemos la garantía de que nuestra gente esté cubierta. Además, sería una manera de evitar la emisión de deuda. Hacienda no tendría que endeudarse en la cantidad que pusiéramos.

P. El Gobierno habilitó un fondo de 16.000 millones no reembolsables a las comunidades.

R. Tiene que hacerse un fondo municipal para los 8.131 ayuntamientos, del que saldría una parte singular para los que no tengan ni superávit ni remanente. Y un fondo de transporte: el déficit del transporte público en las ciudades españolas es de unos mil millones. El ministro de Transportes fue muy receptivo.

P. ¿Qué lecciones deja la votación de la cuarta prórroga del estado de alarma?

R. Lo primero, que incluso en situaciones como esta hay quienes siguen haciendo política. Me resultó penoso ver cómo el interés político partidario ocupaba mucho lugar en el debate en el Congreso. Hubiera sido muy dañino en términos de salud no renovar el estado de alarma. Nos llevaba a un escenario desconocido. Pero se vio que se pueden conformar mayorías que delatan a los que pretendían hacer oposición. La mayoría que se configuró convirtió al PP en casi irrelevante. [Su abstención] fue una deslealtad político democrática que uno puede entender en Vox pero no el PP.

P. ¿El PP tiene brújula?

R. Los veo muy desnortados. No están utilizando bien la brújula política o sencillamente no conocen su funcionamiento. Esto empezó en la noche electoral [del 10-N], cuando piden la dimisión de Pedro Sánchez, que había ganado las elecciones. No sé si esa es la lógica política. Han adoptado una posición que no les va a llevar a ningún buen resultado.

P. ¿El apoyo de Ciudadanos amplía la posibilidad de tejer alianzas?

R. Establece que un Gobierno puede constituirse con una alianza estable y que puede, de repente, sumar para determinadas decisiones en este caso a Ciudadanos, que en otros tiempos estuvo en una posición completamente diferente. Creo que la mayoría que se consiguió el miércoles está encima de la mesa y puede reaparecer en cualquier momento. La decisión de Ciudadanos fue muy buena para España y para ellos.

P. Presidentes autonómicos de distinto signo han criticado que la coordinación y comunicación con el Gobierno era mejorable. El presidente lo ha reconocido.

R. Siempre es bueno, en situaciones excepcionales, potenciar al máximo la relación democrática. Se fue aprendiendo sobre la marcha porque de repente nos encontramos en una situación en la que ni siquiera los hábitos democráticos estaban trazados. Pedro Sánchez está demostrando que asume las cosas y las va llevando adelante con buen tono democrático. No tuvo ninguna duda en poner en marcha algo tan importante como la cogobernanza. Cambió el escenario.

P. Tanto que se ha criticado a Sánchez, ¿qué hay de la interlocución de los presidentes autonómicos con los alcaldes y la oposición? ¿Feijóo se prodiga?

R. No solo no nos tiene en cuenta, es que ni siquiera hizo una llamada de cortesía. Le ofrecí mi cooperación incondicional. Estamos atendiendo competencias de la Xunta, toda la política social la está realizando el Ayuntamiento de Vigo... Y no sabemos nada de Feijóo. Eso es funcionar desde la arrogancia, y estamos en tiempos de unidad política. No ha borrado las fronteras ideológicas.

P. Feijóo ha dejado entrever que las elecciones gallegas se celebrarán en julio.

R. A lo mejor es una buena fecha, no entro a discutirla. Pero echo de menos transparencia. Igual que había que parar la convocatoria de abril, sería bueno un contacto continuo con la oposición para la reconvocatoria. La política tiene que tener otras formas. No la ocultación. Aquí te pillo, aquí te mato. Y ya convocaré cuando me dé la gana.

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