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Más empatía, por favor

Del éxito al cierre de persiana. Víctor Ferrer, en uno de sus dos establecimientos en el barrio barcelonés del Eixample. El coronavirus obligó a este hostelero a cerrar ambos locales. Fue uno de los protagonistas del reportaje que 'El País Semanal' dedicó en noviembre a las consecuencias de la pandemia en la salud mental.
Del éxito al cierre de persiana. Víctor Ferrer, en uno de sus dos establecimientos en el barrio barcelonés del Eixample. El coronavirus obligó a este hostelero a cerrar ambos locales. Fue uno de los protagonistas del reportaje que 'El País Semanal' dedicó en noviembre a las consecuencias de la pandemia en la salud mental.

Cuando en el mes de marzo se inició el confinamiento, al igual que a la mayoría de personas, me entró la incertidumbre sobre lo que iba a pasar. Me levantaba cada mañana e iniciaba una ronda de conversaciones con los colegas, con periodistas y con clientes de restaurantes.

Todo era confuso, nadie sabía qué tenía que hacer, cuáles eran los pasos a dar. Y empezaba a notarse la angustia en el ambiente. ¿De cuántos meses de solvencia económica se disponía para que aguantara el negocio? Llegaron los préstamos ICO y los ERTE, que fueron y han sido un bálsamo para tanto sufrimiento. Aunque seguramente para muchos no ha sido ni será suficiente.

Nuestra generación no había vivido una situación similar, y aunque las expectativas nos decían y repetían continuamente que esto iba para largo, todos pensábamos que no. Además, como en junio ya habíamos doblegado la curva, parecía que no iba a estar tan mal.

Lamentablemente, con la llegada de la segunda oleada ya hemos visto que esto es mucho más duradero de lo que creíamos. Tal y como lo estamos constatando, la covid no respeta a nada ni a nadie. Y eso incluye a toda la hostelería, que ha sufrido y sufre.

Pero está claro que el desastre no ha sido igual para los negocios de Barcelona o de Madrid, de Salou o de Marbella…, y podría seguir con cientos de ejemplos.

Además de la localización geográfica, otros factores, como por ejemplo si el negocio es de propiedad o alquilado, si es familiar o no, su capacidad de cubiertos, etcétera, hacen que haya habido 300.000 situaciones distintas de covid, que son más o menos los establecimientos de hostelería que hay en España.

Durante todos estos meses nos hemos dado cuenta de lo importante que es este gremio y este oficio como actividad social. Sin bares ni restaurantes nos faltan esas relaciones imprescindibles en nuestra forma de vida social. También hemos visto lo importante que es la hostelería para la economía española en su conjunto. Junto al turismo, forma una de las columnas vertebrales de la riqueza del país.

El auténtico drama que estamos viviendo se está llevando con dignidad pero con sufrimiento. Personalmente siento mucha tristeza al ver cómo miles de establecimientos ya han cerrado o van a cerrar. Todos entendemos que la salud es lo primero, pero la empatía tenía que ser fundamental por parte de la Administración, y ver la cara con las expresiones que he visto en mis colegas me ha roto el alma.

¡Ah! Y, por favor, qué nadie olvide lo que han hecho los grandes profesionales del sector durante estos últimos 30 años para poner al país como una de las referencias en la gastronomía mundial y, consecuentemente, todo el turismo de calidad que han atraído.

Un abrazo muy fuerte y ánimo para un 2021 que seguramente seguirá siendo duro. Con el esfuerzo y la creatividad que siempre ha exhibido en este sector saldremos adelante.