Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Habitar en situaciones excepcionales

Una reflexión sobre las relaciones entre el individuo y la ciudad desde el arte y la arquitectura

 Cushicle (1966), diseño de Michael Webb Ampliar foto
Cushicle (1966), diseño de Michael Webb

En este período de tiempo que nos ha tocado vivir, se ha puesto de manifiesto la importancia del trabajo interdisciplinar y la función que tenemos como individuos dentro de la sociedad (desde el campo de la ciencia, las artes, la educación hasta la logística, la política y la arquitectura) ya que nos ha permitido encontrar, diseñar y producir conjuntamente las mejores soluciones para prevenir la propagación de un virus.

Desde el campo de la arquitectura y el urbanismo han surgido debates y reflexiones sobre la importancia del habitar, construir y tejer comunidades. Se ha escrito sobre la vivienda en épocas de confinamiento, del diseño habitacional, de la convivencia, del entorno construido, del futuro de las ciudades… las desigualdades y la relación con los otros, el (in)civismo, las tomas de decisiones, el cuidado y la cooperación. Hoy, más que nunca, se siguen proponiendo debates y reflexiones que me recuerdan a los proyectos salvajemente imaginativos producidos y publicados después de la Segunda Guerra Mundial, particularmente durante los años sesenta.

Particularmente, el grupo vanguardista de la arquitectura británica, Archigram, significó una revolución dentro de las propuestas radicales y utópicas de ese momento. El interés de este grupo de arquitectos —influenciados por el Pop Art, la ciencia ficción y las transformaciones tecnológicas que se estaban llevando a cabo en ese momento— se centraba en la relación entre el individuo y la ciudad. De este modo, empezaron a surgir proyectos eclécticos que proponían adaptar al individuo a entornos en constante transformación.

Sus ideas no eran del todo factibles ni se construían a menudo, sus proyectos tenían un alto grado de fantasía, y para muchos quizá eran un tanto descabellados, pero todas sus propuestas tenían el motivo recurrente de la urbanidad móvil, personalizada y tecnológica que definitivamente, impactaron la escena artística y arquitectónica de las décadas siguientes. Hoy más que nunca, es relevante exponer y recordar alguna de las propuestas de este grupo como una reflexión del cómo habitamos la ciudad ante una situación excepcional.

Es importante señalar que Archigram arremetía contra la rigidez estática de la arquitectura y la ciudad. Es decir, este grupo de arquitectos apostaba por el dinamismo en el diseño, el uso de nuevos materiales y la producción de una indagación optimista sobre las posibilidades de la tecnología para superar las limitaciones formales de la arquitectura tradicional.

En este caso, la figura del arquitecto Michael Webb es relevante porqué alcanzó una escala mucho más modesta en sus diseños y humanizó los avances tecnológicos con la domesticidad de los usuarios. Así es como nació el Cushicle en 1964 como enfoque teórico y el Suitaloon en 1967 como prototipo construido; dos proyectos separados que se complementan para crear un concepto de ropa/albergue nómada que permitía a las personas llevar un entorno completo en su cuerpo. Es una estructura que se infla y colapsa con aire a presión en respuesta a las necesidades actuales del usuario.

El Cushicle es un chasis que está unido al cuerpo humano. Es un marco físico estructurado que se asemeja a una columna vertebral a la que se enganchan módulos de necesidades vitales. Es decir: TV y radio en el casco, módulos de comida y agua, y un sistema de calefacción integrado en la columna vertebral. El Suitaloon es una adición a la membrana del Cushicle. Está modelado según sistemas orgánicos como una burbuja que es flexible y transparente, al tiempo que proporciona un recinto para el habitante y los sistemas tecnológicos. Es un gran cojín que forma una silla reclinable a lo largo de la armadura del Cushicle.

Ambas propuestas tratan la cápsula habitacional con el fin de proyectar un cambio de paradigma en el mundo de la posguerra, soñando en la construcción de una sociedad más integrada y transparente. En este caso, la arquitectura se convierte en un objeto esencial para sobrevivir, con un mensaje potente y convertido en pura representación.

Y, si nos fijamos, de estas ideas nacieron nuevos conceptos, campañas y proyectos que reflexionan sobre el habitar en situaciones excepcionales. Algunos de los ejemplos a destacar son The Restless Sphere diseñada por Coop Himmelblau en 1971 y realizada en Basilea (Suiza); una demostración que muestra las posibilidades de la construcción neumática, donde el individuo camina dentro de ella haciendo que la piel transparente (la esfera) se mueva.

Otro proyecto relevante y que generó una gran controversia en el ámbito social es el realizado por David Blaine en su intervención Above the Below en 2003 realizado en Londres, donde este artista vivió dentro de una cámara transparente durante 44 días solo alimentándose de líquidos; una caja transparente fue suspendida a 9 metros de altura sobre el río Támesis, frente al Tower Bridge, donde se instaló una cámara web en el interior de la caja para que los espectadores pudieran observar su progreso.

Y otro de los proyectos a destacar, entre muchos otros, es la performance de Olga Diego en The bubble woman Show, donde la artista propone un habitáculo hinchable donde el individuo camina por espacios comunes sin salir de su propia burbuja. Una intervención que nos invita a reflexionar sobre los espacios inciertos, vacíos y frágiles.

En definitiva, todos estos proyectos no solo se muestran como prototipos de un mundo utópico, sino como símbolos de una sociedad mucho más expuesta. En particular, el Cushicle y Suitaloon permiten al individuo aislarse del entorno de una manera selectiva al inflar y desinflar la burbuja, convirtiéndolo en un ser independiente y autónomo socialmente, pero a la vez, dependiente de la tecnología disponible donde el envoltorio de plástico no es más que su proyección al exterior. Una idea no tan lejana del mundo en el que vivimos estos días.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >

Más información