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Ordenadores y cables salvavidas

Lo que fue diseñado como un proyecto piloto en Camerún, puede convertirse en solo dos años en una verdadera revolución en la gestión y atención a los pacientes en centros de salud del país

Los bioingenieros Carlos Scotta y Francisco Moyano durante una sesión de formación en Yaundé.
Los bioingenieros Carlos Scotta y Francisco Moyano durante una sesión de formación en Yaundé.

Corría 2017 y en Camerún se optó por informatizar un par de centros de salud situados en zonas rurales para mejorar la atención a los pacientes y la gestión de los servicios ofrecidos. Se quería contar con una base de datos en la que estuviera toda la información sobre los beneficiarios, lo que ayudaría a obtener estadísticas y detectar epidemias o repuntes de enfermedades. Además, garantizaría una mejor atención a los enfermos ya que al tener su historial en el ordenador se podría hacer un mejor seguimiento de sus problemáticas y evolución. También, favorecería la privacidad de las personas, porque hasta ese momento, el personal sanitario apuntaba síntomas, diagnósticos y prescripciones de los pacientes en un cuaderno que estos debían proporcionar y que luego podía ser consultado por cualquiera. Así, en caso de patologías graves, como tuberculosis o VIH, la persona quedaba expuesta y podía sufrir discriminación.

Muchos eran los obstáculos que la idea tenía que afrontar: la falta de conocimientos informáticos de la mayoría del personal médico involucrado en la iniciativa, los constantes cortes de electricidad, allí donde llega, la mala conexión a Internet que tenían algunas zonas rurales… Pero se buscaron soluciones adaptadas al terreno: formación del personal, paneles solares o reforzamiento de las conexiones a Internet.

Detrás de esta iniciativa se encuentra la Fundación Recover. Hospitales para África que cuenta con la colaboración de la ONG GNU Health Solidario

Aquello que fue diseñado como un proyecto piloto, en solo dos años se ha convertido en una verdadera revolución que está en proceso de cambiar la forma de gestionar los centros de salud y de atender a los pacientes. Poco a poco se han sumado otros dispensarios y hospitales y hay varios más en lista de espera.

Detrás de esta iniciativa se encuentra la Fundación Recover. Hospitales para África que cuenta con la colaboración de la ONG GNU Health Solidario. Esta última está presidida por Luis Falcón, médico del Servicio Canario de Salud y licenciado en Ciencias Exactas e Ingeniería informática. Fue él quien creó el sofware libre que sirve de herramienta para que el personal sanitario mejore las condiciones de vida de sus comunidades, que con los años se ha convertido también en un sistema de gestión hospitalaria. El programa permite registrar a todos los pacientes y sus familias, organizar citas y pruebas, optimizar los recursos y existencias, y sacar datos y estadísticas, algo clave en el mundo sanitario.

Este sistema necesita ser adaptado a las peculiaridades de cada país y actualizado según las exigencias de los diferentes sistemas de salud. Un convenio entre Fundación Recover, GNU Health Solidario y la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER) en Argentina, se ocupa de este aspecto. Durante varias semanas Carlos Scotta y Francisco Moyano, bioingenieros de la UNER, han visitado Camerún para introducir los cambios necesarios en el sistema y, sobre todo, para formar al personal encargado de su gestión.

La capacitación del personal local es una tarea clave

Esta última, la capacitación del personal local, es una tarea clave. De ellos depende que todo funcione a la perfección y que se puedan solventar, lo más rápidamente posible, cualquier incidencia. Scotta y Moyano han compartido gran parte de su estancia con Raoul Mbratana, coordinador del proyecto y al que todos recurren cuando el sistema presenta alguna anomalía o necesita alguna adaptación.

Uno de los objetivos de esta visita también ha sido poner en marcha un sistema de identificación única del paciente. A falta de documento de identidad, el reconocimiento facial va a facilitar esta tarea. De esta forma, al personal sanitario le será más fácil acceder al historial del enfermo y se evitarán posibles confusiones o suplantaciones. Ahora, el siguiente paso, "es crear una base nacional a la que tengan acceso todos los centros de salud del país", confiesan Scotta y Moyano.

Pero la labor de los dos bioingenieros no se agota en el viaje a terreno. Se podría decir que ahora comienza la labor más complicada: la formación continua a distancia del personal a la que se ha comprometido su universidad. A ello también se suma la iniciativa de otro de los servicios de Recover, el programa Salud 2.0: una plataforma de Internet que pone en contacto a médicos, enfermeros y matronas de África con especialistas españoles. Los primeros suben los casos para los que necesitan ayuda y los segundos ofrecen su punto de vista y los consejos que creen que pueden ayudar a solucionar el problema. En ella también se comenzará a ofrecer formación en línea, lo que se será un gran apoyo a  la labor de la UNER.

“Además de capacitar al personal local hay que estabilizarlo, garantizarle medios suficientes para vivir y de esta forma asegurar su permanencia en el proyecto”, afirma Chus de la Fuente, directora de Recover. Por eso, cuantos más centros se sumen al proyecto y mejor formado esté el personal que lo gestiona, más posibilidades habrán de que siga adelante con él y se mejore el servicio ofrecido a los pacientes de Camerún.


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