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DÍA MUNDIAL DEL AGUA

Repartir el agua en el planeta océano

La variabilidad del clima, la urbanización y el crecimiento demográfico condicionarán la producción de alimentos, que requiere un 70% del agua dulce del mundo

Una mujer prepara arroz en una palangana con agua, en Senegal.
Una mujer prepara arroz en una palangana con agua, en Senegal. FAO

“Qué inapropiado es llamar a este planeta tierra cuando es claramente océano”, mencionó el escritor inglés Arthur C. Clarke. “El agua es el vehículo de la naturaleza”, dijo Leonardo Da Vinci en el Renacimiento. Estas dos frases célebres que sitúan a este bien como eje universal de la vida han abierto y cerrado el discurso el embajador de España en Italia, Alfonso Dastis, durante la celebración del Día del Agua este viernes en la sede de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en Roma. “Se prevé que en 30 años, una cuarta parte de la población sufra por la sequía, la desertificación o escasez”, ha pronunciado el también representante de España en la FAO, que ha recomendado la cooperación transfronteriza de instalaciones como “clave para la gestión de recursos compartidos”, entre otras cuestiones. En ese sentido, el director de cambio climático de la FAO, René Castro, ha alertado de la variabilidad del clima como una de las tres tendencias clave a las que enfrentarse respecto al agua en un futuro próximo.

"Antes calculábamos las predicciones del agua en los próximos 100 años y hacíamos diques e instalaciones según las estimaciones, pero ahora hay cambios en los patrones hídricos y no es fácil prever las precipitaciones. Tenemos infraestructuras y luego no hay agua. Y así va a seguir”, ha considerado el experto, que también ha señalado la cuestión migratoria como un elemento estrechamente vinculado al acceso a agua por el desplazamiento de la población de zonas rurales, donde se concentra mayor pobreza, a urbanas. “Si fracasamos, se agravará el tema migratorio y eso lo podemos aseverar. Estamos siendo testigo de las consecuencias políticas, pero va a ser peor y más problemático y no nos podemos dar el lujo de fracasar”, ha señalado.

En estas tendencias para el futuro, Castro ha destacado también la relevancia de su gestión para la producción de alimentos, que consume un 70% de agua dulce del mundo con un 80% de cultivo de secano. “Pronto el mundo tendrá 10.000 millones de personas que alimentar, y habrá que producir más pero reducir a la vez siete toneladas de dióxido de carbono por persona”, ha añadido el ingeniero, en línea con lo planteado por la directora adjunta de la FAO, María Helena Semedo, durante su intervención en el Foro Internacional sobre la Escasez de Agua en la Agricultura celebrado estos días en Cabo Verde. “A medida que la disponibilidad de agua dulce disminuye debido al crecimiento demográfico, la urbanización y los cambios en los niveles de vida, asistimos a un aumento de las necesidades agrícolas, industriales y energéticas. Esta lucha por alcanzar un equilibrio es nuestro mayor desafío”, ha declarado en el país africano.

La mayoría de las personas que usan fuentes no mejoradas de agua potable y que carecen de servicios básicos de saneamiento vive en áreas rurales

"África está en una zona gris, por no decir roja, respecto al acceso al agua. Y en África subsahariana el 40% no tiene acceso a ella. Faltan inversiones, hay dificultades para su instalación y también afecta el cambio climático. Son necesarios esfuerzos de gobernanza y medios para asumir los problemas y eso requiere una movilización colectiva grande, políticas ambiciosas, redes, puntos de agua, calidad y gestión de la demanda”, ha apuntado Abdoulaye Sene, presidente del comité para la organización del noveno Foro Mundial del Agua Dakar 2021. “Hacen falta programas de urgencia e inversiones comunitarias, se requieren grandes sumas para paliar las desigualdades entre el mundo urbano y rural”, ha añadido en Roma.

Durante el acto se han leído las conclusiones del nuevo informe mundial de las Naciones Unidas sobre el desarrollo de los recursos hídricos, No dejar a nadie atrás, publicado este martes, que concluye que la pobreza desempeña un papel decisivo a la hora de determinar la discriminación en el acceso al agua potable. Mujeres y niñas; minorías étnicas, religiosas y lingüísticas; migrantes y refugiados corren los mayores riesgos de quedarse rezagados. La discapacidad, la edad y el estado de salud también pueden influir. “Los retos que enfrentan los que se quedan atrás están relacionados con el lugar en el que viven y ese enfoque es el que se tiene en cuenta para trabajar en este ámbito”, ha resumido Michela Miletto, coordinadora del Programa de Gestión de Agua de la Unesco.

"Si fracasamos se agravará el tema migratorio y eso lo podemos aseverar", prevé el director del departamento de cambio climático de la FAO

En este informe, la FAO ha participado con un capítulo en el que pone de relieve las paradojas de la pobreza rural, como que el 80% de los alimentos del mundo lo produzcan agricultores familiares pero sean en su mayoría "pobres y hambrientos", que la mayoría de las personas que usan fuentes no mejoradas de agua potable y que carecen de servicios básicos de saneamiento viven en áreas rurales, o que sean "ignorados" a pesar de ser productivos en agua. "Sin embargo, a pesar de su alto nivel de productividad del agua (y de la tierra) y de su papel crucial contribuyendo a la seguridad alimentaria nacional, los pequeños agricultores tienden a no ser quienes reciben atención como parte de los esfuerzos en curso para formalizar la asignación de derechos de uso del agua, ni a través de la asignación de subsidios públicos para el establecimiento y explotación de infraestructura de riego", se lee en el texto.

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