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Amor y sexo en la tercera edad

Enamorarse en la recta final de la vida no es fácil. Pero muchos octogenarios aspiran a ello. Buscan el amor, el cariño y el sexo como huida y tratan de esquivar una soledad nunca elegida. Cupido no entiende de edades

BUSCAR PAREJA en tiempos de Tinder es una empresa complicada para quienes se iniciaron en esto del amor pelando la pava a hurtadillas entre las rejas de los balcones. La esperanza de vida a los 80 años ha pasado, según el INE, de los 7,48 años de 2005 a los 8,51 de 2015 en el caso de los hombres, y de los 9,20 años a los 10,27 en el de las mujeres.

En España hay un millón más de octogenarios que hace una década y su expectativa de vida (10,4 años, según Eurostat) es la segunda más alta de Europa, solo por detrás de la de los franceses, que superan a los españoles en apenas seis décimas.

Muchos de estos mayores se esfuerzan para encontrar el amor. En algunos casos es su vía de escape para huir de la soledad. La mayoría lo hacen después de llevar años viudos. Los psicólogos aseguran que las experiencias a esa edad son diferentes a las de la adolescencia pero similares a las de la edad adulta. Y también hay sexo. Aunque cada cual cuenta su película a su manera.

Ninguno de estos octogenarios pierde la esperanza en las lides del amor. Algunos lo buscan con ahínco, a veces utilizando herramientas a todas luces anacrónicas: tan analógicas como un anuncio en prensa o un cartel pegado en la pared de una frutería. Entre ellos, el cómo apenas importa cuando se trata de buscar el calor humano.