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“Sin codicia y colonización, África sería el paraíso en la Tierra”

La artista estadounidense Jessi Jumanji recrea en su obra la identidad del continente por medio de montajes, comparaciones de rostros actuales y pasados o dibujos hiperrealistas

La artista estadounidense Jessi Jumanji.
La artista estadounidense Jessi Jumanji.

¿Cómo se imagina el futuro de África? Para muchos, este continente seguirá embarrado en catástrofes naturales, miseria económica y emigración desesperada. Otros, a tenor de los pronósticos, creen que pasará por un desarrollo tecnológico sin igual. Un avance digital que se acompasará con el aumento de las ciudades —donde vivirán dos tercios de los habitantes, dejando al mundo rural en la estacada— y que pondrá en alza la mayoritaria población juvenil.

El rostro del mañana para esta gran superficie del planeta, en definitiva, tiene muchas versiones. Hay quienes enfatizan lo malo y quienes subrayan los rasgos positivos. Luego está Jessi Jumanji, una artista estadounidense que ve su porvenir como una obra de arte. Da lo mismo si viene en forma de collage, con dos masáis saltando sobre las pirámides de Egipto, o de montaje a partir de una madre que amamanta a su bebé encima de un girasol, extrayendo un simbólico polen.

Artista visual, diseñadora gráfica y fotógrafa, Jumanji entiende África como una mezcla entre iconografía pop y estética vetusta. Como un camino de doble sentido entre el pasado y el futuro. Quizás por eso vaya bien encaminada: en la realidad, también se presentan estas paradojas. Y el continente de donde provienen sus antepasados es una gran alegoría del progreso y la desigualdad, de la vida y la muerte o de la risa y el llanto.

En su enorme territorio cabe de todo. Hasta comparaciones entre imágenes de antepasados afro con celebridades actuales del deporte, el corazón o la música. De esta forma, Rihanna en su atuendo de Papa es muy parecida a una mujer argelina de alguna época pretérita, el actor John Boyega se asemeja a una mujer baka de 1986 o el rostro de Alicia Keys podría confundirse con el de una mujer brasileña de 1869, por citar algunos ejemplos. La fijación por este continente despacha sin rodeos por correo electrónico, se debe a que es el de su origen familiar y a que no siempre la visión occidental se ha ajustado a lo que de verdad representa algo tan rico y variado como África.

Considero que mi obra de arte es 'afrofuturismo' porque utilizo la historia pasada combinada con mi conocimiento actual para crear un nuevo futuro con el arte

“Hasta hace poco, los occidentales representaban África principalmente como un espacio uniforme pobre y subdesarrollado. Esto no es verdad”, se queja Jumanji, nacida en Memphis hace 27 años con el nombre oficial de Jessica Lofton. Para ella, el continente sería rico si no hubiera pasado por él la colonización europea. El expolio al que se sometió a sus naciones, comenta, provoca esta óptica errónea. “África es abundante en recursos. Desafortunadamente, a lo largo de la historia, estos bienes han sido robados y explotados para enriquecer a otros países. África es el lugar de nacimiento de la humanidad y todos debemos respetar y honrar eso. Sin codicia y colonización, África sería el paraíso en la Tierra”, zanja.

Con sus creaciones, Jumanji rinde el homenaje que promulga. Gracias a esas mujeres sentadas en las columnas de unas ruinas griegas o a esos aborígenes flotando entre planetas se muestran la historia del mundo, la herencia afro o la metafísica tribal. “Es necesario centrarse en la cultura africana porque los medios tradicionales no siempre hacen un buen trabajo ni retratan la cultura negra. Creo que es importante que los artistas africanos creen obras de arte auténticas que representen su acervo de la mejor manera posible”.

Le viene la afición de lejos. Más allá de su curiosidad y de la pericia con la que construye universos nuevos bajo la constelación africana, Jumanji empuñó sus herramientas de trabajo desde muy joven. “Comencé a hacer ilustraciones digitales hacia los 16 años. En secundaria diseñaba panfletos y portadas de discos para promotores locales y músicos. A medida que fui creciendo, decidí usar esas mismas habilidades de una manera más creativa. Así es como me puse a experimentar con la pintura y el collage”.

Cuando ya estaba en el sendero marcado por su vocación, no tuvo dudas en centrarse en aquello que más le atraía. “La cultura africana es el tema principal de mi trabajo porque es la parte más importante de mi identidad. La humanidad comenzó en África, por lo que es parte de todos nosotros. Mi obra de arte está inspirada en mis estudios de África y mis raíces familiares en África”, responde esta artista de pelo trenzado y fecunda producción.

Dentro de las parcelas que presenta este cosmos personal se encuentran la afrobotánica, la afroecología, el afroinsecto, la crisis de identidad o la magia negra, cada una con un toque especial. Los colores predominan en un fondo en blanco y negro, pero según la categoría van acompañados de plantas, mariposas, planetas o ciertos elementos de rituales ancestrales. Todos estos conjuntos van auspiciados por el paraguas conceptual del afrofuturismo. ¿Por qué esta etiqueta? Así lo sentencia Jumanji: “El título afrofuturismo fue creado hace unos 25 años por Mark Dery en su ensayo Black to the future”, señala. Entonces, el autor estadounidense lo definía como un cruce filosófico de la ciencia y la historia que aúna fantasía, realismo mágico y cosmología. “Considero que mi obra de arte es afrofuturismo porque utilizo la historia pasada combinada con mi conocimiento actual para crear un nuevo futuro con el arte”, arguye Jumanji.

'Primary princess'.
'Primary princess'.
'Golden child'.
'Golden child'.

Otras influencias de este movimiento a los que se refiere son Dogon Krigga, Alim Smith o Kehinde Wiley. “Son mis favoritos”, indica, “y hay muchos grandes artistas afrofuturistas por ahí, aunque creo que mi estilo es único. Otros usan imágenes similares, pero tienen su propio enfoque creativo”. Jumanji no ve provocación en su estética ni recuerda experiencias negativas hacia quien se ha acercado a su obra. “Mucha gente se me ha dirigido para decirme que la apreciaba”, defiende. “Generalmente afirman sentirse cautivados por mis obras. Me suelen decir todo el tiempo que sienten una conexión con los antepasados cuando ven mi trabajo. Siempre preguntan acerca de las diferentes referencias históricas en las piezas y preguntan cómo surgieron las ideas. Algunas de las mejores conversaciones son iniciadas por el arte. ¡He conocido a tantas personas maravillosas en mis exposiciones!”.

Sin pertenecer al movimiento Black lives matter, iniciado en 2013 en Estados Unidos como campaña para denunciar la violencia contra la comunidad afroamericana, apoya “cualquier iniciativa que promueva la justicia y desafíe el racismo institucional”. Su objetivo, sostiene, es “inspirar a las personas a reconectarse con sus raíces y aprender su historia familiar”. “También quiero alentar a explorar y apreciar otras culturas para que todos podamos coexistir y respetar nuestras diferencias. El arte visual es la manera perfecta de conectarse con individuos de todas las filiaciones porque no requiere que hables o escuches, solo que lo mires y lo sientas”.

¿Y cómo ve ella ese futuro de África que imaginábamos al principio? "En el futuro, veo que los africanos se unen para reconstruir África como una nación fuerte, sin toda la corrupción y explotación que ha venido sucediendo durante siglos. Veo que los africanos de todo el mundo finalmente pueden tener riqueza generacional y preservar sus legados", reflexiona. De momento, una de las herencias que les corresponde es la creación de Jumanji, con decenas de diseños en los que el pasado sirve de base para construir un porvenir. Mejor, peor, probable o improbable: nunca se sabe. Pero nadie puede negar ese empeño por erigir con arrojo y orgullo las múltiples dimensiones del afrofuturismo.

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