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Ambarish Mitra, el creador de una ‘app’ que se queda con tu cara

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Ambarish Mitra es el fundador de Blippar, una app de realidad aumentada que permite identificar y dar información sobre objetos y personas.

De pequeño quería ser como Bill Gates. Creció en India, pero hizo fortuna en Londres. Un billete de 20 libras cambió su suerte. Esta es la historia del fundador de Blippar, una aplicación que sabe (casi todo) de nosotros.

UN BILLETE de 20 libras le cambió la vida. Pasó de ser un empleado en una compañía de seguros a convertirse en el fundador de una start-up que le ha hecho millonario. La historia de Ambarish Mitra empieza así: después de tomar varias cervezas en un pub en un pueblo al sur de Londres, este indio invitó a una ronda a su amigo, dejando el dinero encima de la mesa. Mientras esperaban el cambio, Mitra le dijo: “¿Te imaginas que la reina Isabel saliera del billete?”. Se rieron. Y se fueron a casa.

Pero su colega Omar Tayeb, programador, empezó a darle vueltas a la idea. Pasaron unas semanas. Un día le presentó a Mitra un proyecto de app de realidad aumentada que consistía en hacer fotografías con un móvil y superponer esas imágenes con animaciones como si cobraran vida dentro de la pantalla. “Tayeb hizo una foto del billete. La cara de la soberana aparecía intercalada con una foto de él. Era bastante gracioso, parecía que estaban interactuando entre ellos”. Mitra respondió: “¿Y si creamos una aplicación que reconozca las cosas que nos rodean, que nos permita interactuar con ellas virtualmente y que, además, nos aporte información sobre dichos objetos?”.

Blippar es una 'app' que permite 'escanear' los objetos que nos rodean y nos aportan información sobre ellos. También reconoce miles de rostros humanos

Así nació Blippar, una plataforma de realidad aumentada que ofrece al usuario escanear e identificar 50 millones de piezas. Buscaron a las grandes marcas para convencerlas de que adoptaran la tecnología de Blippar en sus productos. “Son el mejor soporte para anunciarse. Hay más latas de ­coca-cola en circulación que periódicos. Con esta app el consumidor puede conocer más sobre lo que ellos quieren vender”, dice hoy Mitra, de 38 años. Del centenar de compañías con las que contactaron, al principio solo siete apostaron por la idea: entre ellas Tesco, Cadbury y Samsung. La lista fue creciendo. La lista fue en aumento. Y traspasó las grandes compañías. Ahora, cerca de 67.000 colegios de Reino Unido, Estados Unidos, India y Canadá utilizan Blippar como método de aprendizaje.

La herramienta también reconoce a más de 70.000 rostros de personajes públicos. Y cualquier usuario puede hoy registrar su cara en la app, novedad que ha reabierto el debate sobre los límites de la privacidad. Pero Mitra saca pecho. Su compañía cuenta con siete oficinas repartidas por todo el mundo en las que trabajan 200 empleados. Aunque se niegan a aportar datos de facturación, Blippar ha alcanzado los 80 millones de euros de inversión. Mitra se codea con políticos y gurús digitales. Viaja constantemente. Le encanta conocer la gastronomía de los lugares que visita. "Te puedo recomendar un restaurante en Córdoba que me encantó: se llama Noor y es de comida árabe. Una pasada". Cuenta que hace poco estuvo con los Obama. Que también ha conocido a algún miembro de la casa real británica. “Pero tengo los pies en la tierra”,  dice Mitra a su paso por Lisboa, donde asistió a la última edición de la conferencia tecnológica Web Summit.

Ambarish Mitra, de 38 años, procede de India, pero encontró su suerte en Londres al fundar la 'app' de Blippar, con la que se ha hecho millonario.
Ambarish Mitra, de 38 años, procede de India, pero encontró su suerte en Londres al fundar la 'app' de Blippar, con la que se ha hecho millonario. "Me encanta el estilo de vida europeo", dice

El relato sobre sus comienzos parece sacado de una novela. Pero una investigación del diario británico Financial Times sobre su pasado cuestiona algunas partes de su historia. Mitra procede de una familia de clase media de Dhanbad, una ciudad al este de India. Sus padres querían que fuera ingeniero, pero él soñaba con ser como Bill Gates. Era mal estudiante. Repitió dos cursos. Según su propia versión, a los 16 se fue de casa y acabó en un suburbio de ­Delhi. Un día, leyó un anuncio sobre un concurso de emprendedores digitales. Decidió presentarse. Su idea: que las mujeres más pobres tuvieran acceso gratis a Internet. Ganó y lanzó el proyecto. Se reconcilió con sus padres. Dice que acabó vendiendo la plataforma. En 2001, compró un billete a Londres. Tenía 20 años y ganas de triunfar. “Intenté lanzar varias start-ups. Todas fracasaban”. Hasta la noche en que un billete de 20 libras cambió su destino. 

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