Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Cómo hace Gigi Hadid para que no se le note el síndrome de Hashimoto (¿y qué es?)

La modelo habla de cuando le diagnosticaron la enfermedad

"Para todos aquellos que están tan interesados en saber por qué mi cuerpo ha cambiado a lo largo de los años, es posible que no sepan que cuando empecé en la moda a los 17 años, todavía no había sido diagnosticada de la enfermedad de Hashimoto; a todos los que dijeron que estaba 'demasiado gorda para la industria'; lo que estaban contemplando era la inflamación y la retención de líquidos debido a esto". Con este contundente mensaje, la modelo Gigi Hadid ha callado los rumores y críticas sobre su peso oscilante.

El síndrome que sufre Hadid es una enfermedad autoinmune que ataca a la glándula endocrina tiroidea, situada en el cuello —justo debajo de la nuez— y clave en el metabolismo basal. El nombre lo recibe de su descubridor, el médico japonés Haraku Hashimoto, que en 1912 llamó "bocio linfomatoso" a este tipo de hipotiroidismo.

"Se caracteriza por un ataque del propio organismo al tiroides, que al verse afectado no es capaz de producir hormonas tiroideas, que son como la gasolina para un coche. Entonces hay un descenso en el metabolismo y todo se ralentiza, a nivel psíquico y físico", explica la doctora María José Hurtado, directora del Centro de Estudios Tiroideos de Valencia y asesora de la Asociación Española de Tiroides.

Además de síntomas como la fatiga constante, la dificultad para concentrarse, la mala memoria, la sensación de frío o el estreñimiento, "las alteraciones metabólicas hacen que el cuerpo queme menos calorías y aparezca sobrepeso, que no baja ni con una dieta correcta ni con ejercicio", explica la doctora. Entonces, ¿cómo hace Gigi Hadid para mantenerla a raya?

Así es el tratamiento (si consigue que le diagnostiquen)

El origen de esta enfermedad sigue siendo un misterio, pero se cree que existe una predisposición genética. "Si hay antecedentes familiares de hipotiroidismo podemos pedir al médico que revise la función tiroidea, porque las enfermedades autoinmunes tienen un componente genético", añade.

La forma en la que se manifiesta esta también hace que sea difícil diagnosticarla: "Los síntomas no tienen nada que ver entre sí", explica la experta. Las personas con Hashimoto pueden pasar meses o años sin tratamiento por el retraso en el diagnóstico. "Si no se va buscando, a través de la analítica completa que incluya perfil tiroideo y anticuerpos antitiroideos, es difícil diagnosticarlo".

Una vez diagnosticado, aunque se trata de una enfermedad crónica, se puede llevar una vida completamente normal si se controlan los síntomas con revisiones médicas periódicas y administrando las hormonas tiroideas que el cuerpo necesita y no produce correctamente. Pero es necesario tratarlo médicamente, indica la doctora Myriam Belmar, endocrina y dietista-nutricionista del Hospital Vithas Nisa Pardo de Aravaca: "No hay suplementos de yodo, ni plantitas, ni cambios en la nutrición, ni paleo, ni tratamiento holístico que lo controle, ni mucho menos cure".

Cuando no se controla, puede provocar problemas más graves como "aumento del colesterol y enfermedades coronarias", explica Belmar. En las mujeres, además, "desajustes en la regla, infertilidad y abortos de repetición (de forma recurrente)". Y, llevado al extremo, sin medicar y sin control, "un hipotiroidismo agravado puede llevar al coma mixedematoso [el específico que se produce cuando la deficiencia de tiroides termina afectando al cerebro]".

Las mujeres lo sufren hasta 2,5 veces más que los hombres

Se estima que la prevalencia de la disfunción tiroidea en España ronda el 9,9%, entre el hipotiroidismo total, que afecta al 9,1% de la población española, y el hipertiroidismo, que solo representa un 0,8%, según el estudio Prevalencia de la disfunción tiroidea en la población española, de la Universidad de Málaga. Esta misma investigación apunta a que las mujeres son 2,5 veces más propensas a sufrir esta enfermedad que los hombres. Pero el diagnóstico es más temprano en ellas mujeres —en torno a los 30—, mientras que los hombres son diagnosticados cerca de los 60 años. 

Esto implica que un 10% de los españoles no hayan relacionado sus desajustes en el peso con un mal funcionamiento de la glándula tiroidea hasta su diagnóstico. En la última década, diversos estudios han analizado esta relación, como recoge el libro gratuito online del doctor José Esteban Velasco en la web especializada Tiroides.net.

Puedes seguir Buenavida en Facebook, Twitter, Instagram o suscribirte aquí a la Newsletter.

Más información