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Presidentes africanos hasta el infinito y más allá

Kabila se aferra al poder en la RDC y el octogenario Biya baraja seguir al frente de Camerún tras 36 años en el cargo

Joseph Kabila, presidente de la República Democrática del Congo, en la sede de la ONU, el pasado septiembre. Ampliar foto
Joseph Kabila, presidente de la República Democrática del Congo, en la sede de la ONU, el pasado septiembre. Reuters

Comienza un año 2018 en África con importantes citas electorales con el previsible traspaso pacífico de poder en Sierra Leona en el mes de marzo. Sin embargo, todos los ojos estarán pendientes de las ansiadas elecciones en la República Democrática del Congo (RDC) que, si bien tienen fecha, el 23 de diciembre, corren un serio peligro de ser retrasadas de nuevo debido a las maniobras de Joseph Kabila para seguir en el cargo. Entre ambos comicios, el egipcio Al Sisi, el camerunés Paul Biya y el zimbabuense Emmerson Mnangagwa pondrán a prueba su control sobre sus respectivos países y Malí acudirá a las urnas en verano con un resultado bastante más incierto dada la profunda crisis que atraviesa.

Como viene siendo norma en la región de África occidental y salvo sorpresas de última hora, Sierra Leona se prepara para un traspaso pacífico de poder como ya ocurriera recientemente en Liberia, Ghana, Nigeria o Benín. El hasta ahora presidente Ernest Bai Koroma ha cumplido sus dos mandatos y no se puede presentar a las elecciones presidenciales del próximo 7 de marzo. De hecho, ya ha ungido a su posible sucesor, el economista de 66 años y actual ministro de Asuntos Exteriores, Samura Kamara, que se presentará en representación del Congreso de Todo el Pueblo (APC, siglas en inglés). Enfrente tendrá al exgeneral Julius Maada Bio, de 53 años, quien ya dirigió al país unos meses en 1996 como presidente de una junta militar.

Aunque aún no se han convocado oficialmente, Egipto debe celebrar elecciones presidenciales en mayo de este año para las que ya hay tres candidatos: el opositor de izquierdas y abogado de Derechos Humanos Jaled Ali, aunque su presencia en la carrera presidencial pende de un hilo por un asunto judicial que le podría llevar a la cárcel; el ex primer ministro Ahmed Shafiq, que ya fue derrotado por Morsi en los comicios de 2012 y al que el régimen acosa desde que anunció su candidatura; y el coronel Ahmed Konswa, también suspendido por osar a presentarse. Sin embargo, se da por hecho que el actual presidente, el mariscal Abdelfatah al Sisi, se presentará para un segundo mandato y si ello ocurre es prácticamente imposible que salga derrotado en un país que tiene bajo su absoluto control.

Más suspense podrían tener las elecciones presidenciales previstas en Malí para este verano. Aunque el actual presidente Ibrahim Boubacar Keita (IBK) ha anunciado su intención de presentarse para un segundo mandato, la profunda crisis en la que está inmerso el país podría darle alguna sorpresa. De hecho, su último movimiento de piezas es revelador y tiene lectura electoral: ha cambiado a todo su Gobierno y ha puesto al frente al ex ministro de Defensa, Soumeylou Boubèye Maiga, natural de la norteña Gao. Entre los posibles aspirantes a derrocarle destaca la presencia del ambicioso y joven ex primer ministro Moussa Mara, quien pretende crear un movimiento político a la imagen de la exitosa experiencia En marche de Emmanuel Macron en Francia. También suenan como presidenciables el eterno candidato Soumaila Cissé, el también ex primer ministro Modibo Sidibé, el histórico opositor Oumar Mariko y los menos experimentados Kalfa Sanogo, alcalde de Sikasso, y el empresario Aliou Boubacar Diallo.

IBK opta a un segundo mandato en Malí, pero la crisis que atraviesa el país podría complicarle las cosas

En octubre de 2018 le tocará el turno a Camerún. Todo está pendiente de la decisión del presidente Paul Biya (84 años, 36 de ellos en el cargo) de presentarse a los comicios, algo que se antoja bastante probable. Aún así, la crisis en la zona anglófona del país, que se siente discriminada frente al resto y que ha desencadenado una violenta respuesta del régimen, podría desencajar las piezas del puzzle camerunés. Entre los candidatos más sólidos se encuentra el veterano opositor John Fru Ndi, del Frente Social Democrático, si finalmente decide dar la batalla, y Akéré Muna, hijo del ex primer ministro Salomon Tandeng Muna. El resto de los aspirantes son menos conocidos. Sin embargo, será Biya quien tenga la última palabra. Si se presenta habrá poco margen para la sorpresa.

Cuando aún no se han desembarazado de la sorpresa de la caída de Robert Mugabe, Zimbabue se prepara para unas elecciones presidenciales en 2018, tal y como ha anunciado el actual presidente Emmerson Mnangagwa. Él mismo ya ha sido designado candidato por el partido ZANU PF y es, de hecho, el gran aspirante a consolidarse en el puesto al que fue aupado por un golpe de estado militar el pasado mes de noviembre. Enfrente podría tener a una mujer, la exvicepresidenta Joyce Mujuru, que fue purgada por Mugabe hace tres años y se presenta al frente de la Coalición Popular Arco Iris, pero pocas opciones tendrá ante un reforzado Mnangagwa que cuenta con todo el apoyo de la cúpula militar y el partido hegemónico.

A final de año, el plato fuerte. Según ha anunciado la comisión electoral independiente y tras enormes presiones de la oposición, la sociedad civil y la comunidad internacional la fecha elegida para las elecciones presidenciales en la República Democrática del Congo (RDC) será el 23 de diciembre. El mismo día habrá legislativas y provinciales. Este calendario permitirá a Joseph Kabila seguir en el poder dos años más de la fecha oficial de expiración de su mandato, prevista para diciembre de 2016, pero fija también un plazo para su salida ya que no se puede volver a presentar. Aún es pronto para conocer los candidatos, pero Félix Tshisekedi, hijo del histórico líder político Etiénne Tshisekedi recientemente fallecido, suena con fuerza.

RDC tiene una cita con las urnas el 23 de diciembre si las maniobras de Kabila no la retrasan de nuevo

Sin embargo, Joseph Kabila no parece del todo dispuesto a encaminarse hacia la casilla de salida y numerosas dudas planean sobre la celebración de estos comicios. Un reciente informe de la Federación Internacional de Derechos Humanos asegura que el régimen está alentando matanzas y toda suerte de violencia para generar una situación de aparente caos que justifique un nuevo aplazamiento electoral, mientras que, en los días pasados, una serie de manifestaciones contrarias a que Kabila siga en el poder que sucedieron por todo el país se saldaron con ocho personas asesinadas por la represión policial y decenas de detenidos. En este contexto, la cita con las urnas pende de un hilo.

Para este año están también previstas elecciones presidenciales en dos países que atraviesan sendos conflictos, como son Libia y Sudán del Sur, por lo cual no es descartable que en ambos casos sean retrasadas pese al trabajo ya realizado por las comisiones electorales y a la insistencia de Naciones Unidas. De igual forma, otros nueve países prevén elecciones legislativas: Yibuti, Gabón (donde el opositor Jean Ping ya ha anunciado la presentación de una gran coalición anti Bongo), Mauritania, Ruanda, Santo Tomé y Príncipe, Suazilandia, Togo, Guinea y Guinea Bissau, donde también hay muchas dudas acerca de su celebración este año dada la crisis política y el bloqueo que atraviesa el país.


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