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Los 10 africanos de 2017

Dirigentes clave, activistas, artistas, científicos y un deportista completan la selección de personajes de este año de cambios en África

En esta última semana del año, África no es un país retoma el resumen anual de los africanos más destacados en esta lista, subjetiva e incompleta, en la que se han seleccionado a dirigentes, activistas, artistas, científicos y un deportista. También se pueden leer las 10 mujeres africanas de 2017 en este enlace.

El presidente de Ruanda, Paul Kagame, el pasado septiembre en Washington.
El presidente de Ruanda, Paul Kagame, el pasado septiembre en Washington. REUTERS

Paul Kagame despierta pasiones (encontradas)

La sola mención de su nombre despierta pasiones. El presidente de Ruanda, Paul Kagame, es visto por unos como un líder ejemplar que ha sido capaz de sacar a su país del pozo del genocidio y la corrupción y fomentar la cohesión y el desarrollo, con el ejemplo de Kigali como una de las ciudades más limpias del continente africano. Mientras que para otros es un tirano ventajista que gobierna con mano de hierro un estado policial.

En todo caso, su victoria electoral del pasado mes de agosto a la soviética, con un 98% de los votos, le permite encarar un tercer mandato con la retaguardia tranquila y en estado de revista. Además, al espigado Kagame, en el poder desde el 2000, le espera este año un destino de altura. Si no hay sorpresas, se convertirá el próximo mes de enero en el nuevo presidente de la Unión Africana (UA) en sustitución de Alpha Condé. Seguro que no deja a nadie indiferente.

Sadio Mané vuela alto

Sadio Mané hace una espectacular chilena en el partido entre Arsenal y Liverpool del pasado 22 de diciembre.
Sadio Mané hace una espectacular chilena en el partido entre Arsenal y Liverpool del pasado 22 de diciembre.

Cuando Sadio Mané llegó a Dakar desde su Sedhiou natal tenía 15 años, unas botas de tacos destrozadas y el sueño de triunfar en el fútbol. Hoy este habilidoso delantero de regate eléctrico deslumbra en el Liverpool FC, es la estrella de la selección senegalesa clasificada para el Mundial de Rusia 2018 y se ha sumado sin reparos al movimiento de repulsa por la esclavitud de los migrantes en Libia junto a otros conocidos futbolistas como Pogba, Kondogbia o Doukouré.

Con sólo 25 años y considerado el jugador 23 del mundo, su carrera ha sido fulgurante y equipos como el Madrid y el Barça le siguen la pista. Ya ostenta el récord de haber marcado el hat trick más rápido de la historia de la Premier Ligue y la pasada temporada fue elegido mejor jugador de su equipo, clasificado para octavos de final de la Champions. Su nombre sonará aún más en 2018 por ser el estandarte de la selección senegalesa, que se ha colado por segunda vez en su historia para la fase final de una Copa del Mundo. “Me gusta escuchar, observar, aprender. Cada día es una oportunidad para trabajar duro y seguir acercándose al éxito”, asegura.

Moussa Faki Mahamat, el nuevo arquitecto de la Unión Africana

Moussa Faki Mahamat durante un discurso en el Parlamento Europeo.
Moussa Faki Mahamat durante un discurso en el Parlamento Europeo.

Es quien mueve los hilos en la Unión Africana. Moussa Faki Mahamat ha sido elegido en enero pasado presidente de la comisión continental para sustituir a la sudafricana Nkosazana Dlamini-Zuma. Gracias a la creciente preponderancia de su país, Chad, como garante de la seguridad y contra el terrorismo, Faki se ha revelado como un estratega incansable que ha tenido que lidiar con varios mihuras, como las crisis gambiana o zimbabuense, así como discutir los detalles del ingreso de Marruecos en la UA en fino equilibrio con la presencia en este organismo de sus archienemigos de la República Árabe Saharaui Democrática.

Faki, un hombre fiel como pocos al presidente chadiano Idris Déby, con quien ha sido primer ministro y titular de la cartera de Exteriores durante nueve largos años, es la persona sobre quien pivota una tarea nada fácil: la reforma de la propia Unión Africana, un ente degastado y con poca credibilidad a ojos de la opinión pública. “2018 debe ser el año de nuestro renacimiento”, ha dicho. Para ello, ya ha puesto en marcha alguna medida, como la entrada en vigor de un impuesto para todas las importaciones destinado a la financiación de la UA que evite su dependencia de donantes externos.

Emmerson Mnangagwa se comió al Viejo Bob

El presidente zimbabuense Emmerson Mnangagwa da un discurso en Pretoria (Sudáfrica).
El presidente zimbabuense Emmerson Mnangagwa da un discurso en Pretoria (Sudáfrica).

A Emmerson Mnangagwa le llaman el cocodrilo por una extraña combinación de astucia política y fuerte carácter. Pasará a la historia por haber destronado al todopoderoso Robert Mugabe, Viejo Bob, y sucederle en la Presidencia de Zimbabue. La batalla sorda que mantuvo con Grace Mugabe, esposa del jefe de Estado que también aspiraba al cargo, fue épica y le costó el puesto de vicepresidente, pero el cocodrilo contaba con una baza demasiado sólida como para ser obviada, el apoyo del alto estamento militar ocupado por sus compañeros veteranos de guerra.

Las cosas se precipitaron la noche del pasado 14 de noviembre, cuando el Ejército decidió hacerse con el control del país y poner al nonagenario y excéntrico Viejo Bob bajo arresto domiciliario. Tras unos días de confusión, la maniobra quedó al descubierto. Emmerson Mnangagwa estaba detrás de la operación y regresaba a Harare como si fuera un libertador. Sin embargo, su pasado como responsable del espionaje y la represión del Estado, así como de la financiación de su partido, no auguran que el cambio producido en Zimbabue haya sido precisamente para mejor.

Patrice Nganang, sin pelos en la lengua

El escritor camerunés Patrice Nganang sostiene un libro de Borges.
El escritor camerunés Patrice Nganang sostiene un libro de Borges.

Si de algo carece el escritor camerunés Patrice Nganang es de pelos en la lengua. El pasado 6 de diciembre fue detenido en el aeropuerto de Douala acusado de ultraje al jefe de Estado tras haber lanzado supuestas amenazas contra el presidente de su país, Paul Biya, y su longevo régimen a través de Facebook. Como telón de fondo, sus artículos relativos a la ola de contestación popular en las zonas anglófonas del país y la represiva respuesta de Biya. Nganang, muy crítico con el régimen, defiende que sólo un cambio de presidente puede conducir a una solución.

Nacido en 1970, Nganang es profesor de Teoría Literaria en la Universidad del Estado de Nueva York. Sin embargo es su faceta de escritor la que le ha valido el reconocimiento internacional, sobre todo a partir de la publicación de su segunda novela Temps de chien en 1999, con la que recibió el premio Marguerite Yourcenar y el Gran Premio Literario de África Negra, ambos en 2002.

Desde su posición de reconocido escritor residente en el extranjero, Nganang es la auténtica bestia negra del autoritario régimen de Biya y el amplificador exterior de la profunda crisis política que vive su país. En enero pasará ante los tribunales en un proceso que promete traer mucha cola.

Tedros Ghebreyesus, primer africano al frente de la OMS

El doctor Tedros Ghebreyesus durante una conferencia como nuevo director general de la OMS.
El doctor Tedros Ghebreyesus durante una conferencia como nuevo director general de la OMS.

En mayo pasado, el doctor etíope Tedros Adhanom Ghebreyesus se convirtió en el primer africano director de la Organización Mundial de la Salud (OMS) relevando en el cargo a la china Margaret Chan. El organismo internacional atravesó una profunda crisis de liderazgo debido a su lentitud a la hora de reaccionar frente a la epidemia de ébola que entre 2014 y 2016 afectó a cinco países africanos y el nombramiento de Ghebreyesus se interpreta como una respuesta frente a las críticas con la intención de abrir una nueva etapa. Precisamente la transformación de la OMS es una de las prioridades de su mandato junto a la cobertura sanitaria universal, la atención de las emergencias, la salud materno-infantil y los efectos del cambio climático.

El doctor Ghebreyesus nació en Asmara y, tras doctorarse en Reino Unido, adquirió prestigio internacional por su labor investigadora y de respuesta ante emergencias. Fue ministro de Sanidad de su país durante siete años, en los que consiguió el acceso de millones de personas a la salud, así como presidente del Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria. Su mandato al frente de la OMS no comenzó con demasiado buen pie cuando tuvo que rectificar, bajo la presión de numerosos profesionales y organismos internacionales de derechos humanos, la polémica decisión de nombrar al dictador Robert Mugabe embajador de buena voluntad de la OMS. Aún tendrá tiempo de demostrar su experiencia como gestor médico y subsanar este error de cálculo.

Ramón Esono, el delito de dibujar

Ramón Esono, delante de su obra 218 en la Bienal de Curitiva.
Ramón Esono, delante de su obra 218 en la Bienal de Curitiva.

A Ramón Esono lo detuvieron el pasado 16 de septiembre en Malabo, la capital de Guinea Ecuatorial. Desde entonces pasa sus días y sus noches en la cárcel de Black Beach, una de las peores del mundo. Había vuelto a su país para renovar su pasaporte y las autoridades le tendieron una trampa, acusándolo de manera torticera de falsificación y blanqueo de dinero, cuando todo el mundo sabe que a Esono lo mantienen preso por el delito de crear, de opinar diferente y de ser crítico con un presidente, Teodoro Obiang, que gobierna en su país con mano de hierro desde hace casi 40 años.

Cuando Esono publicó su novela gráfica La Pesadilla de Obi, en la que caricaturizaba al presidente y mostraba las vergüenzas de su régimen, sabía el riesgo que podía estar corriendo. Eso fue hace más de dos años y los cómics empezaron a circular de tapadillo por la propia Guinea. Ahora se enfrenta a un proceso judicial sin apenas garantías mientras las organizaciones de Derechos Humanos tratan de hacer ruido para que su caso no caiga en el olvido. El pasado mes de noviembre, el partido en el poder ganó las elecciones con un porcentaje de votos cercano al 98%. Las cartas siguen marcadas y Esono, en prisión.

Nasser Bourita, la hormiguita marroquí

Nasser Bourita, ministro de Exteriores marroquí, durante una reciente visita a China.
Nasser Bourita, ministro de Exteriores marroquí, durante una reciente visita a China.

Quienes le conocen aseguran que el diplomático marroquí Nasser Bourita es una hormiguita incansable. Desde su nombramiento en 2016 como ministro de Asuntos Exteriores ha sabido situarse como uno de los imprescindibles del régimen alauí. De avión en avión, reunión tras reunión, el incombustible Bourita es uno de los artífices del ingreso de Marruecos en la Unión Africana y ahora está a punto de conseguir otro de los objetivos marcados por el Palacio Real, entrar como miembro de pleno derecho en la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO).

Las reticencias encontradas en el seno de este organismo regional no parecen desmotivar al ministro que va y viene entre Monrovia, Bamako, Dakar, Niamey y Rabat con pertinaz entusiasmo. Tras hacer sus pinitos en Naciones Unidas, Bourita fue aprendiz antes que fraile y subió los escalones de la diplomacia marroquí con paso firme pero sin saltarse ni uno. De su mano, Marruecos se ha convertido en uno de los grandes financiadores en África subsahariana y la chilaba del rey Mohamed VI está detrás de casi todos los grandes proyectos en marcha, ya sea un gaseoducto nigeriano o la reforma de la laguna de Abiyán.

Ras Bath, un rastafari que asusta al poder

Con sus pequeñas rastas por bandera, Mohamed Youssouf Bathily, más conocido por su sobrenombre de Ras Bath, se ha convertido en un auténtico fenómeno de masas en Malí. Licenciado en Derecho y locutor radiofónico, su programa Las cartas sobre la mesa se convirtió en la voz más crítica de un país sumido en una grave crisis identitaria, intervenido por Naciones Unidas y acosado por el terrorismo, el desempleo, la falta de horizontes y la corrupción. Seguido por decenas de miles de jóvenes descontentos con este desolador panorama y al frente del movimiento Ante Abana, Touche pas ma Constitution, Ras Bath fue uno de los artífices que impidieron que el presidente Ibrahim Boubacar Keita reformara la Carta Magna.

Pero este desafío al poder político y sus aceradas críticas le pusieron en el punto de mira de las élites. Denunciado por “incitación a la desobediencia” de los soldados malienses, ha sufrido la persecución de la justicia en un proceso que al final acabó con su exoneración y con la dimisión del ministro de Justicia. La imagen del que pretendían abatir ha salido fortalecida. Ras Bath, al igual que sus amigos de Y’en a marre (Senegal), Balai Citoyen (Burkina Faso) o Filimbi (RDC), bebe de las fuentes del panafricanismo revolucionario de Thomas Sankara y se apoya en Youtube, Facebook y las redes sociales para provocar una sacudida a una sociedad doliente. En 2018, año electoral en Malí, su voz se seguirá escuchando.

Calestous Juma o la ciencia aplicada al desarrollo

El pasado 15 de diciembre, el viejo profesor keniano Calestous Juma perdía su personal batalla contra el cáncer. Con su muerte, África se queda huérfana de una de sus voces más autorizadas en la defensa de la aplicación de la ciencia y la tecnología en el desarrollo sostenible. Profesor de la Harvard Kennedy School y miembro de la Royal Society londinense, la Academia de Ciencias de EEUU y la Academia Africana de Ciencias, entre otros organismos de reconocido prestigio, fue el fundador y director del Centro Africano para Estudios Tecnológicos y ha sido considerado como uno de los africanos más influyentes del mundo en los últimos años.

Profesor e investigador, pero también un gran divulgador, editor de revistas científicas y colaborador habitual de periódicos internacionales, Calestous Juma no temía a las polémicas científicas de nuestro tiempo. Ardoroso defensor de la biotecnología como un medio para alcanzar la seguridad alimentaria global estuvo en el objetivo crítico de los grupos que rechazan los organismos genéticamente modificados. “Nuevos desafíos como el cambio climático exigen nuevas respuestas tecnológicas”, escribía por ejemplo en The Guardian en 2014. La huella de Juma, en fin, es inmensa, tal y como reconocieron destacados dirigentes africanos y organismos científicos del mundo tras su reciente muerte.


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