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Togo, en pie en la calle y en las redes

Internet y las herramientas de mensajería inmediata han aumentado el impacto de las protestas y la capacidad de movilizarse de los activistas de este país

Protestas contra la reeleción del presidente en Lome (Togo) el pasado mes de octubre.
Protestas contra la reeleción del presidente en Lome (Togo) el pasado mes de octubre.

Hace casi tres meses que los togoleses se lanzaron a la calle. Durante este tiempo algunas de las manifestaciones han sido multitudinarias. Y en el origen de las protestas se sitúa una reclamación que se ha repetido en los últimos años en diferentes países del continente: una renovación al frente del Estado. En el caso de este pequeño país del golfo de Guinea, la reivindicación desborda contenido. Hace doce años que Faure Gnassingbé Eyadéma está al frente de la república y aspira a un tercer mandato. No es amigo de la alternancia que algunos sectores de la sociedad togolesa reclaman como una muestra de salud democrática. Faure Gnassingbé sucedió a Gnassingbé Eyadéma, su padre, que se había hecho con el control del país en 1967. Es decir, en 2017 se han cumplido cincuenta años de la presidencia de la misma familia. El régimen togolés se ha ganado el dudoso mérito de ser una de las últimas dinastías republicanas del continente.

El origen de este ciclo de protestas fue, en realidad, la convocatoria de un partido de la oposición, el Parti National Panafricain (PNP). Pero la represión de las manifestaciones, el estallido de violencia, las detenciones y un número desconocido de muertos en esa primera cita, hicieron que el movimiento se convirtiese en un fenómeno popular. Ese es el relato que defiende Farida Nabourema, una activista togolesa que se ha destacado especialmente durante este ciclo de protestas. “Es la primera vez que tenemos acciones continuas de esta envergadura y las redes sociales están desempeñando un papel”, señala la defensora de los derechos humanos.

Si todos nosotros, en el interior y en el exterior, nos ponemos a presionar a @FEGnassingbe. Tendremos un #TogoDebout (Togo en pie) para la vuelta a la #C92Tg (Constitución de Togo de 1992)

Mientras el liderazgo de las protestas se diluía en la masa, la dimensión digital de la movilización se reforzaba. #TogoDebout fue el hashtag con el que se pretendía federar la reacción a aquella primera acción del 19 de agosto. Desde muy temprano este hilo de comunicación se convirtió en una forma de intercambiar información, pero sobre todo, en la manera de aglutinar a los colectivos descontentos y de tender un puente entre los togoleses de dentro y los de fuera, los de la diáspora. No se puede perder de vista que la penetración de Internet en el país se sitúa en torno al 13%, según los últimos datos de junio de este año de Internet World Stats, y que el régimen de Eyadéma se ha empeñado en controlar la información.

Concentración este lunes 28 de agosto de 18h-20h. Todos a la plaza de la République de Paris #TogoDebout y marcha por la libertad #TogoEnMarche #Togo

#Togo: Gran movilización mundial de la diáspora togolesa este sábado 7 de octubre de 2017. #Paris #Berlin #Washington #NewYork #Montreal #Ouagadougou #Accra #Libreville #TogoDebout #FaureMustGo. Diáspora africana de todos los lugares del mundo, ven a apoyar a tu hermano togolés #TogoEnMarche

Farida Nabourema asegura que este movimiento ha permitido “que se despertase la conciencia de la población, sobre todo la de colectivos menores de 40 años”. A partir de la primera manifestación, el resto de movilizaciones ha tenido reflejo en las redes sociales y el hashtag ha servido para difundir de manera inmediata tanto la imagen de protestas multitudinarias como las escenas de la policía y el ejército reprimiendo a una población civil desarmada, resuelta y comprometida.

Imagen de #Lomé, capital de #Togo. Hemos llegado a ser un millón en las calles #FaureMustGo #Togoviwofon #TogoDebout #Africa

#Togo frente a frente con los verdugos del pueblo. El pueblo soberano vencerá #TogoDebout. Ningún poder es eterno. Es Dios quien provee.

Las referencias a la Constitución de 1992 son continuas en los mensajes que se comparten en las redes, fundamentalmente porque esa es una de las principales reivindicaciones de las protestas en las calles. “Exigimos regresar a la constitución que recibió el apoyo de más de un 97% de los votantes y que después cambió por su cuenta el dictador Faure Gnassingbé Eyadéma en 2002. Esa constitución decía que nadie puede hacer más de dos mandatos seguidos y eso nos aseguraba una cierta alternancia política”, explica Nabourema.

En algunos casos esa solidaridad alimentada desde las redes se ha materializado con el envío de misiones de observación o de emisarios de la sociedad civil con un mandato de mediación que se han tenido que hacer frente también a los obstáculos de las autoridades. El presidente Faure Gnassingbé Eyadéma ha sido mencionado directamente en buena parte de los tuits. Si bien es cierto que ninguna de las dos cuentas está verificada por Twitter, parece aceptado por todo el mundo que se trata de las cuentas oficiales.

La CEDEAO parece haber abandonado al pueblo de Togo delante de las armas y las balas de @FEGnassingbe. Una situación trágica #TogoDebout

Las críticas también han llegado a instituciones regionales como la CEDEAO-ECOWAS que en otros momentos ha mediado en conflictos sociales; a organizaciones internacionales como la Organización Internacional de la Francofonía (OIF) que tenía previsto un encuentro en Lomé que fue finalmente suspendido con un severo golpe al prestigio de Faure Gnassingbé Eyadéma; o a otros presidentes de países vecinos que se podía sentir emplazados a actuar como el burkinés Roch M.C. Kaboré, el guineano Alpha Condé, el senegalés Macky Sall, el ghanés Nana Akufo-Addo o la presidencia de la Costa de Marfil.

En este ciclo de protestas, las TIC han permitido a las organizaciones de la sociedad civil movilizadas informarse, motivarse, organizarse y alertar al público “sobre los diferentes manejos de las autoridades para debilitar al movimiento y desprestigiar a sus líderes”, según las explicaciones de Nabourema. De la misma manera los participantes en la campaña, activistas y manifestantes a través de las redes han intentado llamar la atención de los medios internacionales en el entorno digital, considerando que podían dar una nueva dimensión a la protesta gracias a su difusión. Muchos de estos medios, sobre todo, los francófonos se han hecho eco de esta revuelta ciudadana en diferentes momentos de estos casi tres meses de protestas.

La movilización ha empezado en todos los rincones de Togo @France24_fr, @LePointAfrique, @le_Parisien, @LeMonde_Afrique, @AFRICA24T

Julie Owono, una activista camerunesa, experta en derechos en Internet y directora ejecutiva de la ONG francesa Internet Sans Frontières lanza la reflexión que explica por qué es una mala idea bloquear la red, según la experiencia del país africano: “Togo es un país pequeño. ¿Cuántas veces aparece en las noticias? Sin embargo, ahora ha salido en muchos medios de comunicación porque allí las autoridades han cortado internet. Quizá si no lo hubiesen hecho, no se habría hablado de las protestas, pero ahora todo el mundo lo sabe”.

El 5 de septiembre, apenas quince días después del inicio de esta escalada de protestas y la víspera de una manifestación que se había planteado como determinante se lanzaron los primeros avisos. En la mayor parte de los casos, el temor es que las autoridades hayan bloqueado las redes para intensificar la represión y evitar que se sepa.

Inmediatamente a través del hilo de Twitter de la campaña #TogoDebout se intenta llamar la atención de organizaciones internacionales de defensa de los derechos fundamentales en el entorno digital, así como de los medios de comunicación con más repercusión. Muy pronto, también, empezaron a compartirse mensajes con consejos para eludir el bloqueo.

“Bloqueando internet”, señala la activista Farida Nabourema, “pretendían sembrar el pánico entre el pueblo y frenar la movilización. Aunque se ha demostrado inútil porque los togoleses nunca habían sido tantos en las calles del país”. Para esta significada lideresa de la sociedad civil las autoridades han intentado silenciar las imágenes sobre la represión de las manifestaciones, pero añade que vivir cinco décadas bajo el régimen de los Eyadéma ha afilado la resiliencia del pueblo togolés. “Sabemos improvisar y estamos dispuestos a superar cualquier traba que nos imponga el despotismo”, advierte Nabourema.

Cinco días después se restituyó la conexión. Pero desde ese momento, la red ha sufrido restricciones constantes, en unos casos una reducción del ancho de banda que los usuarios notaban perfectamente, en otras ocasiones, Internet volvía a apagarse completamente. A menudo, estas incidencias más graves se han producido durante la preparación de grandes manifestaciones de la sociedad civil. Recientemente algunos ciberactivistas han denunciado las actividades de hackers extranjeros. Lo cierto es que no aportan demasiadas pruebas, pero los cortes de internet que sí que se han podido demostrar arrojan dudas sobre las intenciones y los métodos de las autoridades togolesas.

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