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El ingenio de Adrià se cuela en las aulas

Sapiens, el proceso creativo de elBulli, se aplica en 17 colegios dispuestos a revolucionar su modelo educativo. Todos podemos aprender a innovar

Ferran Adrià durante su visita a la Escola Institut Les Vinyes en 2016.
Ferran Adrià durante su visita a la Escola Institut Les Vinyes en 2016.

Ferran Adriá fue el primero en llevar humo a la mesa y quien inició una revolución en los fogones a la que se han sumado cientos de cocineros. Ahora Adrià, junto a la Fundación Telefónica, se ha embarcado en un proyecto, Escuelas Creativas, que desde octubre de 2016 aplica en 17 centros Sapiens, el sistema de ingenio de elBulli. El miércoles se entregaron premios a los tres mejores proyectos, pero la intención es que la transformación en los centros madure a medio plazo.

La idea surgió como una hoja suelta en 2014 de la exposición de Telefónica Ferrán Adriá: auditando el proceso creativo. Se organizaron entonces talleres escolares que funcionaron muy bien. “Creo que hay una revolución en muchas escuelas y que la gente no es consciente. Me gustaría que esta forma de cuestionarse y hacer cosas llegase a la Universidad”, aspira el cocinero. "Ya no hay profesores, hay líderes. Con Internet cambia todo, el conocimiento está ahí”, teoriza. A los niños hay que darles herramientas para resolver los problemas del futuro que hoy desconocemos.

Trescientos centros se postularon para el proyecto y se eligieron 17, aunque los materiales ideados por Adriá y 35 expertos en educación están al alcance de cualquiera en una web (fundaciontelefonica.com). “Sapiens es el antidogma. Es como un software para hacer lo que quieras. Por eso los profesores lo sienten suyo. Si quieres hacer partícipe a la gente tienes que dar libertad”, subraya Adrià.

A los centros se les exigió que desde el inicio las familias se implicaran en un plan que necesita la complicidad del barrio y los agentes sociales y económicos. Después, con los materiales aportados por Escuelas Creativas, profesores y alumnos se sentaron a dialogar sobre el pasado del centro y su presente —no se puede crear sin conocerse, dice Sapiens— y se organizaron en grupos, porque en colectivo se llega más lejos.

La exposición de Telefónica Ferrán 'Adriá: auditando el proceso creativo'.
La exposición de Telefónica Ferrán 'Adriá: auditando el proceso creativo'.

Todo ese análisis de la situación de la escuela se documenta, se registra y se revisa para ver la progresión del proyecto. Una sistematización que sorprende cuando se trata de ingenio. “Es obligatorio para ser eficiente. Quiero ser ordenado para ser anárquico”, sostiene. “He trabajado con algunos de los creativos más importantes del mundo —Tapiès, Barceló, Richard Hamilton…— y no he visto a ninguno que no sea ordenado”. En elBulli, incluso, registraban las recetas fallidas.

"Hay que incorporar el concepto empresarial en las escuelas"

Tras analizar las fortalezas y debilidades del centro, cada uno se marca una estrategia con un gran objetivo que se subdivide. Así, por ejemplo, en la Escuela Superior de Diseño de Soria se decidió trabajar de una manera menos tradicional y salir a la calle para hacerse visibles en la ciudad. En el instituto Enrique Tierno Galván de Moncada (Valencia), algo estigmatizado, han levantado un aula abierta en el patio que fomenta actividades extraescolares donde antes solo había gravilla que servía de munición. O el centro de educación especial Eusebio Martínez (Alcantarilla, Murcia) ha conseguido que se hicieran oír y ver sus alumnos con discapacidades a través del arte escénico, plástico o visual.

En elBulli cada cocinero se plantea sus metas, pero en Escuelas Creativas lo han descartado para no cortar las alas a los niños. “Yo en esto sería muy bruto”, confiesa Adrià, “pero con ocho años no puedes preguntarle ya al menor qué quiere hacer. Era muy importante que, lo que yo hago de forma radical, los expertos lo tradujesen a un lenguaje amable”.

“Me voy a llevar algún cachete, pero hay que incorporar el concepto empresarial en las escuelas”, insiste una y otra vez el chef, profesor en Harvard. “Se dice que a los niños no hay que hablarles de economía y están equivocados. Es importante incorporar el modelo de negocio, porque si no hacemos creatividad basada en el arte, que está muy bien, pero es muy diferente de la creatividad versus innovación”.Hoy las escuelas de negocios estudian su fenómeno comercial.

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