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ONCOLOGÍA

El cáncer de mama estrena en un solo fármaco la inmunoterapia y la quimio

La combinación de ambos productos permite tratamientos dirigidos más potentes y con menos efectos secundarios

cáncer de mama
Mamografía realizada en 2014 en Andalucía a una mujer en una unidad móvil de detección precoz de cáncer de mama.

Lo más nuevo en oncología, la medicina personalizada, se ha unido a lo más tradicional, la quimioterapia, para ofrecer un tratamiento dirigido que permita actuar más agresivamente en el tratamiento de un tipo de cáncer de mama con muy pocos efectos secundarios. Esta mezcla revolucionaria, como la ha calificado esta mañana Miguel Martín, jefe de Oncología del hospital Gregorio Marañón de Madrid y presidente del Grupo de Investigación en Cáncer de Mama (Geicam), sirve para tratar a personas con un tipo de cáncer de mama muy especial: las que tienen sobreexpresada una proteína en la superficie de las células, el HER2, pero que ya han fracasado con las demás alternativas terapéuticas existentes.

El medicamento Kadcyla combina dos productos en uno: por un lado, el trastuzumab, el primer tratamiento personalizado para cáncer de mama (comercializado como Herceptin), al que se le ha añadido un potente quimioterápico, el DM-1 (Emtansina), ha explicado Joan Albanell, jefe de Oncología del Hospital del Mar de Barcelona. La unión permite lo que se considera un hito: dirigir la quimioterapia solo a las células cancerosas, con lo que aumenta la supervivencia de las pacientes y, además, se reducen muchísimo los efectos secundarios.

La clave del producto, de Roche, está en el brazo que une ambos compuestos. Este tenía que ser lo suficientemente resistente como para aguantar los ataques de enzimas y otros factores mientras circula por el flujo sanguíneo, pero vulnerable a los ataques dentro de las células cancerosas, ha dicho Albanell. Así se consigue que el componente inmunoterápico (el trastuzumab) lleve la quimioterapia hasta las células alteradas y solo hasta ellas, que son las que tienen el exceso de receptores. Pero, al entrar en ellas, el fármaco introduce también la quimioterapia, que se libera y destruye desde dentro el tumor. Este método le ha merecido el apodo del caballo de Troya de la oncología, ha indicado Albanell.

Como es habitual en las investigaciones de nuevos tratamientos oncológicos, el producto se ha ensayado primero en pacientes que ya no tenían otra alternativa. El cáncer de mama HER2+ (positivo, que tiene estos receptores en exceso) representa alrededor del 20% de los 25.000 cánceres de mama que se diagnostican al año, ha dicho Martín. Los tratamientos actuales han conseguido una gran tasa de control de esta variante, pero alrededor de un 20% acaba resistiendo a los tratamientos. Con este nuevo fármaco, usado en cánceres de mama HER2+ metastásico, la supervivencia libre de progresión (el tiempo que se tarda hasta que el cáncer vuelve a aparecer) llega hasta los 9,6 meses de media, ha dicho Ana Lluch, oncóloga del Hospital Clínico de Valencia. Pero, sobre todo, también aumenta la supervivencia de los afectados: de 25 a 31 meses de media.

El incremento de la supervivencia ha sido considerado por Martín y Lluch (los tres oncólogos presentes han participado en los ensayos del fármacos) un indicador claro de que el medicamento debe ser financiado. Martín admitió que se supone que va a ser costoso, aunque no pudo precisar el precio.

Pero Lluch ha insistido en que esta nueva aproximación tiene más ventajas. elimina efectos secundarios como la alopecia, los vómitos y las náuseas, y produce un cansancio mínimo. "Son efectos muy soportables que permiten mantener el tratamiento largo tiempo, porque no acumula toxicidad". Además, es sencillo de administrar: se trata de una infusión de unos 30 minutos cada tres semanas, ha dicho Albanell, quien ha resaltado que los pacientes refieren que tienen una menor percepción de la enfermedad con ellos.

Los médicos consideran que este tratamiento puede ser un nuevo paradigma por otro motivo: aunque solo se haya aprobado para los casos más graves, han hecho ensayos, que se están analizando ahora, que indican que los beneficios del medicamento pueden ser aún mayores si se emplea antes. Y queda por explorar todas sus posibles combinaciones con otros antineoplásicos. "Si no existe limitación económica para su uso, su impacto será enorme", ha vaticinado Martín. "Se puede pensar en curar" este tipo de cáncer de mama.

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