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COLUMNA

El programa Consolider, otro cadáver en el armario

En la primavera del año 2005, en respuesta a la Estrategia de Lisboa aprobada por el Consejo Europeo, el Gobierno de España presentó una iniciativa sin precedentes llamada Programa Ingenio 2010. Con este programa se reconocía el abandono histórico que la investigación científica había sufrido en nuestro país y, más importante, se establecían una serie de medidas para corregirlo. La filosofía de la iniciativa explicaba que "en un futuro lleno de desafíos, la inversión en I+D+I es la clave para mantener y aumentar el crecimiento, la productividad y el bienestar de nuestra sociedad”.

El programa financió 77 proyectos de excelencia, 822 grupos de investigación y el trabajo de casi 7.500 investigadores"

Nuestro Gobierno se fijó un objetivo principal: alcanzar antes de 2010 la plena convergencia española con la Unión Europea en materia de inversión en I+D, estimada en una media del 3% del PIB de cada uno de los países miembros. La inversión debía mantener los esfuerzos ya existentes en I+D pero, además, crear nuevos programas para impulsar la investigación de excelencia. Uno de los pilares estratégicos del Ingenio 2010 fue la creación del programa Consolider. Este programa pretendía reforzar el tejido científico del país incentivando la formación de redes de investigación entre nuestros grupos. El programa nos aportó dos características sin precedentes: primero, una inversión relativamente alta (una media de 80.000 euros por grupo y año) y, especialmente, una duración de cinco años. El tiempo, el dinero y la colaboración nos permitieron estructurar nuestros laboratorios de manera relativamente estable y más eficiente, diseñar proyectos a medio plazo e impulsar nuevas líneas de investigación arriesgadas pero originales y situadas en la frontera del conocimiento.

Al cerrar el programa Consolider se han abandonado nueve años de inversión en talento y una de las redes de investigación más productivas de nuestra historia"

Consolider se inició en 2006. Tras cinco convocatorias y nueve años, el programa financió 77 proyectos de excelencia, 822 grupos de investigación y el trabajo de casi 7.500 investigadores. Los proyectos implicaban desde la astrofísica a la conservación de los bosques y desde la lingüística a la biomedicina. El programa recibió un total 350 millones euros durante esos nueve años. Han pasado 10 años y el programa Consolider ha sido completamente desmantelado.

Por alguna razón nunca se han hecho públicos los resultados numéricos del programa aunque en privado los representantes del Ministerio de Economía reconocen que el Consolider ha sido una iniciativa tremendamente exitosa, impulsando unos altísimos índices de incremento en la calidad de la producción científica de los grupos participantes. A título personal, pertenecer a uno de estos consorcios nos permitió estabilizar la estructura de nuestro laboratorio e incrementar nuestra productividad en más de un 25%.

Rescatar Bankia ha costado 36.000 millones de euros o 930 años de programa Consolider

Los gestores de la ciencia alardean de que este ha sido un gran esfuerzo presupuestario y defienden que han cumplido con lo que propuso en el marco del Ingenio 2010. Nada más lejos de la realidad. La filosofía del programa era “alcanzar la plena convergencia española con la Unión Europea en materia de inversión en I+D y mantenernos en el nivel que nos corresponde por nuestro peso económico y político en Europa”. Desgraciadamente, la inversión en I+D sigue estando muy lejos de la media europea. España reinvierte un 1,2 % de nuestro discreto PIB, frente a una media del 2% de la Comunidad Europea o el 3% de Alemania y Finlandia. Al cerrar el programa Consolider se han abandonado nueve años de inversión en talento y una de las redes de investigación más productivas de nuestra historia.

Rogamos a nuestro Gobierno que resucite el espíritu del viejo Ingenio 2010 en un nuevo Ingenio 2020"

Parece burlesco que quieran hacernos creer que programas de futuro, como el Consolider, representa un gran esfuerzo presupuestario. Por comparar: durante el año 2014 la Dirección General de Tráfico (DGT) recaudó 393 millones de euros en multas de tráfico. O lo que es lo mismo, destinando a I+D menos de un 10% de lo que recauda anualmente en multas la DGT, podríamos mantener el programa Consolider. Otro ejemplo: rescatar Bankia ha costado 36.000 millones de euros o 930 años de programa Consolider.

Los coordinadores y participantes de los proyectos Consolider, entre los que se encuentran varios premios Príncipe de Asturias, así como la comunidad científica en general y el resto de la ciudadanía que así lo desee, pueden denunciar, al adherirse a esta carta, el nuevo abandono que la investigación científica está sufriendo en nuestro país e invitar a nuestros políticos a reflexionar en voz alta y públicamente sobre esta situación. Rogamos a nuestro Gobierno que resucite el espíritu del viejo Ingenio 2010 en un nuevo Ingenio 2020. Como medidas concretas sugerimos una inversión justa en I+D, comparable al esfuerzo de los países de nuestro entorno (2% del PIB) y solicitamos el compromiso de mantener activas las redes de investigación generadas por el Consolider.

Vivimos una época de cambios obligados y decisivos. La única ventaja que hoy podemos sacar de esta crisis sin precedentes es la oportunidad de decidir la estrategia con la que reconstruir nuestra sociedad. Podemos volver a basarla en conceptos y burbujas efímeras o podemos aprender de errores pasados. Como se nos aseguraba en la primavera de 2005, frente un mundo global y un futuro lleno de desafíos, la inversión en I+D es la clave para mantener y aumentar el crecimiento, la productividad y el bienestar de nuestra sociedad.

Albert Pol, Investigador ICREA en IDIBAPS, Barcelona.

Miguel Ángel del Pozo, Investigador del CNIC, Madrid.

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