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Mida sus conocimientos con los de un niño de diez años

He aquí doce lecciones que nos dejó 'MasterChef, que anoche llegó a su final con la victoria de Manuel

Aina, finalista de 'MasterChef junior 2'.
Aina, finalista de 'MasterChef junior 2'.

Espalmar o golpear un filete para que quede más fino, elaborar un flan sin huevo ni azúcar, confitar, el significado de la palabra kumquat… MasterChef, cuyo formato para niños se acabó ayer con la victoria de Manuel, nos ha dejado innumerables enseñanzas: desde cómo hacer la compra como un profesional (no vaya a ser que se nos olvide el chocolate para hacer un pastel de cacao, como le pasó a Lluc, y nuestra vecina sea tan poco dadivosa como la simpar Teresa) hasta el modo de mejorar la presentación (ahora se dice emplatar). Si usted se encuentra entre los casi 3 millones de españoles que ha seguido el programa con total veneración, sabrá ya que un cachopo es una carne empanada riquísima o que el pescadero no se burla de usted cuando le ofrece "urta" y "sargo". También habrá descubierto que invitar a un amigo vegano a cenar a casa no es tan complejo como parece, y que existen tres formas distintas de preparar merengue (¡viva!). Mida sus conocimientos como espectador del programa con estas 12 lecciones que niños de diez años supieron asimilar con talento. Ahora es su turno.

El jurado de 'MasterChef'.
El jurado de 'MasterChef'.

1. "Si quieres, puedes", desafía Samantha a sus concursantes. Primer buen consejo de partida. "¿Has probado lo que has cocinado?", continuaba después. Nadie le dirá que está soso, si usted se percata antes.

2. Productos que no conocíamos (o que solo nos sonaban). Al rape, en Asturias, le llaman pixín; y en Canarias, baifito al cabrito. Quizá ahora se atreva a utilizar tirabeques, unas vainas de la misma familia que los guisantes pero aplastadas, o el apio nabo (un superalimento parecido al apio pero de sabor más intenso, con cero calorías y últil para aromatizar sopas y guisos). El kumquat es la naranja china o enana, otro cítrico más. Hemos descubierto que el mojo rojo canario se hace, entre otros ingredientes, con pimentón; y el verde con perejil o cilantro y pimienta verde. El gofio es una harina de cereales, de trigo o millo. Seguro que los cocineros junior no olvidan que los callos son las tripas de la vaca (impagable esa primera emisión del programa donde los concursantes daban su primera clase de comida regional) y el atascaburras, un triturado de patata guisada con bacalao.

3. ¿Una flor eléctrica? Para sorprender a los comensales, no hace falta ser Ferran Adrià. Existe la fascinante flor de Sichuan, comestible y similar a una margarita sin pétalos, que produce un hormigueo al ser testada. Puede tirar también de ajos negros (ligeramente dulces) o del peculiar rambután, un fruto de la familia del Litchi que combina bien con ensaladas asiáticas.

4. Atención al corte. Si nos gusta lo crudo, no podemos olvidar que el steak tartar se corta siempre a cuchillo. Para las patatas a la riojana, Mario -el ganador del pasado Masterchef junior- aconsejó a los nuevos que al partir la patata, esta hiciera un chasquido (hasta entonces, se ha de seguir guisando).

5. Jugar con texturas está al alcance de todos. Vicky, la ganadora de MasterChef 2, experimentó con ellas poniendo a unas bolas de queso, pistacho picado, sésamo y un caramelo. ¿A que no suena complicado? En la edición infantil, Marta se lució con un bizcocho de mermelada y chocolate negro.

6. No deberíamos… Tostar los pistachos, por ejemplo, ya lo dijo Jordi Cruz: los frutos secos se suelen tostar, pero no estos, que ya tienen un sabor intenso. Tampoco conviene dejar la legumbre cociendo sin más: los pequeños nos enseñaron la importancia de espumarla (quitar el borbollón que se crea), porque es el modo en que el alimento suelta las impurezas al cocer.

7. Cocer, ese mundo. Gracias al reality, ahora muchos sabemos que el cuscús no se cuece, sino que se hidrata con agua hervida, y luego se enfría. Masterchef viajó a Lisboa en su cuarta edición para adultos, y allí nos enseñó a blanquear el bacalao, es decir, a cocerlo en agua fría para quitar el exceso de jugos y suavizar su sabor. Miguel Vieira, el cocinero portugués, nos instruyó en cómo se confita un alimento: cocinándolo en un elemento graso a baja temperatura, a unos 60 ºC. La cocción del marisco o la verdura se corta con hielo abundante.

8. Emplatar bien, aunque no sea un restaurante. Varios consejos que nos brindó el jurado: no esconder el elemento principal y salsear con un instrumento llamado biberón (bote de plástico con la boquilla fina). El plato puede ser un lienzo, pero no hay que recargarlo (que se lo digan a Guillermo). Los profesionales insisten: "Sí, hay flores comestibles para decorar, pero solo las pondremos cuando tengan sentido".

El jurado insiste: "Sí, hay flores comestibles para decorar, pero solo las pondremos cuando tengan sentido"

9. No todos comemos lo mismo. Con Celia Lastres, ya histórica concursante vegana, aprendimos que podemos hacer una pizza con un queso de anacardo. Y que el seitán, sustituto de la carne, es un alimento de origen asiático que se obtiene a partir de harina de trigo integral. En el flan antiintolerancias, en lugar de huevos, usaremos iota, un espesante natural que se obtiene de algas marinas.

10. Hay que arriesgar, "pero no hacer cosas raras", que diría Pepe. "Una carrillera se hace con vino, no con naranja, que le da acidez, al tartar no le eches salsa de soja, el cachopo no puede llevar canela", le recomendó a los niños el chef de El Bohío. Que esto no merme su imaginación: el cocinero Toño Pérez (El Atrio en Cáceres) nos alumbró con la combinación mar y montaña: careta de cerdo y cigala.

11. Los detalles cuentan. A base de regañinas a los pequeños concursantes (también a los adultos), hemos tomado nota del protocolo en la mesa, como el modo de servir el agua a los invitados: nada de elevar el vaso de la superficie. Jordi Cruz nos dio alguna lección sobre el té: si infusiona más de 3 minutos, quedará un sabor amargo.

12. Cuidado con los postres. Ahora sabemos que podemos hacer tres tipos de merengue: francés (con igual cantidad de claras que de azúcar), italiano (el azúcar se transforma en almíbar) o suizo (lleva el doble de azúcar que de claras). "Ah, y bol grande para montar las claras y que entre bien el aire", recalca Samantha. Para tartas, use moldes desmontables que permitan sacar mejor la base horneada. El buen hojaldre siempre cruje.

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