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FOTOGRAFÍA

¡Todo el mundo al cole!

Un trayecto y muchos modos de realizarlo

Millones de niños recorren cada día un camino plagado de ostáculos para llegar a clase

Estas escenas pertenecen a un viaje por el mundo a lo largo de esas travesías de superación

En la región brasileña del Sertão, al norte del país, los niños van a la escuela en burro, en caballo o carromato. FOTOGALERÍA
En la región brasileña del Sertão, al norte del país, los niños van a la escuela en burro, en caballo o carromato. Sipa

"¡Vamos, al cole!" Es la frase con la que comienzan el día miles de millones de niños, pero no significa lo mismo en todas partes. Lo que para muchos representa un hecho cotidiano, sencillo, unos días ilusionante y a ratos fastidioso por lo que significa volver a las obligaciones, los horarios y los madrugones; para otros se convierte en el primer paso de un logro: el de llegar a la escuela.

Burros, canoas, raquetas de nieve, rick­shaws, llanuras interminables que atravesar, recorridos peligrosos en mitad de conflictos o caminatas por barrios marginales donde la seguridad es un bien escaso. Estos son los medios que deben utilizar y los peligros que se ven obligados a sortear para acceder a ese derecho universal que se llama educación y que tantas veces pasa por las vidas de los escolares sin que se le dé la importancia que merece.

No es el caso de los pequeños de las imágenes que pertenecen a la exposición Caminos a la escuela, en las salas de la Fundación Canal en Madrid a partir del 24 de septiembre. Ellos son Fabricio, Márcia, Mateus y Maiara, de Brasil; Santiago, de Nueva York; las guyanesas Alicia y Kelly, y Elisabeth que vive en el asentamiento chabolista de Kibera en Nairobi, entre otros. Como muchos millones de chavales, saben que el camino a la escuela es solo el primer paso del esfuerzo que realizan para aprender. Son conscientes de que en ese recorrido diario se encuentra su oportunidad de un futuro mejor. Aún hay otros 57 millones de niños de los 2.200 millones de todo el mundo que, según datos de Unicef, ni siquiera tienen la posibilidad de hacerlo. El 42% de ellos viven en países pobres con conflictos. Y 250 millones de menores no saben leer, escribir, ni contar bien. Este problema se multiplica al llegar a niveles de secundaria. Uno de cada cinco adolescentes no estudia, más de la mitad (un 54%) son mujeres.

En este contexto de distribución desigual, en el que formarse puede depender de la riqueza del país en el que se nace, del sexo, de la familia o del nivel económico del barrio, brotó el encargo realizado por la Unesco a la agencia Sipa Press: 18 fotoperiodistas describen en imágenes los desafíos que sortean los estudiantes para llegar a sus escuelas. En 2012 viajaron por el mundo para captar estas historias que ponen nombre, país y paisaje a este problema global. Con el proyecto quieren demostrar que cada niño cuenta para el futuro de sus países. 140 imágenes de coraje infantil, de uniformes impecables y trenzas relucientes que parten cada mañana, a veces desde paupérrimas chabolas, para dar una lección de superación, de ilusión y de esperanza

 

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