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EL PULSO COLUMNA i

Maternidad adicta a la pantalla

Nos hemos convertido en pulpos mutantes de 'anime' japonés, con una mano en cada dispositivo y múltiples ojos para seguir todo lo que ocurre

Los Shaytards y su vida en familia está documentada en YouTube. El vídeo más famoso: uno de los partos. Ampliar foto
Los Shaytards y su vida en familia está documentada en YouTube. El vídeo más famoso: uno de los partos.

La Academia Americana de Pediatría es taxativa: hasta que cumplan los dos años, ni una sola pantalla; y después, como máximo un par de horas al día. Con los niños lo tenemos claro, ¿pero qué hacemos con sus padres? No hay ninguna institución capaz de una receta equivalente para los adultos. Nos hemos convertido en pulpos mutantes de anime japonés, con una mano en cada dispositivo y múltiples ojos para seguir todo lo que ocurre –simultáneamente– en el móvil, la tableta, el portátil, el televisor y la computadora. Algunos países europeos tantean la posibilidad de obligar a los profesionales a que desconecten en casa. Y cada vez se habla más de dietas digitales.

La maternidad también se ha vuelto adicta a la pantalla. Todo empieza con un test y los más fiables tienen su propia pantallita, que no solo dictamina “no embarazada” o “embarazada”, sino que acompaña la información con el número de semanas de gestación. O no: todo empieza antes con aplicaciones que son calendarios biológicos, con alertas de los días fértiles. Y prosigue con otras que te dicen cómo es el embrión o el feto en cada momento. Y, cuando llega el momento decisivo, miden las contracciones. El embarazo encuentra su espejo y su termómetro en el iPhone o el Android, al tiempo que los padres esperan la próxima ecografía. Su epítome es la 4D, cuando ves a tu hijo tridimensionalmente, en tiempo real, mientras se mueve en su paraíso de líquido amniótico.

Telerreal, el embarazo invade también el espacio de YouTube. El canal Verdeliss. Familia en construcción nos presenta a dos padres, Estefi y Aritz, y sus cuatro pequeños, Aimar, Irati, Laia y Julen, inmortalizados en decenas de vídeos que muestran cómo la gestación no solo altera el cuerpo de la protagonista, sino también la vida familiar y los hábitos de consumo. Estefi –como Elle y tantas otras jóvenes de nuestra época– es una youtuber que ha hecho de su condición de madre, retransmitida y compartida con decenas de miles de seguidores del mundo entero, el centro gravitacional de sus dos vidas, la personal y la profesional. Los reyes del mambo son los Shaytards, cuyas vidas están perfectamente documentadas en cerca de dos mil vídeos de pocos minutos cada uno. Ninguna otra familia real es tan famosa. Probablemente Estefi y Elle se inspiraran en ellos. En los tres casos (y en tantos otros), el vídeo más veces visto de los canales respectivos es el del parto. El de los Shaytards registra cuatro millones de reproducciones. Son familias que se tocan, que se ríen, que juegan con juguetes de plástico y madera. Paradójicamente, en sus vidas no parece haber videojuegos ni tabletas, pero siempre está ahí el octavo pasajero, la cámara como un miembro más de la familia, que se convierte en nuestro ojo chismoso, vecino, invasor.

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