España pide a Bruselas medidas excepcionales para garantizar el suministro de piensos

Agricultura reclama flexibilidad para importar maíz y soja genéticamente modificados de Estados Unidos o Brasil; las existencias de maíz en el puerto de Tarragona alcanzan para 45 días

El ministro de Agricultura, Luis Planas, este jueves en Madrid.
El ministro de Agricultura, Luis Planas, este jueves en Madrid.Zipi (EFE)

El Ministerio de Agricultura reclama a Bruselas medidas excepcionales para garantizar el suministro de materias primas para la alimentación de la cabaña ganadera ante la coyuntura creada por la guerra de Ucrania. “La agresión contra ese país va en contra del derecho internacional y ha provocado una situación de excepcionalidad en los mercados de los productos básicos para la elaboración de piensos. En consecuencia, se requiere también la adopción de medidas excepcionales”, ha señalado esta semana el ministro Luis Planas. El titular de Agricultura entiende que la subida de los precios es un problema añadido para los ganaderos, pero en este momento considera que lo prioritario es contar con las materias prima necesarias.

En esa línea, Agricultura, que recibió este jueves el respaldo de las organizaciones agrarias Asaja, UPA COAG, ha pedido a la Comisión Europea que se faciliten las importaciones de cereales desde Argentina, para los que había restricciones por su contenido en algunos residuos de productos fitosanitarios. Y también la importación de maíz y soja genéticamente modificados desde Estados Unidos o Brasil, previo control de la Agencia de Seguridad Alimentaria.

Luis Planas aseguró en la reunión con las organizaciones sectoriales que actualmente no existe riesgo de desabastecimiento, pero tampoco descarta que pudiera suceder si la actual coyuntura se alarga. Según sus datos, en el puerto de Tarragona, la puerta más importante de entrada de maíz en España, hay existencias para 45 días, por lo que hizo una llamada a la tranquilidad de los ganaderos y de los mercados. A esas cifras, se sumarían las existencias en manos de los fabricantes.

En el último ejercicio, España importó de Ucrania 2,7 millones de toneladas de maíz, lo que supone el 22% de las compras en el exterior. También 233.000 toneladas de torta de girasol, el 68% de las importaciones de este producto que se usa para la elaboración de piensos. La Administración española considera que la guerra puede provocar reducciones en las siembras para la próxima campaña en ese país, por lo que aboga igualmente por cambios en la Politica Agrícola Común (PAC) para facilitar más siembras frente a las actuales medidas obligatorias de rotación de cultivos o de abandono de superficies de cultivo por razones de interés ecológico. En la misma línea, España reclama de Bruselas trabajar ya para tener listos los mecanismos de respuesta en lo que afecta a la seguridad alimentaria y así prevenir situaciones de gran dependencia exterior, algo que iba en la razón del nacimiento de la PAC en los años sesenta.

El presidente de Asaja, Pedro Barato, asegura que la UE no se puede permitir una política agrícola que limite sus producciones y aumente su dependencia exterior. En similar sentido se pronuncia Lorenzo Ramos, secretario general de UPA, quien señala los riesgos de la globalización y la necesidad de evitar graves dependencias externas. Miguel Padilla, secretario de Coag, recuerda los riesgos para el campo de las decisiones comerciales que adopte Rusia, que en 2014 bloqueó las exportaciones españolas de frutas tras la escalada de tensiones entre Moscú y el bloque comunitario por la anexión de Crimea.

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