El frenazo económico llega al empleo en el peor verano desde 2012

La tasa de paro baja al 13,9%, la menor desde finales de 2008

Un camarero atiende a unos clientes en un chiringuito de Málaga, este verano.
Un camarero atiende a unos clientes en un chiringuito de Málaga, este verano.Garcia-Santos

El enfriamiento del mercado laboral se intensifica. El verano pasado subió el empleo, había 69.400 ocupados más, y bajó el paro, 16.200 personas menos, según la encuesta de población activa (EPA) del tercer trimestre, hecha pública este jueves por el INE. Ambos datos parecen contradecir la primera frase; en cambio, esas cifras son las más bajas desde 2012, cuando España estaba inmersa en una dura recesión. No obstante, ese saldo positivo ha permitido que la tasa de paro siga bajando: quedó en el 13,9%, la más baja desde finales de 2008.

Las dos caras que tiene el mercado laboral, empleo y paro, han evidenciado este verano que el frenazo económico está aquí. En la primera se aprecia con total nitidez. Entre julio y agosto se crearon 69.400 puestos de trabajo, la cifra más baja en siete años. Si el análisis se hace con lo sucedido a lo largo de los últimos 12 meses, el incremento es de 346.300 empleos más, la cifra total de ocupados asciende a casi 19,9 millones. Esto supone un incremento del 1,77% en 12 meses, el porcentaje más bajo desde que en 2014 cogió velocidad la recuperación.

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Estas cifras de creación de empleo quedaron por debajo de lo previsto por varios servicios de estudios privados. BBVA Research, en su análisis una vez vistos los datos, señaló que se crearon “menos [puestos de trabajo] de lo esperado”. También Funcas, el think tank de las antiguas cajas de ahorros, prevía un incremento mayor de la ocupación.

En la otra cara del mercado de trabajo, el paro, se evidencia la misma desaceleración. Los 3,2 millones de desempleados que contabilizaba el INE en verano son 16.200 menos que en el trimestre precedente y el año anterior la reducción fue casi 10 veces más. La comparación anual también refleja un frenazo considerable en la reducción del paro: hay un 3,36% menos de parados que un año atrás; en primavera, en cambio, ese ritmo alcanzaba el 7,46% y en invierno, el 11,6%.

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Pero hay que tener en cuenta que la evolución del paro también está condicionada por lo que sucede en la población activa (las personas que están en edad y disposición de trabajar o trabajando) y no solo por si hay más o menos empleo. Durante los últimos trimestres, el número de personas que se incorporan al mercado laboral (jóvenes, inmigrantes o personas que vuelven a buscar empleo) ha aumentado considerablemente: 234.700 en el último año y 53.200 más solo entre julio y septiembre. Cuando esto sucede, la reducción del paro se atenúa aunque haya más personas trabajando, ya que cada nuevo ocupado no supone exactamente un desempleado menos.

El trimestre correspondiente al verano suele ser bueno para el mercado laboral, aunque no tanto como el precedente. Las contrataciones hechas en los tres meses anteriores se mantienen, incluso crecen algo. La temporada turística y las sustituciones veraniegas estimulan el empleo. No obstante, ya al acabar agosto muchos de los contratos temporales en hostelería y servicios no se renuevan, algo que también sucede en septiembre.

Para eliminar estos altibajos propios de comienzos y finales de las temporadas turísticas o las campañas agrícolas, el INE también facilita la cifra desestacionalizada. Según este dato, el desempleo creció un 1,72% (frente a una caída en los números brutos del 0,5%).

Toda esta desaceleración estaba prevista por los síntomas que había ofrecido la afiliación a la Seguridad Social entre julio y septiembre. Sin embargo, como apunta el Banco de España en su comentario a la EPA, ha sido “algo superior” a la observada de acuerdo con los cotizantes.

“El deterioro del empleo en el tercer trimestre del año se concentró en el colectivo de asalariados temporales”, continúan los economistas del supervisor bancario, “que retrocedieron un 0,7% respecto al año pasado, mientras que los asalariados indefinidos mantuvieron un avance robusto (3,3%)”. Esto explica que la tasa de temporalidad se redujera casi un punto, del 27,43% al 26,66%, en los últimos 12 meses.

También el empleo a tiempo parcial, que tanto creció en los años más duros de la crisis, se ha estancado. Marcó su techo entre 2014 y 2015 (16%), después remitió algo y ahora está atascado en torno al 14%, porcentaje alcanzado este último trimestre.

Las mujeres salen más perjudicadas

Durante el verano pasado solo aumentó el empleo para los hombres, no para las mujeres. Para ellos creció en 74.300 ocupados, ya son 10,8 millones, para ellas hubo 4.900 puestos de trabajo menos (en total, 9,05 millones).

La misma evolución dispar se vio con la tasa de paro. La masculina cayó hasta el 12,17%; mientras que la femenina subió hasta el 15,92%. Esto ensanchó la brecha que hay entre ambos géneros en el desempleo hasta los 3,75 puntos, la mayor desde 2008.

Sobre la firma

Manuel V. Gómez

Es corresponsal en Bruselas. Ha desarrollado casi toda su carrera en la sección de Economía de EL PAÍS, donde se ha encargado entre 2008 y 2021 de seguir el mercado laboral español, el sistema de pensiones y el diálogo social. Licenciado en Historia por la Universitat de València, en 2006 cursó el master de periodismo UAM/EL PAÍS.

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