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EE UU endurece los aranceles para la importación de aceituna negra española

El sector confirma en Andalucía que ha recibido la notificación con una subida de las tasas por considerar que se benefician de las subvenciones

Un inspector de la Guardia Civil en un campo en Córdona
Un inspector de la Guardia Civil en un campo en Córdona Europa Press

El enfrentamiento de Estados Unidos con el olivar español pasa de las amenazas a la acción, después de que la Administración que preside Donald Trump determinara que las aceitunas que se importan desde España se benefician de subvenciones que les permiten vender por dejado del precio de mercado. EE UU, tras su larga investigación, ha endurecido los dos aranceles provisionales que le impuso los pasados meses de noviembre y enero, según ha adelantado la Asociación Española de Exportadores e Industriales de Aceitunas de Mesa (Asemesa) y se ha confirmado luego en la resolución ya pública. Así, tras la resolución definitiva de la Administración de Donald Trump, los aranceles en conjunto aumentan del 21,60% provisional al 34,75%.

EE UU inició el verano pasado una investigación a raíz de las denuncias de varios productores californianos contra la aceituna negra española por competencia desleal al beneficiarse de subvenciones supuestamente injustas que les permite vender por debajo del precio del mercado.  Siempre según la información adelantada por la patronal española, Comercio en Estados Unidos ha decidido aumentar el arancel antidumping del 17,13% al 19,98%. Por su parte, el antisubvenciones crece del 4,47% al 14,75%.

El caso tiene origen en una denuncia presentada hace un año por la Coalición para el Comercio Justo de Aceitunas Maduras, que representa los intereses de productos en California como Musco Family Olive y Bell-Carter Foods. El arancel afecta a Aceitunas Guadalquivir (del 27% para los subsidios y del 17,45% por el dumping), Agro Sevilla Aceitunas (7,52% y 25,39% respectivamente) y Ángel Camacho Alimentación (16,83% y 13,22%), informa el Departamento de Comercio de EE UU en el anuncio oficial.

Entre sus argumentos, según detalla la patronal en un comunicado, la Administración americana mantiene que las ayudas de la Política Agria Común (PAC) otorgadas a estos agricultores “no son compatibles con la normativa de la Organización Mundial del Comercio”. Mientras que el primer impuesto se aplicará inmediatamente tras su publicación oficial, el segundo no entrará en vigor hasta que la Comisión de Comercio Internacional resuelva el 24 de julio si las exportaciones de aceituna negra española causan daño o son una amenaza para la industria de EEUU. “Si este organismo estableciera que no existe tal daño o amenaza, ambos aranceles quedarían sin efecto”, recuerda la patronal en un comunicado.

Tras conocerse la resolución, la patronal ya ha señalado que con el incremento de estos aranceles España “perderá prácticamente el mercado americano de aceituna negra”. Ya hace unas semanas, la patronal alertó de que las exportaciones españolas de aceituna negra a EE UU habían caído en el primer trimestre del año un 42,4% con respecto al mismo periodo del año pasado. En 2016, los productores nacionales vendieron a EE UU cerca de 29,7 millones de kilogramos de este tipo de oliva por valor de 67,6 millones de dólares en 2017, según los datos de Asemesa.

El sector pide ayuda a la UE

Durante todo este tiempo, Asemesa así como los productores han pedido a las Administraciones, tanto andaluza, nacional como europea, que movieran ficha en defensa del sector. En este sentido, el secretario general de la patronal, Antonio de Mora, ha reiterado ahora su petición a todas las Administraciones, especialmente a la Comisión Europea, para que defiendan al sector “con la misma contundencia que están empleando en los casos del acero y el aluminio porque, además, está en cuestión el modelo de ayudas de la UE a los sectores agrícolas”. “Este precedente puede provocar que cualquier sector agrícola de cualquier país que compita con productos de la UE que reciban ayudas de la PAC pida a su gobierno que actúe como lo está haciendo EE UU”, señala De Mora.

A raíz de este expediente, los productores españoles tuvieron que remitir a Comercio una amplia y detallada documentación tanto sobre las subvenciones que reciben como de las propias empresas. Incluso, un grupo de inspectores estadounidenses visitó las empresas entre febrero y marzo para verificar la información. Una investigación que la patronal calificó como de “desmesurada agresividad”. La Administración de Trump anunció hasta la fecha 118 acciones para contrarrestar subvenciones que considera injustas y el dumping, un 60% más que con Barack Obama.

Batalla por el comercio mundial

La investigación del Departamento de Comercio se inició a mediados de julio del pasado año y el equipo de Wilbur Ross tenía previsto en un primer momento llegar a una decisión final sobre el gravamen para el 4 de abril. Pero se aplazó dos meses. La determinación final contra las aceitunas españolas se anuncia pocos días después de que el presidente Trump escenificara una confrontación a cuerpo abierto con sus grandes aliados del G7 a raíz de los aranceles que impuso a la Unión Europea a las importaciones de acero y aluminio. El republicano llegó a decir que todo el mundo trata de “robar de la hucha” y amenazó con dejar de comercial con los países desleales.

La estrategia de Washington para reducir el déficit comercial es hacer presión a sus socios en negocios pequeños. Las importaciones de aceituna española rondaron los 70,9 millones de dólares en 2016, según datos del Departamento de Comercio. Es insignificante comparado con los 1,1 billones de los intercambios totales con el bloque europeo. El desequilibrio en apartado de bienes ronda los 147.000 millones. EE UU recibía hasta ahora más de una tercera parte de las aceitunas vendidas en el exterior por los productores españoles.

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