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El Pozo se desvincula de la granja acusada de maltrato animal en ‘Salvados’

Tras las denuncias, dos cadenas de supermercados belgas retiraron los productos de la cárnica murciana

Fotograma del vídeo 'El secreto de El Pozo'. Igualdad Animal

El Pozo toma medidas para acabar con la crisis que la vincula con el maltrato animal. La compañía ha informado este martes en un comunicado que ha roto su relación comercial con la granja de Murcia que aparecía en unas imágenes grabadas por la organización Igualdad Animal. El vídeo, emitido en el programa Salvados, mostraba cerdos desnutridos, enfermos o muertos en los mismos corrales que los vivos. La empresa cárnica ha informado de que tras el reportaje de La Sexta abrió un expediente de investigación a la granja, y se inició “un proceso de desvinculación que ya es efectivo”. La respuesta de El Pozo llega nueve días después de que las imágenes empezaran a circular, y solo 24 horas después de que dos grandes cadenas de supermercados belgas, Colruyt y Delhaize, anunciaran la retirada de sus productos de las estanterías y la suspensión de la compra de sus artículos hasta cerciorarse de que las condiciones de las granjas con las que trabajan son adecuadas.

La empresa española no espera que la decisión tenga un gran impacto en sus cuentas: cifra sus ventas a ambas cadenas en menos del 0,5% del total, pero ante la posibilidad de que otras empresas de distribución europeas opten por imitarlas, busca borrar cualquier atisbo de sospecha en torno a sus buenas prácticas. “Nuestros esfuerzos se centran en atender las solicitudes de información y certificaciones que sean precisas para aclarar las posibles dudas”, ha afirmado este martes a EL PAÍS una portavoz de la compañía.

El Pozo quiere cerrar la puerta a toda opción de que se produzcan episodios similares. Ha hecho pública una batería de medidas que afirma llevar implementando gradualmente desde octubre: ha revisado los criterios y aumentado el rigor en el proceso de sacrificio sanitario, ha implantado una nueva certificación específica de bienestar animal, y ha incrementado la plantilla veterinaria y la frecuencia de los controles a las granjas proveedoras. El refuerzo no supone el reconocimiento de haber incumplido en el pasado los estándares de calidad mínimos: la empresa insiste en que se tratan de una "garantía adicional" a la ya de por sí suficiente reglamentación en materia de sanidad, seguridad alimentaria y bienestar animal.

La compañía murciana recalca que los veterinarios oficiales de la Administración garantizan la seguridad alimentaria, lo que bajo su punto de vista debería espantar cualquier preocupación. "No puede permitirse que exista el menor recelo sobre la excelencia de sus procesos". Ante la grave crisis corporativa en la que se ha visto involucrada, embarcada ahora en la batalla por recuperar la confianza, El Pozo no descarta extender las medidas para favorecer el bienestar animal. "Estamos trabajando mano a mano con los auditores de nuestros clientes y planteamos ampliar dicha colaboración a otros actores, grupos animalistas entre ellos, en próximas fechas".

Con el anuncio del fin de su relación con la granja acusada de maltrato animal y la implantación de nuevos controles, El Pozo cambia´su estrategia para restablecer el crédito perdido. Tras negar con insistencia toda posibilidad de que los cerdos de las imágenes entraran en su cadena de producción, la compañía rehúye ahora el cuerpo a cuerpo y apuesta por endurecer sus exámenes internos como fórmula para contener las suspicacias.

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